Desde hace alguna semana, el Gobierno explica las crecientes dificultades para financiar el déficit público arguyendo que España ha hecho sus deberes con un vasto programa reformista y que, si los mercados no lo reconocen, las instituciones europeas deben hacer lo suyo y comprar deuda española en grandes cantidades (ayer lo repitió García Margallo) para derrotar a la especulación. Teóricamente es correcto, y la compra de bonos españoles e italianos ha sido defendida con fuerza por Paul Krugman, el keynesiano Nobel de Economía.
Vivimos en un mundo complejo. Los mercados siguen siendo alérgicos a la compra de deuda española, el Banco Central Europeo no interviene y se está negociando -no sin lógicas dificultades y exigencia de contrapartidas- el rescate europeo a la banca española. Es cierto que los mercados (y las agencias de rating) tienden al histerismo y que la arquitectura de la Unión Europea (una moneda única sin unión política y con poco sentimiento identitario y solidario) no favorece una actuación del BCE -limitado por un tratado intergubernamental- en línea con lo que es un banco central como la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra.
Pero también hay que preguntarse si España ha hecho realmente sus deberes. El compromiso del Gobierno Zapatero con la UE de mayo de 2010 fue bajar el déficit del 9,1% del PIB en 2010 al 6% en 2011. Pero, pese a lo que Rajoy definió como “el mayor recorte social de la democracia”, el déficit sólo se redujo al 8,9%. Dos miserables décimas. La vicepresidenta Salgado dice que es por culpa de las CCAA, mayoritariamente gobernadas por el PP. El ministro Cristóbal Montoro lo niega. Es irrelevante porque, para los mercados, Salgado y Montoro son España. Y el compromiso no se cumplió.
Con todo, lo peor es que en los cinco primeros meses de este año el déficit del Estado se ha disparado un 30% y asciende ya al 3,41% del PIB, cuando el objetivo de todo el año es del 5,3%. Puede que la estacionalidad esté jugando a la contra pero los mercados no tienen porque creerlo. Lo espeluznante es que en estos cinco meses el Estado ha recaudado 31.708 millones de euros (un 4,2% menos) y se ha gastado 68.072 millones más (un 11,7% más). Con estos datos es muy aventurado decir que España ha hecho sus deberes.
Y encima, tras decir que las dos reformas financieras Guindos (en febrero y mayo) garantizaban el saneamiento de la banca, España ha tenido que pedir el rescate para su banca cuando en Bankia, el primer banco por activos internos, surgió de la noche a la mañana un agujero de nada menos que 20.000 millones. Si le añadimos que el banco estaba presidido por Rodrigo Rato, vicepresidente económico del Gobierno Aznar y que el presidente de su comisión de auditoría era Ángel Acebes, antiguo secretario general del PP, es lógico que España tenga un agudo problema de credibilidad.
El déficit disparado y Bankia explican lo que nos pasa en los mercados, lo que nos arrastra a una situación límite: rescate bancario, desconfianza generalizada, condicionamiento casi total de la política económica, y posibilidad de necesitar un rescate total. A primeros de enero, justo después de que el PP asumiera el poder, la prima de riesgo estaba alta (320 puntos básicos) pero ayer (a la hora de escribir esta nota) cerró en los 574 puntos. 250 puntos de ascenso en seis meses de gobierno es una mala marca. Entonces, la prima de riesgo española (la diferencia de rentabilidad con el bono alemán a diez años) estaba mejor que la italiana. Ayer, la deuda italiana estaba 100 puntos básicos por debajo de la española.
Esta evolución indica que debe haber más de una carencia grave en la política económica del PP. Y quizás el fallo no sea sólo económico, sino de planteamiento político general. Con Zapatero faltaba confianza. Hoy, los indicadores pregonan que Rajoy no ha sabido inflexionar ese sentimiento, que incluso parece empeorar.
Ayer la Comisión Europea propuso (debe ser aprobado hoy en el Ecofin) una medida racional para que el objetivo de déficit de 2012 se modere al 6,3%, frente al 5,3% comprometido. Pero servirá de poco si las medidas adicionales exigidas se acatan de boquilla pero no se llevan a la práctica. Con el bono español a 10 años por encima del 7%, Rajoy no se puede permitir ninguna frivolidad. Ahora la prioridad es gobernar España, no estar pendiente de las próximas elecciones gallegas o vascas.
Y Rubalcaba no debería pagar al PP con la misma moneda de falta de sentido común con la que Rajoy atacó en mayo de 2010 los recortes de Zapatero. Muerto el perro no se acabó la rabia, porque Zapatero está retirado (o corriendo medias maratones) y la confianza en España no rebrota.
El panorama es endiablado porque además reducir el déficit es condición necesaria para que el Estado funcione (pague facturas) pero (avisó Krugman) puede dañar la actividad económica y frenar la salida de la crisis.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
29soydeasturias 10/07/2012 | 23:11
#26 no hace sino expresar el sentir de muchos españoles.
26neonato neocon 10/07/2012 | 19:22
#16 Fíjate en ese comentario Tapia, es una muestra de como son en realidad estos mesetarios; no tienen cura.
Mira que tu eres una persona responsable y moderada donde las haya; director de la Vanguardia en su mejor época, con un Joan Barril como jefe de opinión, que es un trozo de pan.
No hay nada a pelar; si quieres ganarte la vida aquí, dales caña como te dije es ta mañana con lo del indenpendentismo, es lo que más les pone. Te pondrán a parir aunque tan solo te limites a ser emisario de la realidad. Pero ellos son asín. ¡Que tozudo eres Tapia! De donde no hay, no se puede sacar. Y tu empeñado en que to er mundo e güeno y todos semos hermanos.
25japoas 10/07/2012 | 18:46
Cuando hubo el cambio de gobierno y se supo el nombre de los ministros, se consideró que era gente técnica y que sabrían llevar las riendas del país por la senda acertada,pero a la vista del desarrollo de la situación, está claro que están desnortados y no saben a ciencia cierta que es lo que deben hacer, pues hasta ahora solo han perjudicado a la ciudadanía no apretandoles el cinturón, sino poniendoles un dogal en el cuello para no dejarlos respirar y las cosas van de mal en peor,¿cuando darán con la tecla adecuada?; están desnortados y seguirán por tanto, haciendo soportar en los mismos todo el peso de su fracaso. ¿Donde están todos los dineros que se ganaron en los tiempos dorados?. El dinero no es volátil, no desaparece por arte de magia, habrá que buscarlo y hacerlo aflorar.
Joan Tapia fue director de La Vanguardia desde 1987 hasta marzo del 2000.Luego director de BTV (Barcelona Televisión) y posteriormente de TVE en Catalunya. Desde el 2007 es columnista de El Periodico de Catalunya. Miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, trabajo también en la Caixa y como asesor de Miguel Boyer en el ministerio de Economía y Hacienda.