Podemos ya no es lo que era

Ya hemos visto que había un volcán a punto de entrar en erupción detrás de la ofensiva contra la vieja política y el cuento ha ido cambiando mucho desde aquel "tic-tac, tic-tac"

Foto: Pablo Iglesias e Íñigo Errejón se abrazan en la primera Asamblea Ciudadana de Podemos. (EFE)
Pablo Iglesias e Íñigo Errejón se abrazan en la primera Asamblea Ciudadana de Podemos. (EFE)

En un intento de superar los "documentos de autor" presentados por Iglesias y Errejón, entre otros, a la telemática valoración de los militantes, a partir del 4 de febrero, Carolina Bescansa, ha convocado este fin de semana un "debate presencial" abierto a quienes tengan algo que decir para enriquecer dichos documentos (político, organizativo, ético y de igualdad).

La intención de Bescansa, dirigente de la primera hora de Podemos, es un último intento de aunar posiciones entre los dos protagonistas del drama-rap que está viviendo Podemos desde que el número dos (Errejón) empezara a cuestionar la autoridad del número uno (Iglesias). O, mejor dicho, su forma de ejercerla "a golpe de corneta".

Iglesias acusa a su amigo del alma de hacerle la guerra en los medios y Errejón se ha lanzado a demostrar que en Podemos nadie es imprescindible

Podemos ya no es lo que era. Iglesias vuelve a cabalgar contradicciones, como en los tiempos del mecenas iraní que financiaba su discurso chavista en 'Fort Apache'. Y ahora acusa a su amigo del alma ("Si la gente leyera nuestros chats sabría por las risas y bromas que somos amigos ") de hacerle la guerra en los medios, mientras que Errejón se ha lanzado de cabeza a demostrar que en Podemos "nadie es imprescindible, y cuando digo nadie quiero decir nadie".

La ducha fría del 26-J (de sorpaso, nada de nada) y el ataque de responsabilidad del PSOE (desbloqueo y cierre del año tonto), ha dejado a la izquierda mochilera en el gallinero de la política. Fuera de juego. Sin capacidad para condicionar la agenda de las grandes decisiones. Ni de las pequeñas, salvo las que resultan de mirarse el ombligo y solo afectan a sus seguidores.

Mitin de campaña de Podemos con el lema 'La sonrisa de un país'. (EFE)
Mitin de campaña de Podemos con el lema 'La sonrisa de un país'. (EFE)

Nada nuevo en la vieja izquierda, cuyos vicios ha heredado ese partido emergente que quería implantar la sonrisa obligatoria en nuestro país. Pues va a ser que no. Podemos está viviendo los problemas propios de la lucha por el poder que no se tiene o por reconquistar el que se perdió. Y si la dinámica se desarrolla dentro de la propia casa, aparece el ensimismamiento.También vale hablar de fractura interna, fuego amigo, lucha fratricida o quítate tú que me pongo yo.

Donde no hay harina hay mohína, si nos atenemos a las expectativas que se habían creado. Y esa es la razón última del choque entre dos formas de hacer política. Un choque cada vez más abierto, cada vez más explícito, entre las dos almas de un partido desestructurado y con serios problemas de identidad, en vísperas de su segundo congreso estatal (Vistalegre II, 10-11-12 febrero).

Podemos está viviendo los problemas propios de la lucha por el poder que no se tiene o por reconquistar el poder que se perdió

Hay que ver cómo ha ido cambiando el cuento desde aquel "tic-tac, tic-tac" de inspiración chavista que Iglesias escenificaba hace poco más de un año en la tele, que es su medio natural, a modo de cuenta atrás en el reloj de Mariano Rajoy.

Ahora ya hemos visto que había un volcán a punto de entrar en erupción detrás de la ofensiva contra la vieja política, la reprobación del régimen del 78, "la envidiable belleza de nuestro proyecto", el cantado arrinconamiento del PSOE (anunciado por tierra, mar y aire por la demoscópica Bescansa) y la chulería de Iglesias ofreciendo la Moncloa a Pedro Sánchez.

Al Grano

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