En un interesantísimo artículo publicado ayer en este periódico y cuya lectura recomiendo vivamente, se daba cuenta de un informe publicado por el investigador para Europa del Real Instituto Elcano, Ignacio Molina, en el que se advierte de la rápida erosión de los dos principales partidos políticos españoles, PP y PSOE, en similitud a lo que ha ocurrido en Grecia con Nueva Democracia y el PASOK. Basta fijarse en el porcentaje de apoyo popular que sumaban ambos partidos en 2008 -el 83,8%-, en 2011 -el 73,3%- y en el último sondeo de estimación de voto del CIS -el 64,5%-, para concluir que existe un tendencia clara de desconfianza en el bipartidismo y un evidente decantamiento del electorado hacia otras formaciones políticas o hacia el voto en blanco, nulo o la abstención. Ni siquiera el resultado reciente de las elecciones gallegas, a pesar de que el PP haya revalidado la mayoría absoluta con más escaños que hace cuatro años, permite una lectura distinta ya que lo cierto es que ambos partidos pierden apoyo popular –es verdad que más el PSOE que el PP- y que las huestes de Feijóo se han beneficiado de la dispersión del voto de izquierdas.
La realidad es tozuda, y ese desencanto hacia la clase política que se refleja en todas las encuestas tiene su inmediata traducción en las urnas, y parece que tanto en el PP como en el PSOE se han empezado a preocupar seriamente por lo que está ocurriendo, que no es otra cosa que una enorme corriente ciudadana que, cada día que pasa con mayor contundencia, responsabiliza a todos aquellos que forman parte del establishment de los cada vez más alarmantes índices de exclusión social en nuestro país. Esto tiene mucho que ver con la ‘prisa’ que ambos partidos se han dado en buscar soluciones para el dramático asunto de los desahucios, a pesar de que décadas de mutua incomprensión pesan todavía como una losa a la hora de facilitar los necesarios acuerdos.
Ambos partidos son responsables a partes iguales de no haber buscado y encontrado soluciones antes a un problema que se veía venir desde el inicio de la crisis; es más, si me apuran, desde que estalló la burbuja inmobiliaria. Más allá de eso, son incluso responsables de haber participado activamente de un modelo de negocio financiero que se sustentaba en el todo vale para engordar las cuentas de resultados de bancos y cajas, en la medida en que al menos la mitad del sistema financiero estaba en sus manos. Es verdad que en torno a este asunto puede haber mucha demagogia, pero basta haber conocido de cerca un solo caso de una persona a la que van a desahuciar de su casa para ser consciente de la gravedad de este drama social y de hasta qué punto nuestro establishment ha sido copartícipe a la hora de haberlo provocado.
Y no solo los partidos políticos. También los sindicatos -y la patronal- tienen una responsabilidad indudable porque han formado parte de los consejos de administración de las cajas, han consentido y han sido colaboradores necesarios de un sistema que se ha demostrado injusto. Por eso no tienen legitimidad moral alguna para convocar hoy una huelga general, como no la tienen tampoco mientras no renuncien a seguir cobrando entre 100 y 400 euros por cada ERE que se formaliza en este país y dejen de regatearles a los trabajadores que son incluidos en los mismos entre el 10% y el 15% de la indemnización pactada por los comités. Eso, en estas circunstancias, es un atraco a mano armada perpetrado por unos sindicatos de clase que utilizan la huelga general para hacer ideología y no para defender los intereses de los trabajadores de este país. Forman parte del establishment y, como tales, son tan responsables de los extremos de exclusión social a los que se está llegando en este país como lo es el Partido Socialista, que, sin pudor alguno, tiene el atrevimiento de convocar a la gente a la huelga general sin haber pedido todavía perdón por la situación en la que dejaron el país después de dos legislaturas.
La huelga de hoy no está justificada. No, al menos, convocada y secundada por quienes durante décadas han participado del expolio vía subvenciones, arreglos con los poderes públicos, consejos multimillonarios y complacencia con unos y con otros, y sólo ahora cuando el Gobierno les reduce en casi 40 millones de euros las subvenciones es cuando les entra la sensibilidad social. ¡A la mierda con ellos! Sindicatos y partidos sí que merecerían un desahucio del poder si no fuera porque entonces correríamos el riesgo de entregárselo a los populismos que esperan como aves de rapiña el hundimiento del sistema para alimentarse de sus restos.
De los sindicatos, al menos yo, no espero nada mientras no sean capaces de hacer una profunda autocrítica sobre su propia responsabilidad en esta crisis. A los partidos hay que exigirles que de una vez por todas abandonen su permanente estado de confrontación partidaria y hagan verdaderos esfuerzos por encontrar esos puntos de acuerdo necesarios para salir de la crisis. Más allá de los desahucios, que podrán ser un primer paso, aunque llegue casi 400.000 casos tarde, España necesita un cambio de actitud de su clase política en todos los sentidos. Eso es lo que demanda la sociedad, pero todavía no lo estamos viendo. Y si no son capaces de interiorizar ese mensaje, entonces sí que vendrá su desahucio, y sabe Dios para cuánto tiempo.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
30d-@penas 14/11/2012 | 22:07
Es cierto.Los políticos con la crisis se han puesto en evidencia,ante la sociedad.Por malgastar en dinero de todos,mientras que la corrupción se apodera de ellos,con un ansía insaciable,por sus malos gobiernos nos vemos en esta crisis,y lo más lamentable,es que pretender que la paguemos quien no la hemos provocado,y cada dos por tres estalla algún escándalo de mal gobierno.!Eso si que es violencia!y !Abuso de poder!los políticos son necesarios en democracia pero no, esta casta de políticos de tres al cuarto.Los sindicatos también son necesarios,pero los dirigentes sindicales se han cargado toda la esencia de ser,se comportan como políticos y dejan al trabajador indefenso y a merced del empresario cabrón.Todo un ejemplo de país de chapuzas,y desaprensivos,cualquier persona que tenga una minima honestidad,se siente avergonzada,de este panorama,tan difícil de comprender sin cabrearse.
29elnotario66 14/11/2012 | 18:38
... y de periodistas, tambien, por voceros de los anteriores.
28luo 14/11/2012 | 17:56
Lo que menos suelen seguir las masas irritadas es la lógica cartesiana. Y muy irritadas están; el que no lo está por suyo, lo está por lo de un familiar o lo de un amigo, o simplemente por el temor de que terminen pagando justos por pecadores.
Y en estas situaciones parece que funciona más la lógica taurina. El que agarra el capote maneja la embestida. Así, Artur Mas con su capote estelado y, más o menos con la misma técnica, las centrales sindicales con el capote de la indignación y los temores de la sociedad.
Mientras tanto, los que Vd. sabe se fuman un puro en el tendido.
27akordes 14/11/2012 | 17:24
#20 Completamente de acuerdo.
Los llamados líderes sindicales se lo llevan crudo en sueldos, dietas y retribuciones varias por pertenencia a consejos de administración.
Si luego ellos lo donan a quien quiera es su problema, pero crudo está claro que se lo llevan.
Ya está bien de tanta desvergüenza. Los sindicatos [y la patronal y los partidos políticos] que se los paguen sus afiliados y que dejen de vivir del cuento a costa de arruinarnos a todos los ciudadanos.
26niñoguerra 14/11/2012 | 16:35
#21 Ni un partido no el otro. Estos hace tiempo que son como aquellos "blancos y colorados" de varios paises sudamericanos.... expertos todos en "marear la perdiz".... y poco mas. Y asi camos.
Nací hace medio siglo (dicho así suena horrible) en Hamburgo, pero soy español de pura cepa. Viví en Euskadi hasta que me echaron y me trasladé a Madrid donde estudié periodismo, nunca sabré porqué, pero me gusta. He hecho de todo: servir cafés, cortar teletipos, trabajar sin ver un duro de los de entonces, pero esta profesión solo la entiendo desde lo vocacional. Ahora, además de escribir para El Confidencial, me podéis escuchar en La Linterna de la Cadena Cope y en Cada Mañana Sale el Sol de ABC Punto Radio, y verme en Las Mañanas de Cuatro, en 13TV (De Hoy a Mañana, Te Damos la Tarde, La Tertulia de Curry), en Usted que Opina de Castilla-La Mancha TV… He escrito cuatro libros: Pasión por la Libertad, el pensamiento político de Adolfo Suárez; El Negocio del Poder (junto a Daniel Forcada); Cartas del Diablo a Zapatero; y Rebélate. Me falta una novela, pero la escribiré.