Somos miles y miles los barcelonistas de dentro y fuera de Cataluña que reprobamos la utilización del Barça como cabalgadura en la persecución de quimeras. Con sobrado conocimiento de causa, por razones familiares, entre otras, amo a Cataluña, a su lengua y a sus gentes. Pero no me trago ruedas de molino como galletas del desayuno. Convertir un partido de fútbol en un acto de reafirmación nacionalista es confundir churras con merinas, cuanto menos.
La imagen del domingo independentista en el Camp Nou, unívoca y totalizante, no se corresponde en absoluto con la pluralidad política de la ciudadanía catalana. Fue lo más parecido al café para todos tan malmirado por los “defensors de la terra”. Una imagen prefabricada en los despachos del nacionalismo a mayor gloria de la estrategia electoral de Artur Mas, presidente de la Generalitat y líder de Convergencia i Unió, en una bien calculada operación de marketing. Nunca hubiera sido posible sin el consentimiento y la adhesión de Sandro Rosell, el mismo que alcanzó la presidencia del club (junio 2010) bajo la promesa de ser “presidente de todos” en un Barça “abierto a los barcelonistas de fuera de Cataluña”. Mentía como un bellaco.
La conversión visual de las gradas en una enorme “senyera” y la campanada coral independentista del minuto 17,14 nos transportaron a las famosas manifestaciones sindicales que el franquismo celebraba el primero de mayo en el estadio Santiago BernabéuLa conversión visual de las gradas en una enorme “senyera” y la campanada coral independentista del minuto 17,14 (en recuerdo de los catalanes austracistas y no de los catalanes borbónicos) nos transportaron a las famosas manifestaciones sindicales que el franquismo celebraba el primero de mayo en el estadio Santiago Bernabéu. Es la manifactura del todos a una, en descarado ejercicio expropiador de voluntades, “sin opositores ni disidentes”, como diría Elorza. Hasta los espectadores marcaban el paso de aquellas tablas de gimnasia que las filmotecas nos han hecho llegar en blanco y negro.
Hay quien ha ido más allá al comparar esta imagen totalizadora de un espectáculo político-deportivo con la sesión inaugural de los Juegos Olímpicos de Berlín (1936), donde asistentes y participantes hacen el saludo nazi. Y muchos se han rasgado las vestiduras por el símil. Hombre, como consideración estética la analogía no está mal traída. Insisto en el acierto de la analogía solo a efectos de imagen visual. Si aún así se detecta la denuncia encubierta de supuestas intenciones totalitarias en los autores intelectuales del domingo independentista en Can Barça, pues qué le vamos a hacer. El que se pica, ajos come, que dicen en mi tierra.
Naturalmente que los triunfos deportivos también se utilizan como despertadores del orgullo nacional. Ahí está el caso de la selección española de fútbol y el espontáneo uso de banderas nacionales en nuestros partidos internacionales, que algunos han visto incluso como un estabilizador social en medio de las penurias económicas que agobian al país. Pero eso no tiene nada que ver con la uniformidad decretada a la entrada de un estadio de fútbol (reparto de láminas rojas o amarillas, según la posición a ocupar en las gradas) a fin de convertir un partido en rampa de lanzamiento de una quimera política.ARTÍCULOS ANTERIORES

13/05/2013
31
10/05/2013
190
09/05/2013
164
08/05/2013
212
07/05/2013
111
06/05/2013
141
03/05/2013
153
01/05/2013
152
30/04/2013
168
29/04/2013
199

LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
97
COMENTARIOS
97Fernan Gonzalez 10/10/2012 | 16:29
#94 De acuerdo que la ley de extranjería era una locura pero los que empadronaban eran los Ayuntamientos, y como Comunidad una de las que más ha crecido en número de inmigrantes ha sido Cataluña y la que ha traído más magrebíes, si la ley era la misma para todos ¿porqué han favorecido más a inmigrantes extranjeros que a otros españoles?
96Fernan Gonzalez 10/10/2012 | 16:20
#94 No lo he sabido por un artículo, sino por una conferencia de un funcionario Catalán que vino a dar una conferencia a funcionarios de la Junta de Andalucía.
Lo decía claramente en los años de plena llegada de la inmigración, que no había que extrañarse de que en Cataluña estuviesen empadronando a inmigrantes aunque fuesen ilegales porque habían echado cuentas y "la pela es la pela" que por cada empadronado tenían una asignación mayor de dinero en el municipio por su población, que en Andalucía hiciesemos lo mismo y empadronasemos a los ilegales.
A mí también me choca este comportamiento dentro de las instituciones.
94mikado 09/10/2012 | 22:48
#92 Pasa como en la política, los gobernantes españoles son muy arrogantes pero limitados [no saben ni hablar inglés].
En cambio Mas es más dinámico abierto culto [habla inglés]
Mientras Rajoy paseaba con el puro por las calles de New York, mire usted.
Mas salía en un articulo en el New York Times que "describe al presidente catalán como una "figura de la vanguardia de la política española, con un larga trayectoria como servidor público" y resalta su preparación profesional afirmando que es poco común un líder multilingüe en el panorama político español.
93hartodelacasta 09/10/2012 | 22:36
#84 Los críos en toda España.... prefieren la del Barça. Messi cae simpático por aquello de enanito y cara de gnomo, Ronaldo es grandore y tiene cara de bobo. Así que se hacen del Barça.
Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Televisión Española. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.