El CETA lo 'peta' en el nuevo PSOE

El cambio de postura confirma el anunciado giro a la izquierda del nuevo PSOE, una actitud que se celebra en Podemos y desconcierta en las filas socialistas

Foto: El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en el Congreso Federal del partido. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en el Congreso Federal del partido. (EFE)

Según la portavoz parlamentaria del grupo socialista, Margarita Robles, la controversia desencadenada por el viraje del PSOE respecto al tratado de la Unión Europea con Canadá (CETA, por sus siglas en inglés) ha tenido la virtud de abrir un debate público. Eso me dice. “Es bueno que la gente sepa a qué se compromete España y qué tipo de problemas, que son muchos, plantea ese tratado”, añade.

Tendría razón si encajase en lo ocurrido estos últimos días. Pero la realidad es otra. En ese tiempo no ha existido ningún debate público sobre los contenidos del tratado. Solo vagas alusiones al medio ambiente, derechos laborales y resolución de conflictos. Son ecos demasiado lejanos para una ciudadanía española en ayunas sobre el referido tratado de libre intercambio de bienes, servicios y capitales.

[Consulte aquí el proyecto de acuerdo económico entre la UE y Canadá]

Sin embargo, los procesos de intención al redivivo secretario general, Pedro Sánchez, han 'petado' los circuitos mediáticos y políticos nacionales y europeos. Me refiero a la bien jaleada sospecha de que su repentino cambio de postura (del “sí” a la “abstención”) confirma el anunciado giro a la izquierda del nuevo PSOE. Suponiendo que el giro sea consistente y creíble (el comisario Moscovici lo duda después de hablar con Sánchez), y suponiendo que volver al proteccionismo, como Trump, sea realmente de izquierda.

No ha habido debate público sobre el CETA, más allá de vagas alusiones al medio ambiente, derechos laborales y resolución de conflictos

Sí queda suficientemente acreditado que el cambio se celebra en Podemos y desconcierta en las filas socialistas.

La pedrada se llama “podemización”. Se lanza con redoblada energía desde el PP y desde Ciudadanos. También puertas adentro hay malestar mas o menos disimulado por la desautorización de sus 14 eurodiputados (14 de febrero) y sus representantes en la Comisión de Exteriores del Congreso (solo hace cuatro días), cuyo “sí” al tratado va a convertirse en “abstención” cuando el jueves tenga que ratificarse en el pleno de la Cámara.

A Sánchez le acusan de hacerse el encontradizo con Podemos, amontonarse con la izquierda mochilera y buscar su aplauso en vísperas de su encuentro con Pablo Iglesias. Si no es verdad, lo parece. Y en política, como en la magia recreativa, las apariencias cuentan y mucho. Sobre todo si se alimentan pregonando giros a la izquierda y mesas donde se concierte la liquidación del PP lo antes posible, antes incluso de que el nuevo PSOE haya dado a conocer su plan de vuelo.

La desautorización de sus 14 eurodiputados y sus representantes en la Comisión de Exteriores del Congreso sembró cierto malestar en el partido

Neutralidad no es rechazo, el tratado va a salir delante de todos modos, el europeismo de Pedro Sánchez está fuera de duda y, que yo sepa, el nuevo PSOE no repudia la globalización ni apuesta por el retorno a la autarquía. Pero todos esos sambenitos le han caído desde que anunció el viraje por boca de la presidenta del partido, Cristina Narbona, en principio hacia el “no”, reorientado luego hacia el ni si ni no.

Si lo hace por convicción (en defensa de derechos del trabajador europeo, por ejemplo) y no por cooperar con Podemos a escala nacional, la verdad es que Sánchez no parece convencer a nadie. Más bien nos remite al dilema del nuevo PSOE, tal y como este viernes lo planteaba Ramón Espinar (hijo): “Competir” o “cooperar”, esa es la cuestión.

Sánchez no parece convencer a nadie. Más bien nos remite al dilema del nuevo PSOE que, como lo planteó Ramón Espinar, es "competir o cooperar"

No creo que Sánchez esté por darle oxigeno a los bulliciosos chicos y chicas de Iglesias Turrión, que andan de horas bajas en la calle, en las encuestas, en las instituciones y en su propio partido porque “la épica no resuelve los problemas de los ciudadanos” (Errejón dixit). Lo suyo es competir y ganar en la lucha por el mismo espacio político.

La coincidencia en el caladero es un hecho. A partir de ahí cabe la colisión o la cooperación para sumar más capturas que quienes faenan por la derecha. Lo del CETA que 'peta' puede ir de las dos cosas. Quizás el martes nos sacan de dudas Iglesias y Sánchez, después de su encuentro, previo al de este con Albert Rivera al día siguiente. Por la “mesa del cambio”. Amén.

Al Grano

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