No entiendo la deriva en la que está cayendo el Partido Socialista. De verdad, no la entiendo. Y miren que hay gente en ese partido con dos dedos de frente que son plenamente conscientes del momento que está viviendo este país, y de la responsabilidad que como principal partido de la oposición y como alternativa de Gobierno les toca vivir, también porque en buena parte ellos tienen mucho que decir sobre la situación general del país después de haberlo gobernado durante casi ocho años y haber dejado las cosas tal y como están ahora. Empecemos por ahí, porque sería bueno que el Partido Socialista hiciera algo que todavía no ha hecho: un mínimo ejercicio de autocrítica y de petición de disculpas.
Lo último que hemos sabido es que la Unión Europea ha certificado el engaño de las cifras de déficit de 2011, y por mucho que mienta Rubalcaba lo cierto es que nada más pisar el nuevo Gobierno sus despachos los interventores de Hacienda ya le estaban entregando al ministro Montoro el ‘papel’ con las cifras reales de déficit, esas que también conocía Rubalcaba en la campaña electoral y por eso hizo tanto hincapié en reclamar una flexibilización de la exigencia del déficit para 2012, igual que haría después Mariano Rajoy. Pero reconozco que todo esto no va a ninguna parte, que lo que en estos momentos exigen los ciudadanos a sus políticos es un ejercicio de responsabilidad similar al que partidos y agentes sociales tuvieron en la Transición para llevar adelante los Pactos de La Moncloa.
Yo no niego que aquellas fuesen otras circunstancias, y que probablemente no sería necesario en este momento buscar un escenario parecido, primero porque el país es mucho más maduro desde el punto de vista político y, segundo, porque hace tan solo unos meses que se volcó otorgándole una amplia mayoría absoluta al Partido Popular para que gobierne haciendo aquello que considere oportuno para sacar al país de esta profundísima crisis en la que se encuentra, de esta depresión colectiva, de este desánimo que se ha instalado como un cáncer en todos los rincones de nuestra sociedad. Pero aunque a lo mejor no sea necesario llegar al extremo de unos nuevos Pactos de La Moncloa, sí que lo es que al menos los dos partidos con responsabilidades de Gobierno mantuvieran una actitud bien distinta de la que están ofreciendo a la ciudadanía.
Ni el Partido Popular puede pensar que la mayoría absoluta es un cheque en blanco, ni el Partido Socialista puede olvidar las razones de su derrota, y parece que lo ha hecho demasiado pronto. Lo que la sociedad española exige es que se entiendan, que hablen, que dialoguen y acuerden, y que sobre todo se pongan manos a la obra para sacarnos de la crisis. Eso significa, inevitablemente, hacer lo que en un ejercicio extraordinario de sentido común y responsabilidad reclamaba la semana pasada el expresidente del Gobierno Felipe González: apoyar al Gobierno, aunque a veces tome medidas que no gusten. En lugar de eso, el Partido Socialista está apostando por volver a tomar la calle, por intentar recuperar fuera de las urnas lo que las urnas le ha quitado, y eso tiene un nombre: involución. Y, desde luego, es lo que menos necesita este país en la situación en la que se encuentra y cometerá un error histórico el Partido Socialista si no es capaz de entender el mensaje de la ciudadanía y en lugar de buscar los espacios de encuentro con el Gobierno lo que impulsa es la oposición en la calle.
Ayer el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, tuvo una oportunidad única para escenificar ese ejercicio de responsabilidad… No digo que tuviera que asumir la totalidad del Presupuesto sin abrir los ojos, pero estoy convencido -porque además me consta- de que el Gobierno buscaría ese acuerdo si viera la más mínima voluntad real del Partido Socialista por encontrar esos espacios comunes, por entender que este duro ajuste al que nos someten las cuentas del Estado -que el anterior Gobierno no quiso hacer por razones electorales- es el mismo que hubieran tenido que hacer ellos de haber seguido gobernando, que no quedan más opciones, y que hace falta la fuerza moral de los dos grandes partidos para dar cobertura al Gobierno de la Nación en esta nueva fase en la que va a tener que convencer a Bruselas de que siga aflojando sus exigencias sobre el déficit y abriendo más la mano del BCE, o de lo contrario nos hundimos con todo el equipo. Este es tiempo de trabajar juntos, no de pedir cambios que no tocan, y lo contrario no hará sino ahondar aún más en nuestra propia autodestrucción.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
15obispo morales 25/04/2012 | 22:29
#14 Si estoy de acuerdo y además eso ya lo dijo Marx, “la religión es el opio del pueblo” Bueno otro día nos vemos por aquí. Un saludo.
14anarcocapitalista 25/04/2012 | 22:02
Este comentario ha sido eliminado por el moderador.
13anarcocapitalista 25/04/2012 | 21:55
Este comentario ha sido eliminado por el moderador.
12piofoncillas 25/04/2012 | 19:32
.
Tengo, para mi, que todos mienten.
El PSOE pasó un duro de goma, y tampoco tengo claro que tuviera obligación de hacerlo de otra manera, pues los papeles ahí estaban para el que quiera verlos.
El PP tenía conocimiento perfecto y cabal de la situación y se frotó las manos pensando que eso le confería tres meses de culpar la herencia recibida, y eso ha justificado medidas tan absurdas, como improcedentes, a favor de sus lobbystas, echando siempre la culpa a la herencia.
Mi discrepancia esencial está en la postura del PSOE de aceptar unos presupuestos que nos catapultan a la indigencia, a asumir mayor paro, estancar la economía, y asumir que la única solución es que se vayan muriendo de hambre cuantos más pensionistas y parados mejor [para eso les quitamos el médico, las medicinas, y las pensiones].
Asumir los presupuestos sería tanto como traicionar a un electorado, ávido de nueva consulta para castigar a Rajoy, como se castigó a ZP, que aquí la urna es receptora de bilis, y no de ilusión.
Creo que la postura del PSOE es la idónea, si el PP quería poder, ahí lo tiene, y nos está demostrando lo que hace con él.
El movimiento se demuestra andando ....
11obispo morales 25/04/2012 | 19:14
#6 Supongo que lo que dices es cierto, siempre he oído que este era un país de cainitas. Intento encontrar la razón de porque nos pasa lo que nos pasa y siempre llego a una conclusión que no es fácil que la compartan los demás y es que lo que nos distingue de los demás es nuestro esquema de valores y eso se adquiere básicamente a través de la religión. Nuestro país es una bastión del catolicismo y aunque creo que Max Weber , podría estar ahora superado, también creo que cuando se producen las llamadas reformas protestantes ,lo que estas persiguen es que Roma deje la vida de disolución y de corrupción moral en la que según ellos estaba inmersa. Por lo demás coincido contigo que la supervivencia es lo que hace que avancemos y la mejor forma de sobrevivir es adaptándote al entorno.
Nací hace medio siglo (dicho así suena horrible) en Hamburgo, pero soy español de pura cepa. Viví en Euskadi hasta que me echaron y me trasladé a Madrid donde estudié periodismo, nunca sabré porqué, pero me gusta. He hecho de todo: servir cafés, cortar teletipos, trabajar sin ver un duro de los de entonces, pero esta profesión solo la entiendo desde lo vocacional. Ahora, además de escribir para El Confidencial, me podéis escuchar en La Linterna de la Cadena Cope y en Cada Mañana Sale el Sol de ABC Punto Radio, y verme en Las Mañanas de Cuatro, en 13TV (De Hoy a Mañana, Te Damos la Tarde, La Tertulia de Curry), en Usted que Opina de Castilla-La Mancha TV… He escrito cuatro libros: Pasión por la Libertad, el pensamiento político de Adolfo Suárez; El Negocio del Poder (junto a Daniel Forcada); Cartas del Diablo a Zapatero; y Rebélate. Me falta una novela, pero la escribiré.