El sábado Rajoy arropó al PP catalán y dijo que había venido a Cataluña a ofrecer un proyecto de diálogo y concordia: “Llevo muy dentro la España plural porque es lo que he vivido desde la infancia”. Luego atacó a Artur Mas: “Es muy preocupante que un líder juegue con los sentimientos y anuncie que dedicará toda una legislatura a arrastrar a siete millones de ciudadanos a un dilema imposible”.
No estaría mal pero, para tener credibilidad, debía haberse acordado del diálogo antes, cuando los partidos catalanes –salvo el PPC- respaldaron el nuevo Estatuto. No se trataba de aplaudirlo ni de aceptarlo -Zapatero lo hizo rectificar en el trámite parlamentario y CiU, PSC e ICV (no así ERC) tragaron-, pero sí de no hacer una agresiva campaña contraria en toda España recogiendo -dicen- cuatro millones de firmas. Y no recurrirlo luego ante el Constitucional con maniobras como la recusación de Pérez Tremps.
La consecuencia es que no sólo el PP sino también el PSOE han perdido prestigio. Al fin y al cabo Zapatero, que dijo que apoyaría el Estatut que saliera de Cataluña, no supo defender el texto enmendado (“afeitado” según la ocurrente frase de Alfonso Guerra) ante el Constitucional. La España plural que ahora evoca Rajoy –y que tanto criticó hace pocos años- ha perdido credibilidad. Más aún si a ello añadimos la crisis y que el mismo Rey ha proclamado en la India que “desde dentro España da ganas de llorar”…
Así se entiende que un millón de catalanes salieran a la calle el pasado 11 de setiembre en una manifestación cívica y pacífica pidiendo
Cabalgando sobre esta desafección con España, alertada por Montilla, el líder de CiU ha levantado la bandera de
Pero la Constitución del 78, que admitía a medias que Cataluña, Euskadi y Galicia son naciones (hablaba de nacionalidades) también puede, en frase machadiana, “hacer camino al andar” (si quieren los dos grandes partidos españoles y los nacionalistas).
La Cataluña actual es dual. Hay dos mayorías no tangentes sino secantes con soluciones diferentes aunque no radicalmente opuestas. Por una parte hay una mayoría independentista. Para La Vanguardia, el 52%, contra el 35%, votaría hoy
Pero hay otra mayoría que cree en el encaje en una España reformada. Según La Vanguardia, si Cataluña tuviera un pacto fiscal similar al vasco, el 44,85% votaría en contra de la independencia y el
Cataluña duda. Sabe que la independencia puede originar problemas serios (de cohesión interna y de costes económicos de transición), pero el sentimiento de desafección respecto a España ha alcanzado límites insospechados hasta hace poco. ¿Se puede arreglar?
No sé si Artur Mas (otra cosa sería Duran Lleida) tiene la capacidad política para entender la realidad (incluida la europea) y caminar hacia un pacto difícil. Dudo de que Rajoy tenga la voluntad y el aguante necesarios para explorar nuevos caminos que tendrían fuerte contestación en su partido y que le obligarían a un pacto a fondo (que parece no desear) con el PSOE. Quizás Rubalcaba (por realismo) y
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
276Tadeoteveo 30/10/2012 | 23:48
#271 Le digo. Hay de todo. Solo la catalana, solo la española, las dos [una grande y otra pequeña y al reves, las dos iguales] y hay que no llevan ninguna.
¿Si se hiciera una estadistica la presencia de la española es lo mas abundante?, quizas si, ya que es la unica obligatoria.
272Tadeoteveo 30/10/2012 | 23:35
#267 En la elaboración del Estatut intervino el PPC. En particular fue Piqué su maximo representante. No se sumaron al redactado final. La posicion de Piqué en este episodio le valió un fuerte enfrentamiento con Madrid que acabo con su dimision irrevocable en 2007.
Pique como presidente del circulo de economia defendio que se retiraran todos los recursos de insconstitucionalidad contra el Estatut para el encaje de Catalunya en España.
Joan Tapia fue director de La Vanguardia desde 1987 hasta marzo del 2000.Luego director de BTV (Barcelona Televisión) y posteriormente de TVE en Catalunya. Desde el 2007 es columnista de El Periodico de Catalunya. Miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, trabajo también en la Caixa y como asesor de Miguel Boyer en el ministerio de Economía y Hacienda.