
El Consejo de Política Fiscal y Financiera del pasado 12 de julio puso negro sobre blanco la soledad del presidente. Montoro desconvocó a última hora una reunión que iba a mantener con los representantes de las comunidades gobernadas por el Partido Popular y éstos tuvieron que acudir al Consejo a pecho descubierto. El vodevil fue de aúpa. “Oye, tres de nuestras comunidades se niegan a apoyar el objetivo de déficit”. El ministro se cruzaba mensajes de texto con Moncloa, los consejeros con sus respectivos presidentes, y éstos a su vez con el jefe del Ejecutivo. Montoro echaba pestes. El titular de Hacienda, altivo y fuera de sí, se atrevía incluso con el consejero catalán, Andreu Mas-Colell, un señor que bien podría ser Premio Nobel y al que ponía de cara a la pared como si fuera estudiante de bachillerato.
Esta situación, de marcado tono esperpéntico, ha resultado dañina para la imagen exterior de España, no por el hecho de que dos de las comunidades controladas por el PP, Extremadura y Castilla y León, se abstuvieran finalmente en la votación, sino por la falta de autoridad que este gesto implicaba para con su jefe de filas.
Cosa distinta es lo del molt honorable Artur Mas, otro que busca bote salvavidas ante los presagios de hundimiento. Al presidente de la Generalitat se le veía venir desde el mismo momento en el que se convirtió en socio del Gobierno. El líder convergente, que fue testigo de los últimos días de Zapatero, olfatea ahora los sudores fríos de Rajoy y no quiere que el rodillo de la crisis le pase por encima. El argumentario de la ruptura con el Ejecutivo recoge las líneas básicas del nacionalismo: la culpa de los ajustes en Cataluña es de Madrid, que nos niega el pacto fiscal.
Más llamativo, en cambio, está resultando el desmarque del mundo empresarial. Los primeros espadas han perdido la fe en Rajoy y comienzan a distanciarse. Entienden que aquel documento que hicieron en el marco del Foro de la Competitividad en favor de las medidas del Gobierno no solo ha sido desaprovechado sino que apenas ha servido para calzar la mesa del Consejo de Ministros donde se va a aprobar el ‘tasazo’ a las eléctricas. Tampoco les agrada la subida del IRPF, ni del IVA, ni de las plusvalías, ni la solución que se ha dado al affaire Bankia. Mucho tributo, poco recorte y mala gestión en las cuestiones esenciales.
Los empresarios hablan sin medias tintas de intervención y crisis de Gobierno para el otoño. Suenan varios nombres de los que Rajoy podría tirar en tal caso. Uno es el de Josep Piqué, presidente del Círculo de Economía y persona intelectualmente bien valorada por las elites; otro es Manuel Pizarro, al mando del bufete Baker & McKenzie, que se muestra reticente a retornar a la política activa, pero con esa imagen de hombre de Estado que le convierte en eterno candidato para todo puesto clave en la Administración.
Se necesita un tecnócrata para evitar que encalle el barco. El país está en proceso de desmantelamiento. El FMI ha advertido de que España jamás será capaz de pagar su deuda, que está creciendo a un ritmo superior al 11%, el mayor de la Eurozona, y que se situará en el 96,5% del PIB el próximo 2013. No hay dinero. Los acreedores internacionales empiezan a ejecutar a fortunas que antes parecían intocables y los fondos buitres asoman las garras en busca de gangas. Un proceso de liquidación lento pero progresivo en el que hasta las joyas de la corona están en venta.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
52locolocotodo 21/07/2012 | 13:59
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo, el que con mentiras entró mal se verá, porque no decia que tenia la solucion de los problemas de España, mentira, no decia que el Gobierno socialista lo habia echo mal, mentira, no decia que la sociedad española se iba a beneficiar de las panaceas del PP, mentira, etc etc etc la lamento, mira que yo simpatizaba con este partido, pero lo evidente esta asi de claro. Solo me quedaba la tauromaquia y hasta el Cid me falló, en fin que Dios reparta suerte.
51victoriana 21/07/2012 | 12:26
UN GOBIERNO MAL PARIDO. CON UNA SORAYA TODOPODEROSA QUE APARECE HASTA EN LA SOPA, CON OCHO AÑOS "DE EXPERIENCIA[?]"... CON UN PARTIDO CABREADO Y CON DOLORES... [LITERALMENTE], QUE NO SUELTA.... CON UN BETETA EN ADMINISTRACIONES PÚBLICAS... Y CON MARGALLO QUE TODAVÍA NO HA TOCADO LA POLÍTICA EXTERIOR, PERO SÍ METE LA NARIZ DONDE NO DEBE.... NO SIGAMOS CON MATO QUE MATA SANIDAD... Y UN MINISTRO DE JUSTICIA QUE DEJÓ EN RUINAS AL AYUNTAMIENTO DE MADRID POR SUS DELIRIOS DE GRANDEZA... Y SUS VIAJECITOS ACOMPAÑADO CON ESO DEL MADRID OLÍMPICO.... CON UNA COMUNIDAD VALENCIANA QUE EN VEZ DE SER EJEMPLO DE BUENA GESTIÓN... ES LO QUE ES... LA PRIMERA EN PEDIR RESCATE !!!! EN FIN,,,,
49Joma 21/07/2012 | 11:32
No cabe duda que estamos en el precipicio y vamos rodado al fondo.Cierto es que las autonomías son el lastre que ha llenado el vaso del fracaso histórico de la economia actual,juntamente con otras decisiones de los gobiernos,entregandales competencias a diestro y siniestro por conseguir un ideal político que se defiende reconocido por sus siglas,de ahí las autonomias,por considerarse prepotentes y saber que cualquier decisión de gobierno tendría que pasar por el tamiz de los gobiernos autónomos que tienen siglas propias,esos han sido nuestro propios males;se pronuncia este artículo en un Estado Federal con similares competencias ¿qué competencias?,porqué al anunciarlas algunas podrían ser convenientes y otras no ya que posiblemente no habria razón de cambiar el feudalismos medieval que existe ahora,la unidad es una y no varias por tanto un sólo gobierno democrático que escuche y gobierne parlamentariamente para todos,los políticos lo mismo que los de antaño,nunca se pondrán de acuerdo,pesa más sus ideas filosóficas que el buscar una conciliación entre todos los españoles.Supresión de las autonomias si queremos ser nación y no de nacionalidades.
48piofoncillas 21/07/2012 | 11:00
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Rajoy aparece en el panorama político, como el adalid de CEOE, y se consagra con un plan de pagos, y una reforma laboral, totalmente estéril para la creación de puestos de trabajo, y que antepone los intereses de la patronal, precarizando el empleo, posibilitando un despido ágil y barato, y sustrayendo derechos adquiridos a los trabajadores.
Hasta ahí bien.
Pero Rajoy se vuelve y muerde la mano que le dió de comer, sube el IVA, modifica sociedades, no abre el crédito, y pretende que las Empresas compartan beneficios para sacar al Estado del atrolladero en que su incompetencia lo ha metido.
Y eso no.
Las Empresas empiezan a descolgarse de su apoyo, se dan cuenta de que, pese a los guiños, este no es el líder, este no es el equipo, y cual Capitán del Costa Concordia, el desastre está asegurado.
Y no es para menos.
Las Empresas Españolas no son la orquesta del Titanic, y las que pueden sacan sus excesos de Tesorería a cuentas extrajeras, por lo que pueda pasar.
Rajoy nunca entendió que el Capital no tiene credos, ni filias, solo tiene miedo.
Pero claro, Rajoy no entiende nada de nada.
Es lo que tiene votar con la bilis, que llegan Rajoy y sus cupitas.
Nacho Cardero (Guadalajara, 1974) es el director de El Confidencial desde marzo de 2011. En este tiempo, el diario ha registrado sus mayores cuotas de audiencia y se ha consolidado como referente de los medios nacionales. Antes había ocupado los cargos de subdirector y redactor jefe. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, también ha pasado por las redacciones del diario El Mundo y la revista La Clave. Unas tiras de celo sujetan a Kipling (If) en las paredes de su estudio. Ha publicado varios libros. El último de ellos exclusivamente por Internet: Los señores del ladrillo (Bubok, 2011).