Mariano Rajoy Brey, 56, será el nuevo presidente del gobierno. Siete años y medio después de su primera candidatura a La Moncloa, los ciudadanos españoles le han señalado por abrumadora mayoría para que conduzca sus designios en este período de incertidumbre y afronte con valentía la crisis económica, política e institucional que se abate sobre el país. El momento se antoja histórico y requiere de medidas urgentes y extraordinarias.

No hay lugar para los cien días de gracia. España carece de tiempo y los ciudadanos tampoco lo van a conceder. Le han entregado masivamente su voto, que es un voto de confianza pero también de exigencia, como resulta natural en un país que roza los cinco millones de parados. La hoja de ruta que debe seguir el nuevo presidente del Gobierno ya está escrita y El Confidencial la suscribe punto por punto. La misión es complicada, pero no hay excusa que valga. En las manos de Rajoy está el éxito o fracaso de tan titánica empresa.
Gobernará para todos en una España que, hastiada de mentiras y sectarismos, no se puede permitir odios atávicos. Sólo así los ciudadanos se mostrarán dispuestos a asumir sacrificios. Deberá imponer la austeridad en la manirrota Administración Pública. En el Estado y en las comunidades autónomas. Sin vacilar y a sabiendas de la contestación social a la que tendrá que hacer frente. A estas urgentes reformas económicas, necesarias para detener la hemorragia de las cuentas públicas, habrá que añadir otras que dinamicen el mercado laboral y faciliten la creación de pequeñas y medianas empresas.
Pero no solo. Esta crisis económica nos ha hecho olvidar otra crisis, la institucional, de mayor calado en la urdimbre de nuestro joven y deteriorado sistema democrático. Los partidos políticos se alzan como la tercera mayor preocupación de la ciudadanía, sólo por detrás del paro y la crisis, según la última encuesta del CIS. Es por esta razón por la que se hace indispensable una mayor transparencia en la financiación de los partidos. Rajoy deberá mostrarse implacable con la corrupción. Una vez tome posesión de su cargo no habrá lugar para actitudes pusilánimes ni posibilistas. España le ha dado todo el poder para que obre en consecuencia.
Tendrá que poner sobre la mesa una reforma constitucional así como la rehabilitación de la Corona, aspectos tan sensibles como ineludibles en una sociedad que avanza más rápido que su clase dirigente. Tendrá que garantizar la independencia del sistema judicial y de órganos esenciales tales que la Comisión de la Competencia, la CNMV y la CNE. Confiamos en que Rajoy sepa integrar en su gobierno a los mejores, al margen de adscripciones ideológicas. En definitiva, que sume talento y deseche camarillas. Sería deseable también que el nuevo Ejecutivo representara los distintos intereses territoriales por lo que nos va a todos en ello.
Rajoy deberá salvaguardar los logros sociales de los últimos años y el derecho de los ciudadanos a estar bien informados. La libertad de expresión, tan amenazada en los últimos tiempos, pondrá a prueba la resistencia de un Partido Popular que puede tener la tentación de abusar de su mayoría absoluta, perpetuando los malos modos del Gobierno del PSOE. Hagamos de la necesidad virtud y convirtamos la mayor crisis que ha atravesado nuestro país en una oportunidad. Ni España ni los españoles pueden permitirse un fracaso de Mariano Rajoy.
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COMENTARIOS
12caballo de troya 03/12/2011 | 20:17
GALLARDON regala de por vida el sueldo de director general a su personal EVENTUAL antes de dejar el Ayuntamiento.
UN SUELDO PARA TODA UNA VIDA, esa es el concepto de austeridad del insigne Alcalde, el se va, y les consolida el sueldo a todos sus amiguetes,enchufados,y por si fuera poco quiere dejarlos FIJOS como funcionarios del Ayuntamiento de Madrid.
Si oposición, único requisito ser amiguete todos al Ayuntamiento y ganando siempre UN SUELDAZO,
Y repito SON EVENTUALES cesan cuando cesa la autoridad que los nombro,pues esto Juan Bravo y por ende el Alcalde se lo saltan a la torera y presentan/presentaran una proposición al Pleno de Ayuntamiento en este sentido.
11agarcía 21/11/2011 | 21:44
¿Que no puede?
¿Acaso no ha podido permitirse el estúpido lujo de tener como ¡Presidente del Gobierno! a un tal ZP, de apellido Zapatero y de profesión sus ocurrencias y su eficiente canibalismo para encumbrarse en el PSOE y en sus listas electorales?
España, en su larga historia se ha permitido muchas cosas descabelladas, incluso alguna gloriosa; incluso extravagancias como el Carlismo [sangrienta extravagancia tras convertirse en PNV Sabiniano y luego en feroz terrorismo "abertzale"]; o la FET y de las JONS, Godoy, Lerroux, Largo Caballero, Franco, Girón...etc.,etc.
España no trabajará en la excelencia, ni la calidad productiva, pero en lo insólito y extravagante... somos potencia mundial, universalmente reconocidos.
10Joaquin Gomez Moya 21/11/2011 | 19:08
#6 Estimado contertulio,
En estos cuatro años hemos tenido sobradas ocasiones de ver qué propuestas ante las dificultades crecientes hacía cada partido. También qué políticas han sido aplicadas por los gobiernos autonómicos. La percepción generalizada en la calle es que el PP hará recortes y reformas, por eso han obtenido una mayoría excepcional. El principal partido de la oposición en esta nueva legislatura basó precisamente su campaña en "acusar" al PP de tal intención, con los resultados que hemos visto.
Durante siglo y medio en España han primado políticas oligárquicas, hasta monopolistas, enmascaradas en ideologías proteccionistas, corporativistas, normalmente de matriz tradicional, añadiría católica. Cómo la izquierda las ha asimilado hasta ser capaz de identificarse a sí misma por tales propuestas economicas e industriales tan ultraconservadoras es algo que dejo a la Sociología y a la Historia. A mí se me escapa. Es desde luego una propuesta que se compadece mal incluso se contradice con otros discursos sectoriales de la izquierda española. Pero por completo legítimo. Es sólo que el pueblo ha dejado muy claramente de apoyar este patchwork discursivo.
Atte.
JGM
9frapagra 21/11/2011 | 19:07
subvenciones a los sindicatos, cero.
subvenciones a los partidos políticos, cero.
subvenciones a las mil y una asociaciones nacidas con la llamada "memoria histórica", cero.
subvenciones al cine español, que no lo ve nadie, cero.
subvenciones a los "artistas" de la ceja, cero.
Cesantias millonarias a los parlamentarios que dejan la vía política, ninguna.
Jubilaciones vitalicias máximas a lo que tienen derecho por calentar durante ocho años el asiento de las Cortes, a cotizar treinta y cinco años como el común de los ciudadanos, y a partir de ahí Don Mariano,....
8Fernan Gonzalez 21/11/2011 | 17:57
Admiro a los Alemanes porque justo después de estar destruidos por la guerra pusieron en marcha su reconstrucción, si nuestra situación es grave pero aquella lo fue peor y lograron superarla, tenemos que demostrar en Europa que somos capaces superar este reto, ellos están a punto de una recesión y entonces sálvese quien pueda, a pie de calle vamos a seguir encontrando las trabas y la zancadilla continua de los que han perdido, pero ahora al menos somos mayoría los que hemos decidido cambiar.
Esta situación no ha llegado a este punto por equivocaciones o torpeza de un presidente cada vez son más los que pensamos que era un plan trazado para llevarnos al desastre, ¿habremos rectificado a tiempo? Que se depuren responsabilidades.
Nacho Cardero (Guadalajara, 1974) es el director de El Confidencial desde marzo de 2011. En este tiempo, el diario ha registrado sus mayores cuotas de audiencia y se ha consolidado como referente de los medios nacionales. Antes había ocupado los cargos de subdirector y redactor jefe. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, también ha pasado por las redacciones del diario El Mundo y la revista La Clave. Unas tiras de celo sujetan a Kipling (If) en las paredes de su estudio. Ha publicado varios libros. El último de ellos exclusivamente por Internet: Los señores del ladrillo (Bubok, 2011).