Ayer se celebró en toda España el día del padre en defensa de la educación pública y contra los recortes que la están deteriorando día a día. Así lo ven el Sindicato de Estudiantes y la mayoritaria asociación de padres (Ceapa), que ayer volvieron a paralizar el sector. En un 80%, según ellos, los que quieren la huelga. Sólo en un 23%, según los portavoces del Ministerio de Educación, los que la temen. La guerra de cifras nunca nos sacará de dudas. Ni las anécdotas tampoco.
Feijóo no habló de manipulación política de los estudiantes. Ni media palabra sobre el vandalismo de los adolescentes en episodios puntuales. Se limitó a defender a los padres y madres que se movilizan porque “tienen derecho a hacerlo y lo hacen”Algunas anécdotas han barrido en los circuitos. Como esa referida al grupo de adolescentes armados con una bandera republicana y presuntamente dispuestos a quemar curas. Si la noticia va imprudentemente cosida a la denunciada radicalidad política de los convocantes (ministro Wert dixit), el bucle es perfecto. El bucle es el mensaje: esta huelga de la enseñanza, como la huelga general del próximo 14 de noviembre con firma de los sindicatos, está politizada por la izquierda, desprestigia a sus convocantes y no resuelve los problemas.
Y sin embargo, se mueve, como diría Galileo. Véase la reacción de Núñez Feijóo, que está en campaña electoral (candidato del PP a repetir en la Xunta de Galicia), cuando le preguntaron ayer en la radio por la huelga de la enseñanza. No se apresuró a defender al ministro de Educación, al que los manifestantes madrileños de anoche le exigieron la dimisión frente a la sede del Ministerio. No habló de manipulación política de los estudiantes. Ni media palabra sobre el vandalismo de los adolescentes en episodios puntuales durante las movilizaciones de estas últimas jornadas. Se limitó a defender a los padres y madres que se movilizan porque “tienen derecho a hacerlo y lo hacen”.
Sin embargo, en el argumentario político y mediático desplegado por el partido de Feijóo se afea la conducta de esos padres que ayer perjudicaron a sus hijos sumándose a la huelga. Es inaceptable el supuesto del padre que toma una decisión consciente de estar causando un mal mayor a su hijo. Más lógico es deducir que alienta la protesta contra una situación indeseable (la Ceapa habla de “ataque sin precedentes a la escuela pública”) con la esperanza de contribuir a mejorarla. Situar a esos padres en la “extrema izquierda” es un exceso verbal del ministro Wert.
Una sociedad sumisa y anestesiada frente al poder no es una sociedad sana. En ninguna parte está escrito que el Gobierno, este u otro, sea necesariamente virtuoso y los demás tengamos que decir amén. Solo faltaría. No a los discursos unívocos y totalizantes de editoriales únicos y café para todos. La vida civil es plural. Las relaciones de poder se organizan en función de valores y de intereses. Todo eso es la política. Claro que oponerse a los recortes y denunciar el deterioro de la educación pública, como resorte decisivo del bienestar y el crecimiento, responde a planteamientos políticos. Vaya un descubrimiento.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
100Malinche 19/10/2012 | 22:45
Lo que no explican esos padres, que se han limitado a repetir como loros unas consignas, es qué es exactamente lo que desaprueban de la reforma educativa que propone el ministro Wert:
¿Desaprueban que aumente la carga lectiva en todas las etapas de Matemáticas, Lengua, Inglés y Ciencias?
¿Desaprueban que el Ministerio de Educación aumente su capacidad de decisión sobre los contenidos comunes de las asignaturas?
¿Desaprueban las evaluaciones a nivel estatal al final de Primaria, ESO y Bachillerato, además de una prueba en 3º de Primaria para la detección precoz de problemas de aprendizaje en los alumnos?
¿Deaprueban la supresión de la Selectividad, y que las universidades puedan establecer "requisitos adicionales para la admisión"?
¿Desaprueban que 3º de la ESO será ahora el curso en el que se establezcan los itinerarios hacia la FP y el Bachillerato a través de asignaturas optativas?
¿Desaprueban la nueva formación profesional?
¿desaprueban que se refuercen las lenguas cooficiales, la común y las cooficiales?
¿Desaprueban que se dote a los centros educativos de una mayor autonomía para implantar sus propios métodos pedagógicos?
Todavía estoy esperando oir los arguentos de CEAPA
98Arcano1964 19/10/2012 | 21:33
#96
Ahora nos saldrá que está fustrado porque el salesiano le estaba dando la monserga con la lascivia y el peligro de las mujeres y bla, bla, bla.
Vivimos en otros tiempos, no me sea usted antiguo
;-]
97Aemilius II 19/10/2012 | 20:38
No ha estado mal el apartado de tortillas de Matoses,con muchos comentarios, unos que serán valiosos y otros no tanto, asi que espero que se haga pronto uno sobre gambas a la plancha, que también es aperitivo de notoria tradición en Madrid, por ser puerto de mar en mitad de Castilla.
Ahora bien, en la gamba, el tamaño y el color si que importa, como en la verga de los negros,si se me permite la grosería a estas horas pecadoras del viernes.
Sirva este preámbulo para decir, en comentario adicional al que hice esta mañana, que la Constitución Española de 1812 será un referente anacrónico, pero, ejem, ejem, nuestros vecinos de arriba, les gabachois, en esas mismas fechas, ya habían colocado a la religión católica en su lugar correspondiente.
El problema es que en 1789 los franceses hicieron la revolución, y en España, ciento cincuenta años mas tarde, mas o menos, en 1936, hicimos la involución.
Y así nos va. Debemos de ser de los pocos pueblos en que a los jóvenes católicos nos decían que era horrendo pecado tocar una teta, a la novia. Si eran las dos, no de la tarde, sino las tetas, mas penitencia.
Jodíos tiempos.
Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Televisión Española. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.