La tensión y el 'quinielismo' vuelven al PSOE

La campaña no comienza hasta el día 9. Pero el 'quinielismo' sobre el desenlace y los envenenados procesos de intención que se cruzan los pretendientes se reactivan esta semana

Foto: Sillas vacías en la presentación de Díaz en Madrid como candidata a secretaria general del PSOE. (EFE)
Sillas vacías en la presentación de Díaz en Madrid como candidata a secretaria general del PSOE. (EFE)

El 'bulle-bulle' socialista se tomó un respiro. Pero al cerrarse el paréntesis por la muerte de Carme Chacón y la Semana Santa, las espadas vuelven a estar en alto. Lo inminente es comunicar el censo de militantes a los precandidatos. La cifra es provisional: 177.902, a falta de sumar a los afiliados de las organizaciones juveniles del PSOE y del PSC.

El cierre quedará ultimado el 28 de abril, aunque la comunicación del censo provisional calentará el ambiente ante la batalla de los avales, que arranca el jueves. Los equipos de Susana Díaz esperan avasallar a sus rivales, Pedro Sánchez y Patxi López, duplicando o triplicando el 5% de las firmas necesarias para proclamarse candidato/a a la secretaría general del PSOE en el proceso de elecciones primarias.

Me temo que el último de los cruces, entre los partidarios de Sánchez y los de Díaz, por cuenta del fallecimiento de Carme Chacón, aún dará que hablar

La campaña no comienza oficialmente hasta el 9 de mayo. Pero los actos públicos, el 'quinielismo' sobre el desenlace (domingo 21, jornada de votación) y los envenenados procesos de intención que se cruzan los pretendientes se reactivan con la semana entrante. Y me temo que el último de esos cruces, entre los partidarios de Pedro Sánchez y los de Susana Díaz, por cuenta del fallecimiento de Carme Chacón, aún dará que hablar. Asunto espinoso donde los haya.

En vísperas del adiós a la exministra, circuló por las redes un ingenioso vídeo nacido en las factorías digitales del sanchismo. Una wagneriana ceremonia de sumisión a Susana Díaz (aclamada por la multitud) y a Mariano Rajoy (sonríe en la tribuna imperial), con banda sonora oficial del PSOE. La intención era ridiculizar a las más conocidas figuras socialistas, unidas en la causa susanista. Entre ellas, ay, Carme Chacón.

Días antes de la muerte de esta, en las filas de Pedro Sánchez se echaron unas risas con el dichoso vídeo. Pero luego interpretaron como “oportunismo de funeral” el hecho de que, desde las filas de Susana Díaz, se recordase el posicionamiento de aquella en la batalla de las primarias.

Otro vector previo a la guerra de los avales es el 'quinielismo' sobre la verdadera relación de fuerzas entre los aspirantes al liderazgo. Sin encuestas serias en cuanto a tendencias de voto entre militantes con derecho a voto, los susanistas recurren al anterior proceso de primarias (julio de 2014) como método de aproximación. Adjudican a Sánchez el techo logrado por el izquierdista Pérez Tapias (15,1% de los votos), mientras que los seguidores de Sánchez se remiten a sus optimistas percepciones de su tirón entre los militantes.

El único dirigente que se arriesga a apostar por un resultado aproximado es Abel Caballero. Está convencido de que Díaz ganará con toda comodidad

En las mencionadas primarias —recordemos—, Sánchez alcanzó un 49% de los votos con todo el apoyo institucional y orgánico de Susana Díaz, mientras que el tercero en discordia, Eduardo Madina, obtuvo el 36,1%. Conviene retener el pequeño detalle de que Madina juega ahora en las filas de Susana y que todo aquel apoyo institucional y orgánico de la presidenta andaluza se ve ahora redoblado con la aportación de barones ganadores en sus respectivas comunidades y en sus respectivas federaciones (Page, Vara, Ximo Puig, Javier Fernández y Lambán).

El único dirigente que se arriesga a apostar por un resultado aproximado es Abel Caballero, el popular alcalde de Vigo (mayoría absoluta del PSOE, el más votado de España en grandes ciudades) y presidente de la FEMP, convencido de que Susana Díaz ganará con toda comodidad con un resultado superior al 50% de los votos, mientras que el otro 50% se lo repartirían Sánchez (30%) y López (20%).

“¿Por qué está usted tan seguro?”, le pregunto. “Porque con Susana están los que ganan elecciones y con Sánchez, los que pierden”.

Al Grano

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