La insoportable memoria selectiva de Aznar

Aznar deja en el basurero de nuestra reciente historia todo lo ocurrido desde 2009 hasta nuestros días

Foto: El presidente de FAES y exjefe del Gobierno, José María Aznar. (EFE)
El presidente de FAES y exjefe del Gobierno, José María Aznar. (EFE)

Parecen tiros al aire, pero son mensajes envenenados contra su continuador. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, los sufre en silencio. Sin dar cuartos al pregonero. Por eso fue tan sentido su agradecimiento a la concurrencia (Foro ABC, martes 24). Lo pidió por favor y se le hizo la caridad de no insistir en preguntarle sobre la reciente conferencia del expresidente Aznar (Auditorio Ramón Areces, lunes 23).

“Vengo a dar mi opinión y no a comentar la de los demás”, dijo. Tal cual. Sin mencionar el nombre de quien vuelve a ser injusto, desleal, inoportuno y pagado de sí mismo, después de su fuga prenavideña. Primero con la desconexión de FAES y luego con su renuncia a la presidencia de honor. Es evidente que Aznar no quiere sumarse a la aclamación de Rajoy como líder indiscutible del PP en el próximo congreso nacional, al que no asistirá a pesar de seguir siendo militante, aunque no simpatizante, como no se cansa de demostrar.

A lo que íbamos:

Aznar deja en el basurero de nuestra reciente historia todo lo ocurrido desde 2009 hasta nuestros días. Esta vez no reservó sus sartenazos solo al bajo vientre de Rajoy. Los repartió con Zapatero. Sin mencionarlos, aunque apuntando hacia ellos como responsables de haber frenado el “proceso de construcción nacional”, cuya consecuencia inmediata es la aparición de una triple brecha social, política y territorial, con riesgo de fractura “cuando no de derrumbe”.

Canoniza a Suárez, a Felipe González y a él mismo, mientras olvida a Calvo Sotelo y lamenta el tiempo perdido desde su salida de La Moncloa en 2004

La insufrible memoria selectiva de Aznar construyó el lunes pasado una curiosa prueba del nueve que canoniza a Adolfo Suárez, a Felipe González y a él mismo, mientras olvida a Calvo Sotelo y lamenta el tiempo perdido desde su salida de La Moncloa en 2004. El correspondiente a los mandatos de Zapatero y Rajoy, como si se hubieran puesto de acuerdo en malograr la obra aznarista y acabar gestionando un Estado “residual en lo político y desmedido en lo económico”.

La mencionada prueba del nueve consistió en señalar las grandes metas volantes ganadas por España, según él, hasta que el proceso “auténtico y virtuoso” de la Transición empezó a dar señales de agotamiento. A saber: en 1979, Adolfo Suárez convoca las primeras elecciones democráticas del tiempo constitucional; en 1989, Felipe González asume la presidencia semestral europea en nombre de España; en 1999, España —ya con el gran Aznar— se convierte en socio fundador del euro...

Piadoso silencio para 2009. Nada tan memorable como lo ocurrido en 1979, 1989 y 1999. Y él se teme que nada parecido nos aguarda en 2019

Y pare usted de contar. “Lamentablemente, hace tiempo que tenemos dificultades para continuar este relato”. O sea, piadoso silencio para 2009. Nada digno de mención. Nada tan memorable como lo ocurrido en 1979, 1989 y 1999. Y él se teme que, al paso que vamos, nada parecido nos aguarda en 2019.

Eso nos dijo a quienes acudimos a escuchar su glosa sobre “el necesario fortalecimiento de España”. Me recordó el grito de Móstoles: “La patria está en peligro. Españoles, acudid a salvarla”. ¿Salvarla de quién? Según él, de quienes se muestran incapaces de continuar el “impulso reformista” de los primeros gobiernos democráticos y, muy especialmente, los que él presidió entre 1996 y 2004. Y de quienes, como responsables del Gobierno de la nación, no saben dotar a España de un verdadero proyecto común. ¿No saben o no quieren?

Fue el cierre de su discurso: “Sería lamentable que lo único que nos faltase para afrontar una tarea nacional compartida fuera la voluntad”. Aznar 'dixit'.

Al Grano

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