Podemos: ¡Bienvenidos a Gran Hermano VIP!

Los pablistas han montado en Princesa 2 una especie de Gran Hermano en el que van metiendo a los errejonistas, los van nominando y, cuando llega el momento, los expulsan de la casa

Foto: Campaña de publicidad de Íñigo Errejón en Facebook
Campaña de publicidad de Íñigo Errejón en Facebook

Íñigo Errejón es como MacGyver: siempre tiene un plan. Dispone de una panoplia de tácticas y técnicas electorales que despliega con precisión cuando llega el momento de depositar una papeleta en la urna, caso del reciente referéndum entre las bases sobre el sistema de votación para el Congreso de Vistalegre II. Frente a los métodos de escupidera de sus rivales internos, los pablistas, que parece estén amenazando con las plagas bíblicas a los simpatizantes antes que invitarles a sumarse a su proyecto, Errejón, a la sazón el demiurgo de la venida a menos ‘máquina electoral’ de Podemos, tira con habilidad de ‘El arte de la guerra’.

Puso publicidad en Facebook, mandó mensajes directos al ‘inbox’ de las cuentas de Twitter, dio mítines exprés e incluso hizo un videotutorial para explicar a las amigas/amigos de la formación morada cómo votar en la consulta de la semana pasada: “Por el presente de Podemos, por el futuro del país, vota a ‘Recuperar la ilusión’ @recupeilusion en: participa.podemos.info. Gracias. Íñigo”.

Fue gracias a esta engrasada ‘máquina de guerra electoral’ , por la que, frente a sus previsiones más pesimistas, que auguraban el rodillo de Pablo Iglesias, la propuesta de este último apenas se impuso por un puñado de votos en el referéndum interno, con un 41% (40.830 sufragios) frente al 39% de la propuesta de Errejón (38.419).

Errejón es el MacGyver de las redes: puso publicidad en Facebook, mandó mensajes privados a Twitter e hizo vídeos tutoriales para doblar el pulso a Iglesias

Los errejonistas estaban eufóricos. Entendieron que esos resultados eran un ‘éxito metodológico’, terminología podemita que a los de fuera suena a swahili. Seguramente sea por esta capacidad para cultivar su imagen pública y su habilidad en el manejo de las redes sociales por las que Iñigo Errejón, herético, innovador pero también pragmático, discípulo aventajado del padre teórico del populismo “del cambio” (Ernesto Laclau), todavía siga vivo.

Tras los mediocres resultados de las elecciones del 26 de junio y aquella fotografía de la plana mayor de Podemos con cara de funeral, empezaron a circular las porras poniendo fecha a la laminación de Errejón, al que todos culpaban de no haber conseguido el sorpasso con el PSOE pese a las expectativas generadas. Muerto, le daban todos por muerto. La duda era el momento que iban a elegir para finiquitar al personaje y el método empleado para quitárselo de encima: bien empalado, bien en la rueda con los huesos triturados, bien directamente colgado a los modos y maneras de la dinastía rusa de los Romanov.

Pasaron las semanas y nada. No solo no acabaron con él sino que Errejón se vio con la fuerza y legitimidad suficiente para lanzar candidatura propia, liderada por Rita Maestre y Tania Sánchez, a las primarias de Madrid a espaldas de Pablo Iglesias. Tampoco tuvo suerte. Ganó la candidatura oficialista de Ramón Espinar. Las porras se pusieron de nuevo a circular. Hasta los propios errejonistas se esmeraban en buscar epitafio para su tumba. El número dos de Podemos, muy espartano él, declaraba su intención de llevar su proyecto hasta el final “por valentía” y de “asumir todas las consecuencias” derivadas del pulso interno.

Pero algo inesperado ha ocurrido tras el ajustado referéndum de Vistalegre II. Lejos de suponer un chute de adrenalina para las aspiraciones de Errejón de cara a la próxima Asamblea Ciudadana, en el sentido de conservar parcelas de poder que ahora se veían amenazadas (como su cargo de portavoz de Podemos) y negociar en mejores condiciones la inclusión de los suyos en la Dirección y el Comité de Garantías, amén de poder influir en la definición del proyecto político del partido, lejos de todo ello, lo que ha provocado esta consulta fratricida es un acelerón en el proceso de purga contra los errejonistas. Corre el mantra de que son una amenaza para la estabilidad interna y hay que acabar con ellos.

Los pablistas han montado un Gran Hermano en Princesa 2: van metiendo en la casa a todos los errejonistas, los van nominando y luego los expulsan

Los pablistas, comandados por Pablo Echenique, Irene Montero y Rafa Mayoral, han montado en Princesa 2 una especie de Gran Hermano en el que van metiendo a todos los errejonistas, los van nominando y, cuando llega el momento procesal oportuno, los expulsan de la casa con cajas destempladas. Recordemos el caso sangrante de Sergio Pascual, exsecretario de organización y más recientemente el de José Manuel López. El portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, el errejonista López, fue destituido sin miramientos en la noche del pasado viernes por el consejo ciudadano autonómico.

Tal vez porque con ellos no va la Navidad, ni la Noche de Amor, ni la Noche de Paz, los líderes de Podemos se han pasado las últimas 48 horas triturándose en Twitter. Primero fue Errejón criticando la decisión de laminar a López e instantes después, como impelidos por un muelle, salió en tromba toda la guardia de corps de Pablo Iglesias con el hashtag “#ÍñigoAsíNo.

Podemos se está mostrando como una formación ciclotímica, inconsistente y bisoña, un carácter impropio de un partido que pretende ir alcanzando progresivamente mayores cotas de poder. El PSOE, aun con sus comités federales con urnas de cartón, sus pedros sánchez, sus susanas, sus gestoras y sus premios de Lotería, parece una fábrica de Rolex a su lado.

“En las últimas dos semanas, Podemos ha dado probablemente la peor imagen de su historia”, confesaba Pablo Iglesias en una entrevista en LaSexta. Pero lo peor no son estas dos semanas sino el mes y medio que resta hasta febrero, fecha de Vistalegre II. Las disputas intestinas y la purga de los errejonistas podrían aumentar en número y virulencia, lo cual no sería bueno ni para Podemos ni probablemente tampoco para España.

Errejón propugna el ‘Podemos de la propuesta’ frente al ‘Podemos de la protesta’ de Iglesias. Sin el contrapoder y la imagen de moderación que otorga la corriente interna errejonista, la formación morada se irá convirtiendo paulatinamente en el nuevo Partido Comunista y, con un 15% máximo de votos, tendrá que renunciar a sus aspiraciones de sustituir al PSOE como referente de la izquierda. En Ferraz, no lo duden, Susana Díaz ya se está frotando las manos.

Caza Mayor

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