El crédito, la corresponsal alemana y las tarjetas prepago

Lo de cortar y pegar me va bien, porque corto, pego, relaciono y saco consecuencias. A lo de la relación y las consecuencias le llamo tener
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    Lo de cortar y pegar me va bien, porque corto, pego, relaciono y saco consecuencias. A lo de la relación y las consecuencias le llamo tener criterio, lo que puede parecer una exageración vanidosa por mi parte. Pero no es vanidad. Es que la cabeza no me da para más.

    Como no puedo reproducir todos los cortes y pegues, he hecho una selección de cosas dichas por unos cuantos señores, de los que supongo que te puedes fiar.

    Draghi, presidente del BCE: "El reto número uno es conseguir que las mejoras de las condiciones financieras se traduzcan en más créditos a empresas y pymes". (Lo de "empresas y pymes" me parece una tautología, o sea, una "repetición inútil y viciosa", porque cualquier "p" es una empresa como la General Motors y cualquier "m", también, y, para recordarlo, han puesto detrás la "e".)

    Goirigolzarri, Presidente de la Bankia de nuestros pecados: "No solo estamos en disposición, sino con ganas de dar crédito".

    De Guindos, nuestro ministro de Economía y Competitividad, utilizará el FROB, accionista mayoritario de las entidades financieras nacionalizadas, "para instarles a conceder crédito". 

    Y alguien, quizá también De Guindos, ha dicho que las pymes "deben concentrar el esfuerzo crediticio" y que el sistema bancario español ya está en condiciones de dar crédito. Todo el sistema.

    Antonio Carrascosa, director general del FROB:  "El escenario ideal" será que en los próximos trimestres se empiece a atender la demanda de crédito.

    ¿Será verdad?

    ¿Será verdad que las empresas normales pueden empezar a soñar? ¿Será verdad que las personas normales que quieren trabajar normalmente pueden empezar a pensar que estos chicos que tienen el dinero igual resulta que se lo empiezan a prestar en condiciones normales?

    ¡No puede ser verdad tanta belleza!

    A ver si es verdad eso de que la austeridad (portarse bien, gastar con la cabeza) no es incompatible con ayudar a las empresas. 

    Nos estamos portando bien porque hemos bajado mucho el déficit.  Eso hace que no estemos muy contentos, porque a muchos les hace pupa este apretón.

    Pero como hay que seguir portándose bien y hay que seguir bajando el déficit, y hay que intentar devolver algo de lo que debemos, que son 882.339 millones de euros, por los que, en 2013, pagaremos 38.660 millones de intereses, sería muy bonito que los bancos empezaran a hacer de bancos y echaran una mano a los empresarios que quieren hacer de empresarios.

    Para que no nos entusiasmemos demasiado, Bruselas, la culpable de todos nuestros males (siempre es bueno poder echar la culpa de nuestros desmanes a alguien) les dice a las entidades que se han recapitalizado con fondos públicos, que reduzcan el crédito. Por ello, sería muy bueno que Gorigolzarri vaya a Bruselas y pregunte si lo que ha dicho estaba bien dicho o era producto de lo bien que se estaba en Valencia, donde dijo lo que dijo, y de lo majos que son los valencianos.

    El miércoles estuve en el lanzamiento de una tarjeta prepago. Cuando escuchaba lo que decían, pensé que la debían haber inventado antes, cuando mis hijos estudiaban en Pamplona y gastaban, por supuesto en libros, todo lo gastable. Ni un euro en juergas. Todo serio.

    La tarjeta prepago se carga con la cantidad que quieras, se la das a tu hijo y le dices: "toma, majo, hasta el mes que viene". Y sabes exactamente lo que gastas. Por eso fui a la presentación, por lo de gastar con la cabeza y controlar cómo y dónde se te va el dinero.

    Como en estas ocasiones siempre me distraigo, me imaginé a Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, sentado en su despacho el día 31 de diciembre con 17 tarjetas prepago encima de la mesa, esperando a que, unos en AVE, otros en avión, otros en coche propio o en taxi, se presentasen los consejeros de Economía de cada una de las 17 nacioncitas en las que hemos partido España.

    El consejero correspondiente entraría en el despacho del ministro, que le saludaría muy cordialmente, le invitaría a café y le daría la tarjeta prepago correspondiente a los gastos del mes de enero. Luego hablarían de temas familiares, de fútbol, de cosas agradables, y se despedirían hasta el 31 de enero. No hablarían de en qué se gastaría dinero la autonomía correspondiente, porque ya somos mayores y responsables y si queremos hacernos un monumento a nosotros mismos y luego no podemos pagar a las farmacias, que vayan los farmacéuticos a ver el monumento y a seguir poniendo dinero de su bolsillo, porque el gobiernito de su nacioncita no le paga.

    La ceremonia de la visita a Montoro se repetiría todos los meses. Cristóbal se quedaría tranquilo y, cuando hubiera entregado todas las tarjetas, llamaría a mi amiga Merkel y le diría: "Ángela, todo OK. Estos no van a gastar ni un céntimo de más".

    Todo esto lo pensé mientras el director de PayPal, la empresa que presentaba la tarjeta prepago, hablaba y explicaba las virtudes del invento.

    Como yo estaba muy serio, nadie se dio cuenta de mi distracción. Pero ¡mira que si fuésemos capaces de hacer algo así! Ya sé que oiríamos gritos de "¡esto no se me hace a mí, con la historia que llevo detrás!", y cosas similares, pero ¡qué tranquilos viviríamos y qué prestigio tendríamos por esos mundos!

    P.S.

    1. Cristóbal, por favor, cuando vaya el consejero de Economía de Aragón, no le hables de fútbol, que el Zaragoza está que si baja que si no baja. Habla de otra cosa.

    2. Mis amigos me pasan artículos para que les dé mi opinión. Muchas veces no se la doy porque no tengo tiempo o, peor aún, porque no los entiendo. Con frecuencia, los artículos vienen sin fecha, con lo que no sé si cuando hablan mal del gobierno, se refieren al de Rajoy, al de Zapatero o a alguno de los de Franco.

    3. Ayer, al volver de viaje, encontré un artículo de una señora, Stefanie Claudia Müller. Dice que es corresponsal de periódicos alemanes. Se refiere a la situación actual, o sea, que Franco se libra. La señora debe ser pariente de Merkel, porque dice las cosas claras. Solo copio unas líneas: "El gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos... sometiendo a referéndum el modelo de Estado".

    4. Stefanie: en cuanto puedas, llámame y te cuento lo de la tarjeta prepago.

    Desde San Quirico
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