El PSOE se pacifica, el 'pedrerismo' se apaga

No parece que vaya a hacerse presente en la reunión del sábado lo que queda del llamado sector crítico, que sigue a la espera de que Sánchez se decida a encabezarlo de cara al congreso

Foto: El exlíder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez. (EFE)
El exlíder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez. (EFE)

Convocado para el sábado 14, se avecina el Comité Federal más tranquilo de la reciente historia del PSOE, en estricta aplicación del guión trazado por el presidente de la comisión gestora, Javier Fernández. En tres fases: sosiego, plan de vuelo y elección del piloto. Seguimos en la primera. Y tampoco va a cerrarse en la reunión del sábado, que cursará con un ilustrativo debate sobre la situación política, pero sin convocatoria del congreso nacional del partido a fecha fija.

Sus más de doscientos miembros llegan a la cumbre de Ferraz en plena descompresión de la crisis interna. La línea de la dirección interina, impuesta por la matemática de las urnas y los problemas nacionales, goza de mayoritaria y creciente aprobación. Por su fecundo retorno al bipartidismo de hecho, basado en la voluntad de ejercer una oposición “útil” y recuperar protagonismo político. Al servicio de los intereses generales y por lealtad a un proyecto, no a una persona.

Ese es el fondo de la crisis interna derivada de la neutralidad del PSOE en la investidura de Rajoy, desoída por quince diputados “leales” al destronado Sánchez y “desleales” al comité federal que decidió abstenerse. Es la aparente contradicción que superaron dirigentes tan del equipo de Sánchez como Antonio Hernando o Cesar Luena. Luego la superaron barones como Idoia Mendía, Miquel Iceta o Francine Armengol, ya desenganchados de la causa pedrista.

Antonio Hernández. (EFE)
Antonio Hernández. (EFE)

A la hora de la verdad vieron claro el norte de su compromiso con los militantes y con los votantes. Además, no quieren apostar a caballo perdedor, marcan el aislamiento político de Sánchez y se apuntan a los planes pacificadores y de reconstrucción pilotados por Javier Fernández al frente de la comisión gestora.

Con estos antecedentes inmediatos, no parece que vaya a hacerse presente en la reunión del sábado lo que queda del llamado sector crítico. Aquejado de una creciente afonía, sigue a la espera de que Pedro Sánchez se decida a encabezarlo de cara al congreso. Y las recientes escenificaciones de la discrepancia se han quedado en episodios puntuales (Xiribella y Madrid, básicamente). Su idea es alzar la bandera de los mandos intermedios, “los más cercanos a la militancia”, dicen, como palanca de la reconstrucción del PSOE. Ahora sabrán si el llamamiento ha cuajado, ateniéndonos a la composición del órgano depositario de la voluntad de los militantes entre congreso y congreso.

Estamos ante una verdadera cumbre de los mandos intermedios del PSOE. Un partido que, no lo olvidemos, gobierna en siete Comunidades Autónomas y en 3.200 ayuntamientos (de los 8.125 que existen en España). Ninguna sindicación de dirigentes intermedios va a entrar en el juego irresponsable del bandazo ideológico o el rescate de un líder que dividió al partido y lo puso al borde de la bancarrota.

Pedro Sánchez guarda silencio mientras sigue braceando en un mar de dudas sobre el camino a seguir de cara al congreso nacional del partido

Digo que la potencia orgánica e institucional a disposición de la gestora no deja la menor posibilidad de éxito al frente encabezado por la enemiga asturiana de Javier Fernández (diputada Adriana Lastra), el enemigo andaluz de Susana Díaz (Francisco Toscano, alcalde de Dos Hermanas) y el enemigo valenciano de Ximo Puig (José Luís Ávalos, líder provincial del PSOE de Valencia). Se quedan pegados a la peripecia personal de Pedro Sánchez. Como si no hubiera futuro sin él en la ya larga marcha del PSOE.

Son las cabezas visibles del movimiento “a favor de la presentación de Pedro Sánchez como candidato a la secretaria general del PSOE”, según reza el manifiesto que hicieron público después de su reunión del martes 27 en Madrid, en ausencia del propio Pedro Sánchez, que guarda silencio mientras sigue braceando en un mar de dudas sobre el camino a seguir de cara al congreso nacional del partido, seguramente, los días 16-17-18 de junio, con tiempo para hacer los congresos territoriales antes de las vacaciones de verano, aunque la convocatoria definitiva será objeto de otro comité federal, a celebrar en primavera.

Al Grano

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