Como es natural, yo también viví el triunfo de la selección española. Digo que lo viví, porque solo pude ver el último cuarto de hora. Tuvimos una celebración familiar fuera de Barcelona, bastante lejos, y salimos de allí cuando empezaba el partido.
Pusimos la radio, entramos en un túnel bastante largo cuando íbamos empatados a cero y, al salir, ya habíamos metido un gol.
¡Qué alegría! Y luego el segundo y llegamos a casa. Nos pusimos inmediatamente delante de la tele y llegó el tercero y llegó el cuarto. Y venga a gritar y venga a oír petardos, con la puerta del cuarto de baño abierta, para que mi perro Helmut se meta allí, muerto de miedo, y no vuelva a salir hasta que haya paz.
Estábamos todos muy contentos. Realmente, si alguien preguntase si durante aquel rato se arregló alguna cosa seria (la falta de crédito, el paro…) la contestación hubiera sido muy clara: no.
Pero allá estábamos todos felices, con los coches tocando el claxon y viendo la celebración de los jugadores en Kiev. Y -algo increíble- con uno de mis yernos saltando por la casa, él que nunca ha ido, ni ha jugado al fútbol y que, por primera vez en su vida, veía un partido por televisión.
La celebración tampoco era nada especial. Los jugadores saltaban, se abrazaban, lloraban, volvían a saltar, volvían a abrazarse y volvían a llorar.
Y, al día siguiente, llegaron a Madrid y más juerga y más gente por la calle, aplaudiendo a los jugadores, que, otra vez, saltaban y se abrazaban y lloraban.
¡Cuánta gente contenta!
Alguien podría pensar: “¡cuánta gente inconsciente! ¡Se les ha olvidado ´la que está cayendo´!” E incluso algunos dirían que el Gobierno lo había organizado todo para que nos olvidásemos de lo mal que están las cosas. Y que la oposición había inventado lo de “la roja” para convencernos subliminalmente de que ellos eran los buenos.
Pero yo pienso que allí había mucha gente y que en la tele había mucha gente y que en la radio había mucha gente, y no me puedo creer que todos éramos tontos. Y que los únicos listos eran los que lo habían organizado o los que van diciendo eso de panem et circenses, que, por cierto, es lo mismo que decían cuando Marcelino metió el gol contra Rusia. Que yo lo vi y que aún me acuerdo. (Fundamentalmente, porque Marcelino era del Zaragoza).
Que ni panem ni circenses, sino vida normal. Porque en esta situación mala, cada uno de nosotros tiene derecho -yo creo que obligación- de vivir su vida normal.
Una vida de aciertos y desaciertos, de amores y desamores, de preocupaciones pensando lo que puede pasar y de alegrías al ver que no ha pasado…Lo normal.
Ya sé que todo está de color hormiga, como decían en Caracas desde el helicóptero de Tráfico cuando informaban de los atascos de las carreteras. Ya sé que “esos” tienen la culpa de todo. Pero también pienso que esos otros -mi amigo de San Quirico, los de la granja de Mandri, Pepito el relojero, los del bar San Siro de Zaragoza, los del Hotel Los Galgos de Madrid-, que son normales, no tienen tiempo de quejarse de lo mal que está todo, porque están trabajando para arreglarlo.
Y el del puesto de periódicos y el del estanco, que aún vende tabaco, aunque tiene el local lleno de amenazas que te dicen que prácticamente estás muerto solo por contemplar una cajetilla, esos están sacando España adelante.
Y esos, sean del partido político que sean, hablen castellano, catalán, euskera o el dialecto del valle de Hecho, en Huesca, se emocionan cuando once señores se ponen de acuerdo para llevar la misma camiseta, jugar juntos y hacerlo de maravilla. Y cuando el señor que les manda, un señor de 62 años, más bien gordo, con bigote, con cara de abuelo y con cara de Marqués, que lo es, se pone en primera fila cuando hay bofetadas y prácticamente desaparece cuando ganan.
No creo que el clima de desesperanza y negrura en el que nos movemos responda a una estrategia premeditada, aunque, a veces, o muchas veces, uno piensa en esos tipos que se ponen de acuerdo para subir el libor y para bajar el libor y así llevarse (robadas) unas cuantas libras mientras, tontos de ellos y repugnantes de ellos, se cruzan correos electrónicos felicitándose por sus canalladas.
No creo que haya una estrategia premeditada para desmoralizarnos. No lo creo.
Pero, si lo creyera, vuelvo a hablar de mi revolución civil, que está formada, unas veces, por un trabajo individual bien hecho, y otras, por un trabajo colectivo bien hecho.
Me parece de maravilla que los veintitantos de la selección española estén preparados para salir cuando les digan y dar la sensación de que allí no ha cambiado nada, porque todos juegan igual.
Y me parece de maravilla cuando uno de ellos hace una jugada personal increíble y mete un gol.
Y me entusiasma cuando todos se ponen en la camiseta el nombre de uno que ha tenido una lesión importante. Y supongo que ese, que les ve por la tele, llora y piensa que en cuanto se recupere, va a ser uno más de los que trabajan.
Me encanta cuando veo que le van bien las cosas a un señor que se ha jugado su dinero y se lo sigue jugando, y crea puestos de trabajo.
Me encanta cuando me reúno en Madrid y en Barcelona, con los señores (que son eso, señores) de SECOT, “voluntariado senior de asesoramiento empresarial”.
Me encanta cuando veo a gente trabajando gratis en el Banco de los Alimentos.
Y pienso que esa es mi revolución. La que yo quiero. La de 47 millones de españoles diciendo que si hay una estrategia de desesperanza, peor para el que se le haya ocurrido, porque él se amargará la vida, pero no nos la va a amargar a los demás, porque mientras lucho por salir adelante, no me amargo. Y no me amargo porque no me da la gana.
Que es una razón de peso.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
32conde tercero 07/07/2012 | 13:43
#27 A MI NO ME DA LA GANA
Que yo este pagando mas impuestos que ventas en mi negocio y encima no paguen los clientes en fcha y forma y tenga que adelantar el IVA de las facturas si haberlas cobrado y sin saber si las cobraré algun dia, a eso como lo llamamos ¿y a la Hacienda que nos cobra indebidamente por adelatado?
31500 06/07/2012 | 21:34
#28
Totalmente de acuerdo:
NO ME DÁ LA GANA que todos aquellos que nos han EXPOLIADO Y SAQUEADO se marchen de rositas a disfrutar del botín que tienen a buen recaudo fuera del país.
NO ME DÁ LA GANA que a todos esos chorizos se les sigan pagando suculentas pensiones y prebendas vitalicias.
NO ME DÁ LA GANA que a mis padres, tras toda una vida de trabajo, cotizaciones y cumplimiento escrupuloso de sus obligaciones fiscales, ahora se les congele su mísera pensión y se les vuelva a hacer pagar los medicamentos, mientras que a aquellos que se han pasado la vida TRAFICANDO, ROBANDO, EVADIENDO CAPITALES E IMPUESTOS,etc...,ahora se les premie con una "AMNISTÍA FISCAL".
NO ME DÁ LA GANA que después de treinta años de trabajar duro, cotizar, pagar impuestos e ir perdiendo salario, ahora me digan que soy un vividor que ha estado "viviendo por encima de sus posibilidades", y que debo trabajar duro [como si hubiera hecho otra cosa en mi vida] y asumir recortes y sacrificios...Mientras, por ejemplo, a El Correa le dan libertad condicional por 200.000 € teniendo en el extranjero un patrimonio de 16 millones de €...
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30500 06/07/2012 | 21:21
#19
Usted no querrá educación y sanidad públicas , pero seguro que sí querrá un ejército, unas fuerzas y cuerpos de seguridad y una Justicia que protejan y velen por la integridad de usted, los suyos, SU PATRIMONIO, y SUS PROPIEDADES, ¿Verdad?
...Pues ya vé, yo NO TENGO propiedades ni patrimonio relevante, y no me importa ni me niego a pagar impuestos para que alguien vele y proteja el patrimonio y las propiedades de usted...tampoco para que TODOS los niños y jóvenes de éste país tengan acceso a una educación, y para que TODOS los ciudadanos de éste país tengan acceso a una sanidad.
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29lucernario 06/07/2012 | 19:44
#28 La intencion de este y de sus clones clericales es hacernos olvidar, entre reformas y moralina puritana, los 10 años de robo y rapiña, de corrupción que no es sólo cuestión de lo que falta, millones, sino de la moral que se ha instalado. La moral es de oportunidad, basada en las circustancias: si me encuentro con la oportunidad de llevarmelo crudo. Ahora, tras el saqueo, que las víctimas, a trabajar, como exclavos. No sé de dónde habrá salido esta gente pero tenemos que volver a repasar el tiranicidio. ¿Qué hay que hacer cuándo es un sistema, un grupo organizado, el que instala sistemas totalitarios de facto? ¿qué hacemos si tiene el apoyo de grupos clericales fundamentalistas?
28ibn gabirol 06/07/2012 | 17:17
Que siiiiiiiiiiiii, que están bien los chutes de moralina, el de todos juntos y todos lo dias al trabajo, el de somos un equipo y además trabajamos con humildad y sin alardes, todo eso muuuuuu bonito, pero perdonen, me suena a TOMADURA DE PELO....naive.
Les aclaro: Estamos INTERVENIDOS, hemos fracasado, han arrasado los Bancos, antes Cajas, se han hecho estupideces extravagantes con nuestro dinero...hay miles de victimas por ello, millones de parados...Ahora nos piden, "la luz" [la mas cara de Europa..], nuestros impuestos, la degradación de nuestros salarios, las pensiones, nuestros trabajos....:]]]] Y antes nos pusieron las viviendas por las nubes [verguenza..]...Ahora dicen que seguimos pagando....
Sr Badia, NO SE CON QUE INTENCION dice ud lo que dice....
A mi no me dá la GANA empezar una nueva etapa SIN DEPURAR a los corruptos, a los que nos engañaron, a los que nos hundieron , a la nefasta Justicia que "disfrutamos". Si DEPURAMOS RESPONSABILIDADES será más fácil arrancar....Seguir con esta BASURA, es el cuento de algunos...Esta es MI REVOLUCION CIVICA y DEMOCRATICA... Los indemnes sólo existían en las DICTADURAS. NO NOS DA LA REALISIMA GANA, entendido???.
Leopoldo Abadía es un chaval de 75 años, 12 hijos y 40 nietos y ex profesor del IESE, que asegura no saber nada de economía pero que ha puesto en claro la mejor explicación en castellano sobre la crisis subprime.
A partir de ahí, para su sorpresa, miles de personas de todo el mundo consultan diariamente su blog. Desde su atalaya de San Quirico, aporta una voz independiente sobre la complicada realidad económica y social actual. Sin más pretensiones.