Leopoldo Abadía

DESDE SAN QUIRICO

Veo la luz al final del túnel y no es un tren que viene

13/07/2012
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El miércoles escribí el artículo de esta semana. Por prudencia, no lo envié, porque como pasan tantas cosas y de modo tan rápido, preferí esperar. ¡Menos mal! El mismo miércoles, D. Mariano decidió ir al Congreso y presentar nuevas medidas.

Cuando digo alguna tontería en la mesa o en la tele o donde sea, mi mujer, mis hijos, y/o mis nietos me dicen eso de “¡te has pasado!”

Al ver las portadas de los periódicos del jueves, mi primera reacción fue la misma: “Mariano, ¡te has pasado! ¡Esto no se nos hace! ¡Tú que venías a darnos un paraíso, resulta que nos mandas al purgatorio!”

Pero luego lo he pensado más. No digo mejor, porque siempre pretendo hacerlo bien. Lo que pasa es que, con mucha frecuencia, no me sale bien, pero no es por falta de buena voluntad.

Me pongo en la piel de D. Mariano. Me pongo en la piel del padre de familia numerosa (y, por tanto, pobre), al que la familia se le ha despendolado un poco y se le presenta un dilema.

Por un lado, la familia se ha acostumbrado a vivir bien. No extraordinariamente bien, sino normalmente bien, o un poco por encima de normalmente bien.

Por otro lado, eso lo ha hecho la familia endeudándose bastante. Y pagando unos intereses un poco importantes. Y han empezado a tener mala fama por el vecindario, porque algunos vecinos, a los que les deben dinero, piensan que no se lo van a  devolver y que bastante harán con pagarles los intereses.

Los vecinos  se reúnen y dicen que “esto nos preocupa” y el vecino más serio -que, en este caso, es vecina- invita a tomar café en su casa al padre de familia y le dice que hombre, que sí, que le quieren mucho, que les parecen todos muy majos, pero que habría que tomarse la vida más en serio, porque unos amigos les han dicho que son menos de fiar que antes, y que la gente ya no les quiere prestar dinero y que, si se lo prestan, será muy caro y tendrán que pagar más intereses y que el déficit (gastos menos ingresos) subirá y tendrán que pedir más dinero prestado y ese dinero generará unos intereses, que habrá que pagar y eso subirá el déficit y… y… y… y…

El padre de familia, D. Mariano en nuestro caso, se preocupa, porque cuando vio lo mal que estaban las cosas, en vez de ofrecer claramente “esfuerzo, sangre, sudor y lágrimas”, lo dijo de una manera más sibilina, hablando de que España iba a recuperar su puesto en el mundo (no se sabe cuál), de que iba a crear empleo, de que… También dijo que iba a reducir el déficit porque a la familia se le había ido un poco la olla, que iba a reducir la deuda, o sea, a amortizar algo en lugar de ir renovando y renovando y renovando, que iba a apretar a los bancos, etc. Todo esto lo dijo por escrito. Mejor dicho, lo dijo de palabra en el discurso de investidura, que hay que leérselo, porque me pareció un discurso serio, en el que D. Mariano no hacía “volar coloms” (en catalán, decir fantasmadas), sino que decía cosas serias y bastante concretas.

Pero ahora, pasados seis meses, dice lo del esfuerzo, sangre, etc. Y eso, a nadie le gusta. Porque a todos nos afecta en algo. Y todos decimos que no hay derecho, sin darnos cuenta de que lo que no hay es dinero. Y cuando no hay dinero, la familia vive peor, incluso los que siempre se portaron bien.

Y todos tienen sus argumentos, válidos casi siempre. Pero no hay dinero.

Y el abuelo que tenemos en Bruselas. Abuelo que un día nos ofreció unirnos con él para lo bueno y para lo malo, dice que le parece bien el plan de D. Mariano, y que le gusta la rapidez con que lo ha hecho, sobre todo porque sabe que tenía fama de lento.

Yo creo que, con estas medidas, no hemos solucionado todo. En otro artículo, hablé de “la purga Benito”. Me la tomo y zas, arreglado el atasco. No. Pero estamos en el buen camino, un camino que siempre dije que sería largo, duro y doloroso. O nos enteramos de una vez o siempre estaremos amargados. Y no lo convertiremos en camino apasionante, que es lo que tenemos que hacer.

Paralelamente, hay un tema que me ha hecho ilusión y que me parece que ha pasado un poco desapercibido.

El Banco Central Europeo presta dinero a los bancos y estos se lo prestan a los Estados. Si quieren un poco de riesgo e intereses altos, a España, Grecia, Italia… Si prima la seguridad, aunque les den poco interés, a Alemania, Finlandia, etc. Si quieren ningún riesgo y ningún interés, en la facilidad de depósito del BCE.

Como no he estado nunca en el BCE, yo siempre había supuesto que en esta facilidad de depósito habría unos pocos euros, mil o dos mil. Pues hay más. Hace unos días, muy pocos, había 800.000 millones de euros, bien guardadicos, por si acaso. Y, mientras tanto, todos insultando a Draghi porque no fabrica dinero y todos hablando de Keynes y de austeridad vs. crecimiento. ¡Un cuento! Los bancos europeos tienen 800.000 millones de euros y nosotros, nada, porque cuando alguien les presenta un proyecto, le contestan que la idea es buena, pero que quizá tiene un cierto riesgo.

De los 800.000 millones, los bancos españoles solo tienen 37.000. Unos pobretones. Pero si con la amnistía fiscal pensábamos que aparecerían  25.000; si Bankia nos ha costado 23.000, porque si no, Goirigolzarri se va; si los intereses de la deuda (en un primer Presupuesto, ahora obsoleto por los vaivenes de la prima de riesgo) eran 29.000; y si el paro nos cuesta otros 29.000, no estaría nada mal que esos mocicos banqueros metieran 37.000 millones en el circuito porque igual así alguien se animaba, montaba un negocio y contrataba a tres personas. Y cuatro parados menos.

Si, además, la Unión Europea, del modo que sea, nos suelta 62.000 millones más para limpiar la porquería de los bancos, que con eso y con lo del banco malo se van a quedar hechos un sol, no sé de qué nos quejamos.

O sea, no es o austeridad o crecimiento. Es austeridad más puesta en circulación de mucho dinero que está en una hucha en vez de estar donde debería estar (en la calle.)

Si ese dinero sale a la calle, yo estoy dispuesto a decir que los bancos, en un alarde de visión prudente a largo plazo, lo habían guardado para cuando los necesitáramos.

Y, si hace falta, añadiré que solo los envidiosos dicen que los bancos no tienen conciencia social.

Y, si hace más falta, hasta me lo creeré.


P.S: O escribo rápido o me quedo sin tema. Hoy, jueves por la tarde, leo que los bancos europeos han sacado 500.000 millones de euros de la facilidad de depósito de BCE. Señor Draghi, por favor, fuérceles, amablemente o sin amabilidad, a que los pongan en el mercado y no se los guarden en otra hucha. Si lo consigue, se ha ganado el sueldo.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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67Seramarme 17/08/2012 | 11:43

Señor Abadía. Como ser humano español, de los que intenta entender y aprender, de los que perteneciente a la clase social media, puestos a clasificar; dígame a mi como funcionario de carrera docente para más señas, hipotecado como tido hijo de vecino, que se metió en casa en propiedad porque según los cálculos se salía adelante con dos suelditos normales, cómo mi pareja mi hija y yo, podemos ayudar a esta nuestra España, dónde debemos ajustar y dónde nos colocamos para la siguiente bofetada. Qué hacemos. O si quiere se lo pongo fácil: qué no hacemos. Se lo digo a usted que tan pedagógicamente nos explico el rollo de las subprime, etc, etc... Por favor ilústrenos un día a los que nos empeñamos, ya no en vivir, sino sobrevivir. Explíquenos lo que debemos hacer y lo que nos esperará al tener que hacerlo.
Sin metáforas, ni comparaciones de los unos con los otros. En frío y como lo entendemos aquí. CÓMO NOS AJUSTAMOS O DE QUÉ NOS TENEMOS QUE PRIVAR. Sin tener que rogar nada a San Quirico. Ilumínenos por favor.

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66Guruman 17/07/2012 | 22:07

#65 1848 está mas cerca. Algo así será.

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65ankor 15/07/2012 | 00:06

Sabe Don Leopoldo esta crisis ya es peor que la del 29, pues además nos encontramos sin ideologias, sin ideales, sin estadistas... Sabe usted, seguro que lo sabe, como se llegó al 1789??
Pues eso, menos tonterias con el respeto a la gente que lo está pasando mal, porque como usted bien sabe, la crisis del 29 se superó con la mayor guerra en la historia conocida. Los pueblos pueden, y están narcotizados por tanta propaganda, tanta propiedad privada, tantos sueños de grandeza. Por eso todavía no se han levantado ante el ultraje al que está siendo sometidos, pero ya se están empezado a despertar y 1789... tictac, tictac, tictac

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64borges2012 14/07/2012 | 19:02

Amigo, yo tambien he visto la luz al final del tunel, y he visto a la gente como Leopoldo Abadia aplaudiendo medidas que llevaran el dolor, la ruina y el hambre a muchas pobres personas.

Lo he visto a él junto a GENTE que aplaudia a la rubia de la boca sucia , enfervorecidos , porque pensaban lo mismo que ella.

He visto la luz al final del tunel y solo he visto este tipo de gente, abrazados como hooligans.

Y he sentido vergüenza.

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63bubbleblower 14/07/2012 | 12:15

#34

Sí, creo que se meó [de risa] escribiendo el artículo. Se ríen de nosotros. Luego quieren que paguemos impuestos. Con el ejemplo que nos dan los gobernantes, nos a vamos a convertir en griegos. Allí pagar impuestos y hacer algo productivo es de los tontos

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Leopoldo Abadía es un chaval de 75 años, 12 hijos y 40 nietos y ex profesor del IESE, que asegura no saber nada de economía pero que ha puesto en claro la mejor explicación en castellano sobre la crisis subprime.
A partir de ahí, para su sorpresa, miles de personas de todo el mundo consultan diariamente su blog. Desde su atalaya de San Quirico, aporta una voz independiente sobre la complicada realidad económica y social actual. Sin más pretensiones.



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