Defino hecatombe, que no es otra cosa que el peor de todos los escenarios posibles, aquel en el que el Reino de España acabará siendo intervenido por las huestes de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, con una recesión de caballo que podría llevarnos a superar los seis millones de parados, unos niveles inasumibles de pobreza, una creciente conflictividad social producto de la desesperación colectiva y un escenario político de crecimiento inexorable de partidos de corte extremista-populista por la izquierda y la derecha al tiempo que los dos partidos garantes de la estabilidad política se hunden en el abismo que ellos mismos han colaborado a crear. No piensen que esto es una exageración: las dos auditoras independientes que han hecho el primer examen a la banca se han colocado en un escenario extremo que conllevaría una caída del PIB del 6,5%. Sin necesidad de llegar a tal punto, tan solo la mitad del recorrido -un retroceso de la actividad entorno al 3%- nos llevaría a una situación como la descrita.
Hay quienes creen que el Gobierno ha tardado tanto en reaccionar que va a ser imposible evitar la catástrofe económico-político-social que se avecina; auguran una legislatura corta a pesar de la mayoría absoluta del PP y un Parlamento en el futuro muy fragmentado, sin mayorías claras, con una fuerte presencia de la izquierda más vinculada a los movimientos antisistema y de alguna clase de partido de corte fascista-populista cuyo embrión sería UPyD. Es una locura, cierto, pero también lo es que tanto a la izquierda como a la derecha se manejan mensajes que en estos tiempos de crisis conectan muy bien con el sentir de la mayoría de los ciudadanos y con la indignación general, y a su éxito contribuye el terror que sienten los partidos mayoritarios a introducir cualquier modificación del statu quo que pueda suponer para ellos una pérdida no ya de poder, sino de privilegios. Y me consta que tanto en el PP como en el PSOE, hay gente que empieza a preocuparse seriamente por los riesgos que tendría un deterioro de la situación hasta ese extremo.
Sin embargo, en el PP son pocos los que se atreven a expresar nada que pueda alterar el gesto imperturbable de Mariano Rajoy, quien debe de carecer de gente en su entorno que le abra los ojos sobre la realidad de lo que está pasando. Por alguna extraña razón que nunca alcanzaré a entender, los líderes políticos se transforman en cuanto llegan al poder y se alejan de un modo muy preocupante del sentir de la ciudadanía. No se si es el llamado síndrome de La Moncloa o simplemente que nadie se atreve a decirles la verdad, pero lo cierto es que ese distanciamiento se vuelve preocupante. Y en el PSOE, que quieren que les diga… después de habernos conducido a paso firme hasta la peor crisis de nuestra historia ahora se encuentra sometido a un proceso de cuestionamiento interno que hace imposible encontrar interlocutores válidos y con dos dedos de frente, que dejen a un lado las rencillas internas y los intereses partidarios para mirar al futuro con el único aliciente del interés general. Me consta que hay gente que estaría dispuesta a sentarse a hablar con el PP de todo esto y a buscar soluciones conjuntas, pero no tienen suficiente peso específico en la organización como para plantearlo de modo que pueda servir para algo.
Así que solo podemos confiar en que Mariano Rajoy tenga un plan. Lo tenía cuando llegó el PP al poder, pero las circunstancias hicieron que se demostrara insuficiente y los tiempos se han ido adelantando a cada uno de sus movimientos, ofreciendo esa imagen de improvisación que tanto había querido evitar en los primeros compases de su mandato. “La Unión Europea no va a permitir que un Gobierno con mayoría absoluta y que garantiza estabilidad política en la cuarta economía de la eurozona caiga así, sin más, porque eso tendría unos riesgos sistémicos que hoy son imposibles de predecir”, me dice un alto cargo del PP. Puede ser, pero sería un enorme error confiar la solución de nuestros problemas a su propio tamaño sin hacer nada por nuestra parte, porque a lo mejor resulta que la UE acaba dándonos por imposible, aunque eso suponga tener que volver a refundar el euro. El problema es que cualquier cosa que digamos ahora nos puede parecer una locura, pero si hace un par de años, incluso hace un año, hubiésemos hecho un relato de la situación actual también hubiéramos pensado que era una locura, y aquí estamos.
Del discurso de Rajoy al plenario de la CEOE el lunes cabe pensar que, en efecto, tiene un plan, no se si tardío, pero plan al fin y al cabo. Pero hasta que no empiece a detallarlo no podremos saber si ese plan es suficiente, y lo suyo es que lo hubiera detallado en el difunto Debate sobre el Estado de la Nación. Y ese plan no puede circunscribirse solo a modificar los tramos del IVA, bajar el sueldo a los funcionarios, quitar la deducción por vivienda y recortar el periodo de percepción de la prestación por desempleo, que son las exigencias que nos hace la UE para alargar hasta 2014 el objetivo del 3% de déficit. Eso no solo no es suficiente, sino que sin otras medidas de acompañamiento puede suponer un desgaste añadido para el PP muy difícil de levantar en el futuro. Ese plan debe ir acompañado de gestos y de medidas muy contundentes y muy firmes que de una vez por todas metan en vereda los excesos a los que nos hemos acostumbrado durante todo este tiempo atrás.
Excesos que son, en definitiva, los verdaderos responsables de haber llegado a esta situación. Ustedes, lectores inteligentes y tan extraordinariamente preocupados por la situación del país como lo estoy yo, saben perfectamente a qué me refiero; pero, por si acaso, habrá tiempo en una posterior entrega de hacer esa crónica del despilfarro y la corrupción sistémica que nos han conducido a este infierno. Todavía hoy seguimos teniendo ejemplos sangrantes para la mayoría de los ciudadanos, como lo vivido en el seno del CGPJ o la irreductible tenacidad regionalista de seguir manteniendo las famosas ‘embajadas’ en el exterior -que no sirven para nada más que para pagar favores a los amigos-, la compra de 36 coches de lujo por parte de la Diputación de Sevilla o el contrato de 1,7 millones de euros para teléfonos móviles de sus señorías los senadores. Por no hablar, por supuesto, de la afrenta que supone que los directivos de las cajas se hayan llevado crudos cientos de millones de euros después de haber esquilmado a millones de ciudadanos. Y el Gobierno sabe también de qué hablamos, sabe qué tendría que hacer. Otra cosa es que tenga las suficientes agallas para hacerlo. Ese es el plan que necesitamos, el plan que espera la ciudadanía para volver a confiar en su clase política.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
53cliptoni 29/06/2012 | 20:48
Buenas noches,
Este "periódico" el jueves se invento la "noticia" de que Rajoy estaba solo ante la cumbre de Bruselas y el resultado a la vista està.
Esta es una mas de la lista de noticias inventadas que ha publicado este "periódico" en su feroz campaña anti gobierno popular.
Una cosa es las criticas razonadas que Vd., expone en sus artículos y otra inventarse noticias para poner titulares escandalosos.
Estas lineas son para animarle a dejar de publicar en este "periódico" y no contaminarse del histérico fanatismo antiiPP que lo inunda día a día.
Cuando un medio se desprestigia, se desprestigian sus colaborades.
Un abrazo.
521946 29/06/2012 | 19:11
Hace usted un relato lógico de lo que nos pasa,para luego fastidiarla con las perspectivas políticas de futuro,en las que ve a UPyD como " embrión de un partido fascista-populista".¿Les ha visto usted "camisas pardas" a los de UPyD ? Se podría aceptar lo de populista,pero lo de fascista es un insulto gratuito y fuera de lugar.Le tenía a usted por persona moderada,pero ese comentario le descalifica como periodista objetivo.
51Arcano1964 28/06/2012 | 21:53
"Sin necesidad de llegar a tal punto, tan solo la mitad del recorrido -un retroceso de la actividad entorno al 3%- nos llevaría a una situación como la descrita."
Va a ser que no, Quevedo. Entre otros motivos porque ya hay muchas voces que dicen que precisamente decrecemos a ese 3%
"...y de alguna clase de partido de corte fascista-populista cuyo embrión sería UPyD." Estará de coña, supongo... más veo a UPyD como un partido socialista extremo y populista.
Se deben preocupar... muchos años dejándoles hacer a unos, a otros a aquellos y a los de más allá... y ellos venga a crear ficticias necesidades para poner mucha gente y mucho amigo/compañero de partido/gente afín. Y así hemos llehado que los políticos sean el 1% de la población española, lo que en población activa supone un disparate inasumible... y ellos empeñados en ser cada vez más y mejor pagados y tratados y más con la que está cayendo.
El problema del plan de Rajoy es que tiene que respetar los privilegios de la "Casta", tocar lo mínimo posible esos aproximadamente 450.000 cargos de diseño para que vivan bien a nuestra costa. Reducir la cifra a una razonable [la cuarta parte] supondrá rechazo
50wesjona 28/06/2012 | 10:30
Sr. Quevedo, tanto usted como muchos otros analistas y comentarios anónimos, no dejan de insistir y denunciar el estado de "despilfarro" en el que está instalado nuestro país. Pero si bien es cierto que han existido y existen abusos que hay que rectificar, y que en la situación crítica que se encuentra nuestra economía hay que reducir gastos, no queda otra, no podemos seguir inculcando que la culpa de todo es nuestro estado de "superbienestar"
Recapitulemos: El principal problema no es el exceso de gasto si no la falta de ingresos del estado. ¿Y por qué recauda menos? Pq no hay actividad económica, hay 5 millones de parados, empresas cerradas. ¿Y pq está paralizada la actividad económica? Pq los bancos no prestan dinero, no se fían ni de ellos y se ha generado desconfianza. ¿Y pq no se prestan dinero? Pq saben que están contaminados con productos financieros de dudosa viabilidad. ¿Y pq tienen esos productos? Porque se dedicaron a la economía fácil y especulativa, el ladrillo.
Quizá un análisis algo simplificado pero ahí están los elementos esenciales de la crisis. ¿Y de esta sucesión de hechos se desprende que la culpa es pq hemos abusado del estado de bienestar?
Seamos serios
49igorymi 27/06/2012 | 22:05
Contra la corrupción, venga de donde venga. Los ciudadanos queremos que se cree la INSPECCIÓN ANTICORRUPCIÓN, como ya existen las de Hacienda y Trabajo, para que actúe de oficio y por sorpresa, proponiendo auditorías y mirando expedientes, por toda la administración. Fuera el senado, tribunal de cuentas, y demás chupocteros varios. Regulación de sueldos de alcaldes y limitación de asesores e incopetentes varios inútiles de todas las instituciones. Regulación de dietas, hoteles, coches y gastos varios con facturas a esta nueva inspección anticorrupción, devolución del dinero que pillen, y verás como mejoramos en dos días....
Nací hace medio siglo (dicho así suena horrible) en Hamburgo, pero soy español de pura cepa. Viví en Euskadi hasta que me echaron y me trasladé a Madrid donde estudié periodismo, nunca sabré porqué, pero me gusta. He hecho de todo: servir cafés, cortar teletipos, trabajar sin ver un duro de los de entonces, pero esta profesión solo la entiendo desde lo vocacional. Ahora, además de escribir para El Confidencial, me podéis escuchar en La Linterna de la Cadena Cope y en Cada Mañana Sale el Sol de ABC Punto Radio, y verme en Las Mañanas de Cuatro, en 13TV (De Hoy a Mañana, Te Damos la Tarde, La Tertulia de Curry), en Usted que Opina de Castilla-La Mancha TV… He escrito cuatro libros: Pasión por la Libertad, el pensamiento político de Adolfo Suárez; El Negocio del Poder (junto a Daniel Forcada); Cartas del Diablo a Zapatero; y Rebélate. Me falta una novela, pero la escribiré.