Ortega y yo

Cuando en casa digo que "no es eso, no es eso", algún nieto me dice: "Abuelo, que eso ya lo dijo Ortega"

Foto: El presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy (c), durante su discurso de investidura. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy (c), durante su discurso de investidura. (EFE)

Veo un dibujo de Joma en 'La Vanguardia', con una frase de E. Canetti: "No hay ninguna cabeza que no sea interesante. Solo hay que meterse en ella".

Recuerdo otra frase que oí hace años: "No hay almas de papelera", lo que quiere decir que toda persona tiene algo que aportar, o, siguiendo a Canetti, que hay que hacer el esfuerzo de aguantar el primer impulso que te hace pensar que ese tío es un sinsorgo, intentar meterte en su cabeza buscando con seriedad algo bueno y, cuando lo encontremos, comprobar que el esfuerzo valió la pena.

Este es un momento en el que hay muchas, pero que muchas, pero que muchísimas cabezas parlantes. No me refiero a los presentadores de televisión, sino a los miles de personas que, en puestos de más o menos responsabilidad, hablan y hablan y hablan, contribuyendo entre todos a que un amigo, con el que me encontré ayer, se refiriera a la situación actual diciéndome: "Cuando lo tengas claro, me lo explicas".

Parece que vamos a tener Gobierno. Parece que Rajoy va a gobernar en minoría. Eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Como debe ser verdad que todos llevamos dentro un dictador, nos gusta gobernar sin oposición. ¿Tengo una idea? Pongo en marcha el rodillo y sale adelante

Como debe ser verdad que todos llevamos dentro un dictador, a bastantes nos gusta más gobernar sin oposición. ¿Que tengo una idea? Pongo en marcha el rodillo y la saco adelante, democráticamente. Si en vez de una idea es una ocurrencia, lo mismo. Voy a las sesiones de control del Gobierno con toda tranquilidad, cumpliendo democráticamente una obligación.

(Nota: se ha de usar siempre la palabra 'democracia' y/o sus derivados para garantizar que el proceso es correcto y que nadie se pueda meter conmigo).

Pero muchos días sin Gobierno o con Gobierno en funciones, que es un poco más, también tienen sus ventajas. No voy a una sesión de control porque estoy en funciones. No lucho por sacar adelante los Presupuestos porque estoy en funciones y prorrogo los anteriores. No nombro nuevo presidente de la CNMV por la misma razón, aunque encuentro un procedimiento para 'quasi' nombrar a un señor. Es decir, me voy bandeando con una cierta dignidad, calladito y viendo cómo se manejan —y se desgastan— los otros.

Estar muchos días con Gobierno en funciones tiene sus ventajas. No voy a una sesión de control, no lucho por los Presupuestos... porque estoy en funciones

Pasa el tiempo. Ya no se puede esperar más. Si no llegamos a un acuerdo, nuevas elecciones. Y después, todos a explicar que hemos ganado, como siempre, aunque haya que comparar los resultados de este año con los de cuando el Zaragoza tenía a los cinco magníficos (celebradas hace poco las Bodas de Oro de aquella delantera).

Acuerdo. Basado en la abstención de los que querrían seguir diciendo que no es no, y que ahora tienen que abstenerse técnicamente (los 11 necesarios, elegidos por sorteo para que no se avergüence nadie) o totalmente, lo que a algunos les produce sarpullido y, además, no sé si es constitucional.

Luego, Mariano, a gobernar, aparcando el rodillo, porque ya no se lleva. Argumentando, cediendo, concediendo, aprovechando, sugiriendo, escuchando, negociando, con paciencia, sin urgencias, haciéndote amigo de 'los otros', que, por  lo que se ve, es el encargo que te hemos dado, a fuerza de elecciones y de no darte la mayoría absoluta.

Y la oposición, a oponerse, argumentando, cediendo, concediendo..., o sea, todo lo que dice el párrafo anterior. Porque Canetti hablaba para todos, para Mariano y los suyos, para los del PSOE, que como no tiene secretario general no puedo personalizar, para Albert y su gente, e incluso para Pablo y sus muchachos, durante el poco tiempo que tengan para trabajar en serio, después de dar vueltas al Congreso. (Estos han leído la Biblia, sobre todo el pasaje en que Josué y su ejército, tocando las trompetas y dando vueltas alrededor de Jericó, consiguieron que cayeran las murallas). (Más paréntesis: vete a decirle a Pablo, perdón, a Josué, que las vueltas y vueltas no tenían nada de democrático).

Mariano, a gobernar, aparcando el rodillo, porque ya no se lleva. Argumentando, cediendo... Y la oposición, a oponerse, argumentando, cediendo, concediendo...

En la cartera de 'Trabajo para el AVE', he guardado un artículo de Fernando García en el 'Magazine de La Vanguardia', con entrevistas a Fátima Báñez y a nueve exministros de Trabajo.

Fernando les hace cinco preguntas. Me fijo en una: "¿Qué recomendaría a un joven de 18 años?". Me interesa mucho, porque el futuro es algo que preocupa a la gente. Incluso me preocupa a mí, aunque yo no estaré en ese futuro, pero habrá gente a la que quiero mucho.

Me preocupa el futuro, aunque de verdad lo que me preocupa es lo que hará esa gente que quiero tanto en ese futuro, sabiendo que si esos mocicos son gente como hay que ser, construirán un futuro maravilloso, y si no lo son, el futuro será un auténtico asco.

O sea, Mariano, Albert, XX del PSOE, Pablo, etc., tenéis una responsabilidad muy importante. Ya sé —lo digo, lo redigo y lo tripledigo— que la responsabilidad de educar a los hijos es de los padres. Pero ayudadnos, por favor. Lo mismo pido a los entrenadores de fútbol, que tienen una misión imposible en muchos casos, intentando domar a unos animalitos muy majos, muy goleadores... y muy ceporros, que algunos intentan poner de modelo a mis nietos.

Porque si algunos políticos nos enseñan a mentir, a zancadillear, a escupir al prójimo, a meter la mano en la caja, a desobedecer porque no me gusta lo que usted me manda, que en mi casa se hace lo que a mí me da la gana; y si, para redondear, en las frases anteriores, de vez en cuando ponemos la palabra 'democracia', quizá ganaremos las elecciones; quizá ganaremos la Liga, pero, en cuanto a lo serio, a lo importante, a lo que construye un futuro de verdad y no de chicha y nabo, habremos hecho un pan como unas tortas.

Nos pasaremos la temporada explicando a nuestros hijos/nietos que "no es eso, no es eso" no solo fue una frase de Ortega y Gasset, sino de sus padres o abuelos

A efectos educativos, las elecciones en el fútbol no tienen ninguna importancia, aunque sus consecuencias pueden tenerla. Porque si en las elecciones nos entusiasman, diciendo que el candidato ya tiene apalabrado y precontratado medio equipo del Bayern de Múnich y otro medio del Manchester United con salpicaduras del Real Madrid (si hablamos del Barça) o del Barça (si hablamos del Real Madrid) y dentro de esos prefichajes hay unos cuantos impresentables, la hemos fastidiado. Y los padres, y los abuelos, nos pasaremos la temporada explicando a nuestros hijos/nietos que "no es eso, no es eso" no solo fue una frase de Ortega y Gasset, sino nuestra, de sus respectivos padres o abuelos. Contestaremos así, cuando nos pongan como ejemplo a no sé quién (futbolista), a no sé quién (político) o a no sé quién (figura pública o privada).

Empecé hablando de Rajoy y de sus ministros. Luego me fui al Barça y al Real Madrid. Y luego amplié la referencia hablando de cualquier persona que está en un puesto donde se le ve.

Que los  chavales les miran, les admiran y les envidian. Y uno, que ya es mayor, que nació en la Segunda República y las ha visto de casi todos los colores, encuentra muy difícil el trabajo de ser modelo de la sociedad, porque veo cada modelo que me preocupa.

Cuando en casa digo que "no es eso, no es eso", algún nieto me dice: "Abuelo, que eso ya lo dijo Ortega".

Y pienso que, por lo menos, ya somos dos.

Ortega y yo.

Desde San Quirico

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