Sería insostenible decir que la huelga general fue un éxito. Sin piquetes y sin policías, que coparon la información a lo largo de casi toda la jornada, nadie habría reparado en la inactividad. Por inexistente o porque habría pasado inadvertida. El desenlace del 14-N parece reducido al número de detenidos (142) y heridos (74), aunque no fue sólo un problema de orden público. Las cargas policiales de la mañana, y sobre todo las de la noche en las inmediaciones del Congreso, nos distraen del aldabonazo contra unas políticas cuyo resultado, de momento, es el aumento de las otras formas de desahucio: paro, pobreza, pérdida de derechos y degradación de los servicios públicos.
Por tanto, sería igualmente insostenible decir que los sindicatos carecían de motivos para convocarla y la izquierda política para apoyarla en defensa de sus respectivas clientelas. Entre los trabajadores y las capas sociales más desfavorecidas reina un profundo malestar. Quedó escenificado en las impresionantes manifestaciones de anoche. Sobre todo la de Madrid, que desbordó todas las previsiones.
Lo que sí se sabía de antemano es que en esta ocasión la prueba visible de la indignación de los trabajadores, y la ciudadanía en general, se iba a proyectar más en las manifestaciones de la tarde que en los incidentes de la mañana. De todos modos, aunque las cosas han ido a peor en los últimos ocho meses, ese malestar no se reflejó en las cifras de seguimiento del paro, menores que las registradas en la última huelga general. Basta compararlas con los mismos indicadores de aquel 29-M, según los datos aportados por los propios sindicatos convocantes.
No vale la pena entrar en la guerra de las cifras. Ha hecho bien el Gobierno en evitarla, en su calculada decisión de no entrar al trapo del discurso sindical, ni antes ni después del 14-N. Esto es nuevo. Los sindicatos se quedaron solos hablando de un 76,7% de seguimiento del paro. Sin réplica del Ejecutivo, que se limitó a glosar la “normalidad” y el cumplimiento de servicios mínimos, sin dar otras cifras que las del consumo de energía eléctrica (mayor que el 29-M), amén de las relacionadas con el orden público (heridos y detenidos).
Tampoco la derivada política de la jornada aportó novedades. Se abrió con el lema sindical de que “hay soluciones”, en línea con el discurso del PSOE (“otra forma de hacer las cosas”) y se cerró con la ritual réplica del ministro Luis de Guindos: “La política del Gobierno es la única alternativa posible”. Al presidente le interpelaron los periodistas por los pasillos del Congreso, pero Rajoy pasó de largo silbando melodías.
Lo demás forma parte del protocolo. Rubalcaba pide por enésima vez, con huelga o sin huelga, un cambio de política económica. Los líderes sindicales, Méndez y Toxo, dicen que la huelga ha sido un éxito y que Rajoy debe rectificar. Y el presidente de la patronal, Joan Rossell, que la huelga era inoportuna porque va contra la recuperación y da mala imagen. Muy originales no han sido los primeros actores de la vida política, sindical y empresarial del país después de una huelga general que deja las cosas como estaban. Ese es el desenlace del 14-N. No va cambiar el rumbo de la política económica del Gobierno, pero ejercer el derecho al pataleo también es una forma de descargar tensiones.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
121arija 18/11/2012 | 15:58
No Casado la huelga general no ha dejado las cosas como estaban, las has dejado mucho peor; porque los sindicaleros que no sindicatos se han farrado a cuenta de los huelguistas, porque Toxo y Méndez se han mostrado más demagogos de lo que son; porque la gentes tiene miedo a las próximas huelgas generañes que se avecinan-
119pluralista catalan 15/11/2012 | 20:55
Sr Casado, cazando moscas. Como con Catalunya , van y se montan el rollo de que el sufle lo ha montado Mas. Empezo el sufle con el TC y la mani del 20l0. Y España dormitando. Ahora lo importante es que la calle con MANIS PACIFICAS empieza ha hacer lo mismo que hizimos en Catalunya. Conseguimos, LA CALLE PACIFICA, que España vaya de culo por primera vez. Los sindicatos aun dormitan pero VAN DESCUBRIENDO que la calle es mas transversal , mas interclasista que la HUELGA eS UN INSTRUMENTO MAS EFICAZ QUE LA HUELGA GENERALº No sea pesimista Sr Casado que la España revelde EMPIEZA A DESPERTARSE. Es la fusion del 15M y los sindicatos. AL TIEMPO
118Arcano1964 15/11/2012 | 20:41
#100
La española, desde luego. Que nadie tenga duda que es la única que sabe hacer una tortilla de patatas como Dios manda.
Hombre, que en el franquismo cada cual haría lo que pudiera dependiendo de las circunstancias. En cuanto a lo de la moral católica, qué quiere que le diga: me parece que excitará más si te vas a ir al infierno de cabeza, a la caldera de Pedro Botero, a que un diablo cornudo y con cola te haga sufrir por toda la eternidad que cuando solo es uno más. Si es que solo de pensarlo te condenabas con lo que, ya condenado, de cabeza hasta el fondo.
117Aemilius II 15/11/2012 | 20:25
#113 Uno procura que todos los años vividos sean maravillosos, pero no siempre es así, sobre todo si los recuerdas de manera objetiva y desapasionada.
Pero, vamos independientemente de la política, el sexo o las victorias del Real Madrid, entonces mas frecuentes que ahora.
Pero ni loco, me gustaría volver a esos años, porque ya no sabría estar sin todos los "inventos" incorporados desde entonces a nuestras vidas, incluyendo éste que utilizamos ahora.
Ni siquiera me gustaría volver a tener veinte años. Treinta, ya no te digo. Y cuarenta, donde, donde, hay que firmar.
Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Televisión Española. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.