Del Valle, Prado y Oliu, un tridente para acabar con Ángel Ron

El presidente del Popular cuenta con el apoyo de la sindicatura (9%), Credit Mutuel (4%) y Allianz (3,1%). En la entidad creen que la ofensiva actual obedece a un plan para tomar el banco a precios asequibles

Foto: (Imagen: Enrique Villarino)
(Imagen: Enrique Villarino)

Nuevo simulacro del empresario mexicano Antonio del Valle (4,3% del capital) por sacar a Ángel Ron del Banco Popular, y nuevo fiasco. A día de hoy, no hay golpe de mano de los accionistas críticos para cambiar la cúpula. El consejo de administración que tuvo lugar ayer, y que contó con representantes del Banco Central Europeo (BCE) para hablar del buen gobierno corporativo, ni lo incluyó en el orden del día ni lo trató durante la reunión.

Lo que sí hizo la cúpula del banco fue sondear a los accionistas de referencia antes y después del inicio de la misma. Además de la sindicatura de los socios históricos (9%), el presidente de la entidad española se vio respaldado por los franceses de Credit Mutuel (4%) y Allianz (3,1%), siendo el refrendo de estos últimos algo más melifluo que el de los primeros. El 80% restante cotiza en bolsa.

El presidente del Popular contaría también con la confianza del Banco de España, que aunque todavía no ha dado el 'nihil obstat' a sus últimas iniciativas, tampoco ve con buenos ojos una operación foránea al estilo de Juan Carlos Escotet en Abanca. La primera batalla de esta guerra accionarial tuvo lugar después del verano y acabó con la dimisión de Del Valle como consejero.

Ángel Ron (d) y Antonio del Valle Perochena.
Ángel Ron (d) y Antonio del Valle Perochena.

Lejos de la fusión Popular-Sabadell de la que se ha venido hablando de un tiempo a esta parte, en la entidad creen que la ofensiva actual obedece a un plan premeditado para poder tomar el control del banco a precios más asequibles por parte de Del Valle. Dentro del consejo, este último contaría con el apoyo explícito de Jaime Ruiz Sacristán, representante de BX+ (el banco del mexicano), y el apoyo tácito, y en ocasión cambiante, de José María Arias Mosquera, procedente de Banco Pastor, y Reyes Calderón, una independiente próxima a Ron que parece haber cambiado de bando.

Entre los apoyos externos, se encontrarían Borja Prado, presidente de Endesa y 'chairman of global coverage' de Mediobanca, así como algunos medios de comunicación afines. La relación con Prado, aseguran fuentes oficiales, “es personal y no profesional”.

En su edición del miércoles, el diario 'Expansión' publicaba que “importantes accionistas” y “consejeros críticos”, preocupados por la pérdida de valor del banco, habían intensificado sus contactos de cara a la reunión del consejo y preparaban una hoja de ruta para sustituir a Ángel Ron al frente de la entidad por otro candidato “con gran experiencia en el sector financiero”, lo que se interpretó como una maniobra para situar “a un títere” al frente del Popular.

En la entidad, limitaron el alcance de esos “importantes accionistas” antes referidos a un grupo minoritario dentro del capital. Ayer, cuando se llevó a consejo el Proyecto Sunrise, acaso la iniciativa más personal de Ángel Ron, en lo que venía a ser una especie de moción de confianza sobre su liderazgo, hubo unanimidad en su aprobación. El Proyecto Sunrise es el 'banco malo' con el que Ron pretende sacar del balance 6.000 millones de los 15.000 en activos tóxicos que tiene.

Del Valle se quedó con el Metropolitan Bank de Chicago (2.400 millones en activos) aportando solo 206 millones. Ahora quiere repetir jugada en España

El Popular entiende que el mexicano trata de repetir en España lo mismo que hizo en Estados Unidos con el Metropolitan Bank Group (MBG) de Chicago, una entidad pequeña que pasaba por dificultades, que arrastraba unas pérdidas de 323 millones de dólares de 2008 a 2013 y de la que tomó el control tras aportar 206 millones. Con una inversión mínima, se hizo con un banco con activos de más de 2.400 millones. Se presentó como la única entidad que podía salvar el banco norteamericano y consiguió el control con una campaña de comunicación agresiva.

La estrategia seguida aquí sería un calco de la de allí, pero con una compañía de mayor tamaño. Del Valle se comprometería a inyectar un determinado capital para facilitar la supervivencia del Popular a cambio de la toma de control. En esta aventura debería ir acompañado de socios financieros, ya que el mexicano carece del suficiente músculo para acometer la operación, socios que podrían venir del entorno de Borja Prado. 

Las especulaciones sobre nuevas aportaciones dinerarias de los accionistas no son nuevas. Los analistas llevan alertando en las últimas semanas de la posibilidad de una nueva ampliación de capital tras los malos resultados del tercer trimestre y el desplome en bolsa. Existe cierto consenso en que estas circunstancias colocan a Ron en una delicada tesitura y pueden provocar que el plan de desalojo ideado por Del Valle se materialice si la cotización sigue cayendo.

Ayer, los títulos del Popular acabaron en los 0,875 euros, un 3,22% menos que en el cierre anterior. En lo que va de año, acumula una caída del 67% y los inversores que entraron en la ampliación de capital de junio sufren un quebranto del 30%. Las opiniones sobre la evolución de la cotización están muy repartidas. De las casas que cubren el valor, cinco recomiendan comprar, otras cinco vender y seis se mantienen neutrales.

En el informe sobre el Banco Popular elaborado por CaixaBank con fecha de 10 de noviembre de 2016, los analistas reconocen “que el mercado no está poniendo en valor ninguna de las medidas puestas en marcha por un problema de credibilidad/visibilidad”, excusa a la que se agarra la entidad presidida por Ron para hacer ver que si la acción continúa a la baja, no es por la gestión de la cúpula, sino por los movimientos de los mexicanos de BX+ para torpedear la imagen del banco. Los cortos (posiciones bajistas) llevan meses cebándose ante esta sensación de debilidad.

Las medidas a las que se refería el informe de CaixaBank tienen que ver con el plan de reestructuración presentado por el Popular a mediados de septiembre, que incluía una reducción de hasta el 20% de la plantilla (unos 3.000 trabajadores) y el 14% de las oficinas (300).

Aun así, el mercado desconfía de que Ron pueda cumplir el plan anunciado con la ampliación. Los objetivos que se ha marcado son muy agresivos. Después del banco malo, al Popular todavía le quedarían 9.000 millones en activos tóxicos de los que deshacerse en dos años. Ahora mismo vende en torno a 1.500 millones en doce meses. Los plazos no dan. Ni siquiera con los 4.700 millones de provisiones prometidos (pérdidas de 2.000 millones en 2016) se acerca a los niveles de cobertura del sector. En este escenario, la venta de la entidad se muestra como una de las pocas salidas factibles. 

Un informe de CaixaBank: “El mercado no está poniendo en valor ninguna de las medidas del Popular por un problema de credibilidad/visibilidad”

Además del intento de golpe de mano de Del Valle y de las posiciones bajistas tomadas en el capital del banco (superiores al 6%), los entornos del Popular atribuyen también al Banco Sabadell y más concretamente a su presidente, Josep Oliu, parte de la marejada que se vive en el seno de la entidad. Aunque el objetivo es el mismo —hacerse con el Popular—, el Sabadell no solo no iría de la mano de Del Valle sino que competiría con este en una estrategia en paralelo.

En su día, Ron y Oliu sondearon una posible integración de los dos bancos, fusión que no salió entonces y que ahora parece improbable debido a las diferencias de capitalización. El catalán se siente molesto porque entiende que si aquella operación no fructificó, no fue por sus exigencias sino por las pretensiones del presidente del Popular, y desde entonces hasta ahora.  

Caza Mayor

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