A falta de rigor en nuestro debate de cercanías, buenos son los chascarrillos. Aparcamos el recorte de la Familia Real por la parte de las infantas, arrastradas en la caída por la crisis de los yernos, y nos centramos en el sainete político-mediático representado en las celebraciones de la Fiesta Nacional por el Rey, el presidente del Gobierno y el ministro de Educación.
Es creíble que después del desfile don Juan Carlos hiciera un aparte con Mariano Rajoy para hablar de la borrasca catalana. Que además le pidiera un esfuerzo por rebajar la tensión forma parte de su papel. Es lógico. Lo que no hubiera sido lógico ni aceptable es que el Rey hubiera hecho un aparte con el presidente del Gobierno para reñirle. Ni a él directamente ni, por medio de él, al ministro de Educación, José Ignacio Wert, porque éstos responden ante el Parlamento y no ante el Rey. Al revés, son los actos y decisiones del Monarca los que deben estar siempre refrendados por el presidente y, en su caso, por los ministros competentes. Sin ese refrendo, esos actos y decisiones carecen de validez. Dos excepciones: el gasto del presupuesto de la Casa Real y el nombramiento o cese de sus miembros.
No hubo caso, salvo para los medios que leyeron en los labios del Rey una presunta doble bronca a Rajoy y a Wert y se pasaron por el arco del triunfo los desmentidos de Zarzuela y Moncloa, así como las fotos en las que el Rey y el ministro aparecen partiéndose de risa como si uno de los dos hubiera contado el chiste de la rana. Si resulta que veinticuatro horas después el ministro se ratifica y se muestra “orgulloso” de su apuesta pública por la españolización de los niños catalanes, para que también se sientan españoles (además, por añadidura, poniendo donde falta sin quitar donde sobra), es que no está desairando al Rey.
Otra cosa es que el Rey haya reclamado del Gobierno una bajada de la tensión. Normal. También se lo debería pedir al presidente de la Generalitat, Artur Mas, que insiste en celebrar su consulta “sí o sí”, con autorización del Estado o sin ella, en los próximos cuatro años, aunque sea a la luz de la legislación internacional. Debería revisar la doctrina de la ONU, contenida en la Carta fundacional y en dos resoluciones: 1514 (14 diciembre 1960), y 2625 (24 octubre de 1970), con cláusulas de salvaguardia de los principios de unidad e integridad territorial de cualquier Estado “legítimamente constituido”.
Aunque esto a Más tal vez le suene a reminiscencia franquista, es legislación internacional vigente. Sólo podría ampararse en ella si consigue convencer de que Cataluña es una colonia o un pueblo oprimido sin representación política. Quizás lo intente, ahora que sale con la tontería de la España “una, grande y libre” (lema franquista por excelencia) como presunta alternativa opresora del Gobierno central a la educación que reciben los niños catalanes en las escuelas.
Mientras Wert se mostraba orgulloso de su reto españolizador, Artur Mas nos anunciaba la tramposa pregunta de referéndum imaginada en su sueño segregacionista: ¿Desea que Cataluña sea un Estado de la Unión Europea? Ahora nos enteramos de que la UE ha invitado al inexistente Estado catalán a entrar en el club. Un mal jugador de ajedrez. De esos que no pasan del segundo movimiento porque ya la han pifiado en el primero.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
186dauer3 18/10/2012 | 08:44
#182 Tengo el cerebro tan "limpio" que ya no me hace falta ni lavarme la cabeza. Cuando me ducho, me pongo un gorrito para que no se me vayan las ideas "nazis" con que me han lavado el cerebro.
Hay que ser gilipollas, #182, para insultar de este modo la inteligencia de los catalanes. Ale, quédese con su España y déjenos a nosotros que nos equivoquemos [o acertemos]
185Charrito 15/10/2012 | 23:26
#183 Pero eso ocurre porque los políticos no nazinalistas no ponen sobre la mesa lo que sería el futuro después de la independencia.
Si esos políticos actuaran lealmente con sus ciudadanos, a estas alturas, y hace tiempo, sabríamos que el objetivo primero de ese país de españa sin cataluña, sería defenser a ultranza sus intereses y a sus ciudadanos, lo que implicaría reparto de la deuda, velis nolis, que cada uno se haga cargo de lo suyo, las repatriación inmediata de la industria española establecida en Catañuña [la catalana, que se la queden] y el cierre inmediato de fronteras para, primero, organizar al país que ha sufrido la amputación y, segundo, para reestructurarlo económica, social y políticamente.
la negociación, incluida el acceso a la UE de cataluña, vendría después. Y esas mamarrachadas de que les sigamos manteniendo, el barça en la liga española, etc., para los ilusos que, no queriendo la independencia, se dejaron arrastrar.
Si todo quedara claro desde el principio, veríamos quien tenía güevos de salir y cerrar la puerta, con el frío que hace fuera.
saludos y buenas noches.
184Aviraneta 15/10/2012 | 23:20
#181 Bueno, el referendum de Escocia también tiene su "letra pequeña". En el caso de que ganase el sí a la independencia, con las mayorías reforzadas correspondientes a tan trascendental decisión, tanto en la participación como en la mayoría obtenida por la opción ganadora, no se llega a la independencia sin más.
Eso es parte de lo que nuestros con-foreros descerebrados nacionalistas y pseudo-progres no tienen en cuenta. En sus fantasías demagógicas, tras el referendum lo que viene es el éxtasis. Y no. tras el referendum, caso de ganarse por los independentistas con las mayorías indicadas, viene una larga negociación.
Las plataformas petrolíferas del Mar del Norte o, pongamos por caso, los puertos de Tarragona y Barcelona, no se despachan en dos minutos y sin más, aunque se haya ganado un referendum.
183Aviraneta 15/10/2012 | 23:19
#181 Bueno, el referendum de Escocia también tiene su "letra pequeña". En el caso de que ganase el sí a la independencia, con las mayorías reforzadas correspondientes a tan trascendental decisión, tanto en la participación como en la mayoría obtenida por la opción ganadora, no se llega a la independencia sin más.
Eso es parte de lo que nuestros con-foreros descerebrados nacionalistas y pseudo-progres no tienen en cuenta. En sus fantasías demagógicas, tras el referendum lo que viene es el éxtasis. Y no. tras el referendum, caso de ganarse por los independentistas con las mayorías indicadas, viene una larga negociación.
Las plataformas petrolíferas del Mar del Norte o, pongamos por caso, los puertos de Tarragona y Barcelona, no se despachan en dos minutos y sin más, aunque se haya ganado un referendum.
182Charrito 15/10/2012 | 23:19
#181 La objección más contundente que se pueda expresar es que los nazis catalanes se han dedicado 35 años a lavar el cerebro a los catalanes; pero eso es culpa del gobierno centtral, que ha permitido la inmersión lingüista y social, cuando debería haber potenciado la igualdad, teniendo todos los medios y leyes a su alcance. Lo que han hecho los politicos que hemos votado, junto con sus jueces, que nos han traicionado, ha sido crear el monstruo de los independentistas. Pero esa es nuestra responsabilidad, los nazionalistas han hecho lo que han podido para sacar provecho e incrementar su poder políticos; que es de lo que se trata, tanto en cataluñá como en escocia. de ahí el lavado de cerebro de la población.
Estamos en un tablero de ajedrez y, en vez de mover las fichas con inteligencia, nos hemos dedicado a golpear la mesa y a intentar derribar las fichas del adversario, pero esas no se caen, el tablero está imantado y bien sujeto. Eso es lo que tenemos que aprender y lo que deberíamos haber aprendido hace 35 años. Así la partida hubiera sido diferente.
Saludos cordiales.
Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Televisión Española. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.