Mas y Homs: todo por la patria

El expresidente de la Generalitat y su exconsejero de Presidencia, responsables faciales de la ilegal consulta del 9-N, han superado de modo desigual su esquizoide paso por los tribunales

Foto: El expresidente de la Generalitat Artur Mas (d) y el exconsejero de Presidencia Francesc Homs. (Reuters)
El expresidente de la Generalitat Artur Mas (d) y el exconsejero de Presidencia Francesc Homs. (Reuters)

Empapelados por desobediencia y prevaricación, el expresidente de la Generalitat Artur Mas y su entonces consejero de Presidencia, Francesc Homs, responsables faciales de la ilegal consulta del 9-N (o sea, los que dieron la cara), han superado de modo desigual su esquizoide paso por los tribunales.

Me explico. Por un lado, no pueden mostrar flojera en la defensa de Cataluña como unidad de destino en lo universal. Y por otro, no quieren ser inhabilitados. Si salen absueltos, pasarán por indolentes ante los suyos. Pero si bracean por quedar bien ante los suyos, tienen más que asegurada la inhabilitación.

Mas ha sacrificado su fervor soberanista —aparcado, al menos—, para no acabar convertido en juguete roto, como Arnaldo Otegi. La oportunidad de declararse más patriota que nadie no la vio en su enjuiciamiento por el 9-N en el Tribunal Superior de Cataluña, compartiendo banquillo con Ortega y Rigau, sino en los procesos abiertos por corrupción en la ya amortizada CDC (Pujol, Palau, 3%). Un intolerable ataque a Cataluña que, según él, servirá para reforzar el 'procés'.

Frances Homs, en cambio, ha encontrado la ocasión de portarse como un buen patriota en la no menos intolerable ofensiva del Estado contra los organizadores del 9-N. Sin dejar de poner las mismas excusas tontas que su jefe (voluntarios, la ambigüedad del Tribunal Constitucional, el inocente “proceso participativo”, etc.), es en ese trance donde ha practicado el victimismo en nombre de la causa. Un mártir de la Justicia española envuelto en la estelada. Así que ha tenido que ponerse en modo declamatorio y echar mano de palabras mayores.

En su alegato final ante el Tribunal Supremo, que le ha juzgado por desobedecer al Tribunal Constitucional el 9-N, advirtió a los magistrados de que su sentencia “marcará las relaciones entre el Estado y Cataluña”. Es de ayer esta grotesca identificación de su horizonte penal con el futuro político de Cataluña. Y de anteayer fue que la sentencia, la que le caiga, servirá para medir la calidad de la democracia en España. Tirando por lo más alto. “Si el soberanismo recibe una respuesta penal y no política, será el fin del Estado español”.

Mas y Homs: todo por la patria

Lapidario que se nos ha vuelto el diputado Homs. Sostiene que el nacionalismo catalán está poniendo a prueba la democracia española. Y a mí me parece que es justo al revés. La democracia española está poniendo a prueba al nacionalismo catalán y su absurda pretensión de dinamitar el Estado español, a ser posible con ayuda del Gobierno del Estado español. Esas bufonadas, en forma de excesos retóricos, demuestran que los valedores de este absurdo desafío no dan ni de lejos los mínimos exigibles en usos y costumbres de la democracia.

Una vez más, la reciente producción verbal de estos valedores del 'procés', en paralelo con las prisas de Puigdemont por acortar el camino hacia el choque de trenes, me vuelve a recordar la famosa sentencia de Samuel Jonhson, el pensador británico del siglo XVIII, que situó en la patria “el último refugio de los canallas”.

Al Grano

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