Viernes, 17 de mayo de 2013

De cómo Don Pelayo se acabó convirtiendo en Don Quijote

31/03/2012
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El todavía presidente en funciones del Principado de Asturias, Francisco Álvarez Cascos, cuenta a quien le quiere escuchar que Mariano Rajoy le prometió que sería el candidato del PP a la Presidencia de Asturias. No es verdad. Quien conozca a Rajoy sabe que nunca hace ese tipo de promesas, sobre todo si hacerlas puede poner en cuestión algo que el presidente valora mucho: las formas. Lo que sí es verdad es que el líder del PP, entonces todavía en la oposición al Gobierno socialista, le dijo a Cascos que él no se opondría si el Partido Popular en Asturias lo elegía como candidato. Y lo cierto es que, de haber querido, Cascos hubiera podido contar con el apoyo de la Dirección regional del PP asturiano porque, de hecho, uno de sus principales dirigentes, Gabino de Lorenzo, apoyaba esa posibilidad a pesar de la oposición inicial de Ovidio Sánchez.

Pero, conducido por su tradicional altivez y su conocida soberbia, Cascos no estaba dispuesto a rebajarse y pedir a Ovidio Sánchez su plácet. En lugar de eso, que hubiese sido lo lógico, se enrocó y trasladó a la vicesecretaria de Organización del PP, Ana Mato, un documento en el que exigía la salida inmediata de Sánchez y De Lorenzo de la dirección regional del PP como condición indispensable para su candidatura. Obviamente, la respuesta a semejante ejercicio de altanería no pudo ser otra que la puerta en las narices, con la rúbrica inequívoca de la Secretaria General, María Dolores de Cospedal, a la que nunca le ha gustado que nadie le eche pulsos. Yo no voy a decir que el PP haya actuado bien en todo este asunto, es un hecho evidente que la cúpula de la organización en Asturias necesitaba una renovación y también era un hecho evidente que, por alguna razón que todavía no acierto a comprender, Cascos era sin duda el mejor candidato del PP para ganar las elecciones y que, de haberlo sido, seguramente hubiera logrado la mayoría absoluta el 22 de mayo pasado.

La aventura política de Cascos ha tocado a su fin. Tanto si gobierna como si no, va a acabar engullido por su propia vanidad. Porque Cascos es absolutamente incapaz de aguantar ni dos meses como portavoz en la oposición

Pero no fue así y quien lo había sido casi todo en el PP dio un portazo en su salida del partido y construyo casi de la nada y de la división interna de sus antiguas siglas una especie de mejunje regionalista de difícil catalogación ideológica cuyo objetivo era, inicialmente, la ‘reconquista’ de Asturias y, quien sabía entonces, quizás hasta la de España. Las huestes de Don Pelayo cabalgaban de nuevo y, de hecho, consiguieron un triunfo notable, pero insuficiente, el 22 de mayo. Notable porque de la nada se convirtió en la fuerza política con mayor representación en el Principado, 16 escaños, pero insuficiente porque con eso necesitaba pactar. No voy a hacer aquí ahora acopio de todos los documentos que ya he publicado en este periódico demostrando como Cascos se empeñó desde el primer día en conseguir que el PP inclinara la cerviz ante él y se sometiera a sus designios, pero el caso es que así fue, y el PP, lejos de arredrarse ante tal ejercicio de esforzada vanidad, buscó pactos que dieran estabilidad al Principado y en los que su ‘programa’ tuviera algo de presencia.

La gota que colmó el vaso fueron unos presupuestos que nada tenían que ver con el necesario ejercicio de austeridad que la situación del país requería, y que el PP rechazó en las cortes asturianas devolviéndolos al Gobierno. Pero llevado por su talante tan escasamente tolerante, en lugar de abrir un nuevo proceso de negociación lo que hizo Cascos fue convocar elecciones anticipadas, creyendo que los asturianos, de nuevo, premiarían su ‘entrega’ a la causa astur dándole la mayoría absoluta y robándole presencia en los escaños del parlamento tanto al PP como al PSOE. ¿Y qué ha pasado? Pues que, lejos de eso, los asturianos lo que han hecho ha sido volver a situar al PSOE como primera fuerza política, dejar al PP como estaba y castigar al Foro de Cascos con nada menos que cuatro escaños menos a repartir entre el PSOE, IU y UPyD, partido este último que ahora tiene la llave de la gobernabilidad en la región. O sea que, dicho en lenguaje de la calle, se ha salido de Guatemala para llegar a guatepeor. Y el único responsable se llama Francisco Álvarez Cascos.

Verán, hace una semana escribía otro post en este Dos Palabras en el que afirmaba sobre Cascos que “cabe decir de él que es un político acabado que después de este domingo va a ver como todas sus aspiraciones, todas sus ambiciones, se desvanecen”. Añadía que “es muy probable que el resultado de las urnas aboque a un pacto necesario entre el Foro y el PP para que Gobierne el PP, es decir, Mercedes Fernández Cherines, y si eso ocurre son mayoría los integrantes de Foro que están ya dispuestos a dar el paso de abandonar este partido para volver a las siglas de las que se segregaron para seguir a Cascos en su aventura personal”. Decir esto me produjo numerosas críticas y unos cuantos insultos, y la sorna de algunos que, a tenor del resultado de las urnas el domingo por la noche, denostaron mi capacidad de ‘adivinación’.

Pues bien, ya en aquel momento la pérdida de tres escaños, aun conservando la mayoría absoluta en pacto con el PP, situaba a Cascos en una posición muy difícil que en nada se parecía a la del 22 de mayo y aventuraba un final lento pero inexorable de su aventura política. Pero después de que el recuento del voto inmigrante le quitara el cuarto escaño ese análisis de hace una semana cobraba toda la validez que muchos quisieron negar: la aventura política de Cascos ha tocado a su fin. Tanto si gobierna como si no, va a acabar engullido por su propia vanidad. Si no gobierna, porque Cascos es absolutamente incapaz de aguantar ni dos meses como portavoz en la oposición, y el Foro sin Cascos se diluirá como un azucarillo, y si, finalmente, consigue el pacto, va a quedar tan en manos del PP -y del único diputado del UPyD- que se verá obligado a corregir todo su rumbo hasta el punto de quedar completamente oscurecido por ese mismo pacto, y eso si no acaba siendo él mismo quien al final le entregue las llaves de la gobernabilidad a Mercedes Fernández, como ya ha apuntado aunque el PP no acaba de creérselo.

Don Pelayo ha terminado convirtiéndose en Don Quijote. Su aventura ha sido casi el fruto de una neura, y ha concluido peor que la del ingenioso hidalgo, cuestionada su cordura y víctima de su altivez. Lo malo es que su gesta intentando derribar molinos de viento, la van a acabar pagando los asturianos.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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24teperalva 15/04/2012 | 16:50

Lo incleible Sr Quevedo es siga uds cuLpando a Cascos de todos los males cuando el responsable final de todo lo ocurrido en ASTURIAS fue RAJOY, al anteponer su antipatia por Cascos al interes de Asturias y la de los votantes del PP.Lo daba uds por muerto politicamente pero ahy sigue mal que le pese.

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23cachamuinha 03/04/2012 | 18:47

Es lo que tienen las partitocracias.... Sale el que dice el jefe. Y en un plis plás una cuenta en Suiza que pa qué.... Pero eso no lo cuestionan los parásitos del poder como usted Sr. Quevedo. Aquí tó va mú bien... Y qué malo es el Cascos y los de UPyD y .....

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22skeptical side 01/04/2012 | 22:06

#17 era ahí ...no hay ....ayyy !!!!que error ...

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21soydeasturias 01/04/2012 | 20:16

#17 y en ASTURIAS tienes razon, porque vivimos del resto, aqui solo hay paro, prejubilados y jubilados...eso si....las jubilaciones mas altas de ESPAÑA, y claro trabjando somos cuatro tontos asi que ¿de que viviemos? pues de MADRID....

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20Pataqueiro 01/04/2012 | 19:20

El sr. Quevedo, pese a sus múltiples reveses en los ultimos tiempos, no aprende. Sigue sin conocer el ochenta por ciento de lo que ocurre fuera de su Madrid [o al menos de lo que ocurre en Asturias]. pese a ello se arriesga a hacer vaticinios con datos erroneos. El resultado logicamente sérá erróneo. Da la sensacion de que está bien informado del PP, y no sabe que la informacion que tiene es sesgada, cuando menos, e interesada por quien se la da. Imagino que irá aprendiendo con el tiempo

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Nací hace medio siglo (dicho así suena horrible) en Hamburgo, pero soy español de pura cepa. Viví en Euskadi hasta que me echaron y me trasladé a Madrid donde estudié periodismo, nunca sabré porqué, pero me gusta. He hecho de todo: servir cafés, cortar teletipos, trabajar sin ver un duro de los de entonces, pero esta profesión solo la entiendo desde lo vocacional. Ahora, además de escribir para El Confidencial, me podéis escuchar en La Linterna de la Cadena Cope y en Cada Mañana Sale el Sol de ABC Punto Radio, y verme en Las Mañanas de Cuatro, en 13TV (De Hoy a Mañana, Te Damos la Tarde, La Tertulia de Curry), en Usted que Opina de Castilla-La Mancha TV… He escrito cuatro libros: Pasión por la Libertad, el pensamiento político de Adolfo Suárez; El Negocio del Poder (junto a Daniel Forcada); Cartas del Diablo a Zapatero; y Rebélate. Me falta una novela, pero la escribiré.

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