La pasada semana el Parlament aprobó por mayoría (CiU, ERC e ICV) exigir un pacto fiscal en línea con el concierto vasco. El PSC se abstuvo en una parte sustancial de la propuesta y el PPC, el gran aliado de CiU en la legislatura, votó en contra. Tiene razón Artur Mas cuando dice que la sociedad catalana pide un nuevo modelo de financiación y desconfía del modelo de los pactos anteriores porque, aunque han mejorado la situación, no han eliminado el fuerte déficit fiscal que lastra la economía catalana. Y además el Estado ha incumplido parte de los acuerdos como los relativos a la inversión pública en Cataluña.
Mas revistió de gran trascendencia su discurso. Y lo cierto es que lo que los catalanes quieren una mejor financiación y, en el momento actual de desafección, el modelo vasco parece una garantía para evitar los incumplimientos. La cuestión es compleja, sobre todo porque los partidos contrarios al concierto -PP y PSC- sacaron más votos y diputados que los del bloque “concertista” en las últimas elecciones celebradas, las legislativas de noviembre.
Lo sustancial es que Cataluña precisa resultados y el camino señalado por Mas y jaleado por Esquerra es casi imposible. El concierto es un sistema único en el mundo que la Constitución española blinda como consecuencia de los pactos del fin de las guerras carlistas. Además, un concierto catalán sería posiblemente inconstitucional y, aunque no lo fuera, los dos grandes partidos españoles son contrarios. Y el Estado tiene una seria crisis fiscal que incluso puede acabar con su soberanía económica. Por último, sólo el apoyo del PSC o del PPC podría inflexionar algo la postura de Madrid, pero Mas no ha buscado el acuerdo pese a saber que ir a Madrid con el apoyo del antiguo partido de Carod y de los primos sensatos de IU es suicida. ¿Por qué?
Hay diversos motivos. Uno es no quedar atrapado en el pacto con el PPC y con la petición de ayuda al Estado (sea o no rescate) para hacer frente a los pagos comprometidos. Dos, tener un posible banderín de enganche contestatario con el Estado español y los recortes del PP si decide adelantar elecciones (ahora no tiene mayoría absoluta y las encuestas tampoco la predicen). Tres, hacer lo que la diputada revelación del PSC, Rocío Martínez Sempere, definió como “gimnasia independentista”, ya sea para ir hacia la independencia (lo desean sus jóvenes asesores) o para esgrimirla como arma de presión.
Pero es una apuesta muy arriesgada porque los electores no acostumbran a premiar los fracasos y porque buena parte de los apoyos sociales de CiU (el empresariado y las clases medias moderadas) no desean un escenario de confrontación que agravaría la crisis. ¿Por qué pues Mas, un político pragmático y con futuro, hace una apuesta peligrosa?
Artur Mas es pragmático e inteligente pero es también un político que pone su ambición y el dominio de su partido por encima de casi todo. Basta oírle para darse cuenta de que es un liberal inteligente, alejado del dogmatismo simplista. El nombramiento de Andreu Mas Colell, durante mucho tiempo un brillante profesor en Harvard, como Conseller de Economía lo demuestra. Y tiene capacidad de pacto. Con Durán Lleida para empezar. Pero también con Zapatero (el Estatut y el plan de ajuste del 2010). Y con el PP de Aznar y ahora de Rajoy. Un liberal pragmático e inteligente debería saber torear el fundamentalismo nacionalista. No es así.
Por personalismo. Parece que la elección de Maragall y luego de Montilla (algo posible en un régimen parlamentario como el del Estatut que impulsó) le produjo mucho más que un gran enfado, una auténtica conmoción. Y para no quedar descabalgado decidió blindarse en el partido. Primero anatemizando todo lo que hiciera el tripartito y logrando que éste (con la ayuda de la prensa amiga y la impericia y división de los gobiernos Maragall y Montilla) cayera en el descrédito. Así, Mas capitaneó una oposición radical. Votó contra la financiación lograda por Montilla-Castells, un paso importante (pero incumplido en parte) que incluso apoyó Joan Puigcercos, el líder de ERC. Y ridiculizó los bonos minoristas de Castells de los que luego ha vivido. Apoyó, eso sí, la ley de educación de Ernest Maragall. Porque le convenía, porque enfrentaba al PSC con los maestros y porque subrayaba la división del tripartito (ICV se oponía).
Las nueve banderas catalanas de Artur Mas
La otra forma de blindarse era acompañar la evolución hacia el soberanismo de los núcleos más activos de su militancia. Felipe González dijo que durante la dictadura el PSOE sufrió un exceso de acumulación ideológica marxista. Pues bien, durante lo que Oriol Pujol define como “la travesía del desierto” (los años Maragall-Montilla en los que Cataluña apostó por la alternancia) CDC hizo una acumulación ideológica soberanista que Mas no sólo acompañó sino que impulsó. Poniéndose al frente, con mesura y “seny” aparente, del “flirteo” con el independentismo. Mas evitó así las discusiones internas sobre su liderazgo. Y a esta evolución ayudó -es innegable- la actitud de Rajoy contra el Estatut (no le gustaba y además creía que erosionaría, como así fue, a Zapatero) y las indecisiones y el miedo sobrevenido que la cuestión catalana acabó infundiendo al líder socialista.
La actitud de Mas en la oposición es comprensible. Lo que se entiende menos es que la mantenga -contra el criterio de Durán y la prudencia de las clases medias catalanas- una vez llegado al poder. Pero la crisis castiga, Mas no quiere que le pase con el soberanismo lo que a Felipe le ocurrió cuando cambió de criterio sobre la OTAN, y los gobiernos españoles (el de Zapatero y el de Rajoy) parecen enfrascados en un concurso en el que el premio se lo lleva el que mas meta la pata en Cataluña.
Es lástima que alguien brillante se lance a algo tan aventurado pero… ningún político español -ni Rosa Diez- se atrevería a abrir su campaña electoral rodeado de nueve banderas españolas. Mas lo hizo… con banderas catalanas... y no cayó mal. El nacionalismo de la gran bandera española de Trillo engorda el catalán. Y el “talante” de Montoro tras la petición de pacto fiscal puede dar votos a Mas.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
82Reunificacion de Castilla 26/08/2012 | 17:18
El problema de España es que las regiones AntiEspaña siempre ganan a las regiones Restospaña. España paga a traidores, esto no es Roma, y así nos luce el pelo. ¿Qué nos chantajean y nos lanzan órdagos? pues aceptemos el órdago, enseñemosles la puerta de salida, no para que salgan, sino para empujarles. Hagámosles la factura de la ruptura y si están doispuestos a pagarla, si la pagan al contado, buen viaje. Muchos estamos hartos de las bajadas de pantalones del PPSOE y de la altanería permanente de los nuevos ricos peris escocidos de saberse, sin embargo, cultural y lingüisticamente, obtusos.
Recordando las tropelías de ZP con la financiación autonómica de los restospañoles. El coste del ‘Estatut’ catalán.
81MOYA 26/08/2012 | 11:12
Con independencia de que sigan un camino equivocado, la gran diferencia existente entre los partidos nacionalistas vascos y catalanes, y los constitucionalistas [PP, PSOE y algún otro], radica en que mientras los primeros persiguen un ideal[independizar un territorio, hacerlo nación] los segundos sólo van tras un programa con promesas vagas [libertad, igualdad]muy parcialmente comprometidas y que en la práctica apenas se cumplen.
Por muy materialistas que sean los tiempos, los ideales siempre fueron por delante de la pragmática.
Los partidos de ámbito español carecen de ideales, son pluralistas y ya ni siquiera convencen con el viejo proyecto de acortar distancias entre los pobres y los ricos. Las diferencias van en aumento entre la indiferencia general de los líderes, salvo esos de pacotilla que ocupan fincas de lujo, se bañan en sus piscinas y se van a torear a otra plaza.
¿En que se apoyan los catalanes para pedir esa franquicia fiscal que idearon ese invierno? Sencillamente:en que son una nación pendiente de ser tratada con justicia como tal. Al fin y al cabo, un pacto fiscal, no es sino una migaja entre los muchos derechos que tiene Cataluña pendientes de solución.
80Pionero 26/08/2012 | 11:03
Artículo refrito del refrito último que lo era de los anteriores refritos.
Mas y sus fantasmas, sus querencias ciertas o inciertas y su prisión autoimpuesta por su mediocridad y miedo a ser sobrepasado.
Mas, el único delfín que sobrevivió a Jordi Pujol [cayeron Roca, Cullell...] precisamente por su falta de personalidad, esa que hizo que perdiera escaños en su primera ocasión como cabeza de lista que aupó al PSC de Maragall obsesionado con presidir la generalitat como fuera...
Por tanto, Mas se hizo más papista que el papa para robar electorado a ERC y que no le volviera a pasar. Ahora está atrapado en una huida hacia delante que no es más que suicida pero que por el camino dejará cadáveres por todas partes a cuenta de su ensoñación.
Ha ocurrido otras veces en la historia; un político con baja autoestima que ha de demostrar lo que sea para que no lo consideren poca cosa, lo que en realidad es, y se embarca en aventuras locas que acaban fatal pero que provocan un daño y sufrimiento a muchos otros. Y al final para nada y todo por puro egocentrismo.
Y en este contexto siempre hay los que hacen el caldo gordo para llevarse lo que sea o por el afán de figurar.
79Pionero 26/08/2012 | 10:46
Sr. Tapia: Lamento decirlo pero es usted un manipulador...; dice usted:
"Y lo cierto es que lo que los catalanes quieren una mejor financiación y, en el momento actual de desafección, el modelo vasco parece una garantía para evitar los incumplimientos."
Y a continuación dice:
"La cuestión es compleja, sobre todo porque los partidos contrarios al concierto -PP y PSC- sacaron más votos y diputados que los del bloque “concertista” en las últimas elecciones celebradas, las legislativas de noviembre."
¿¿ENTONCES??
Si PP y PSC sacaron más votos...¿a qué catalanes se refiere si resulta que PP y PSC sacaron más votos?
¿No será que LOS CATALANES ya están más o menos bien y por eso PP y PSC sacaron más votos?
Hay que ver como tergiversa la realidad.
Y además es un sectario...; usted habla de:
"ICV, los primos sensatos de IU"
Usted califica indirectamente a IU de insensatos...¡habrase visto!
¿Quién se ha creído usted que es?
Sr. Sanchez: ¿Cuándo se le acaba el contrato a este individuo? ¿Se lo van a renovar?
Joan Tapia fue director de La Vanguardia desde 1987 hasta marzo del 2000.Luego director de BTV (Barcelona Televisión) y posteriormente de TVE en Catalunya. Desde el 2007 es columnista de El Periodico de Catalunya. Miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, trabajo también en la Caixa y como asesor de Miguel Boyer en el ministerio de Economía y Hacienda.