Y Cristina Cifuentes desafió a los dioses del Olimpo

Detrás de ese aspecto angelical se esconde una mujer de carácter y puede que se hayan juntado cuatro momentos que han puesto en alerta a sus potenciales adversarios dentro del partido

Foto: Cristina Cifuentes en la Asamblea de Madrid.(EFE)
Cristina Cifuentes en la Asamblea de Madrid.(EFE)

"Lo tiene todo a su favor, o casi, y ella lo sabe… Pero le puede estar pasando lo mismo que le pasó a Gallardón: que se la ve venir. Y estos días ha pisado algunos cayos. Quiere ir deprisa, como si se le fuera a agotar el tiempo, pero esta legislatura va a ser larga y quizás para cuando toque el esprint final ya llegue demasiado cansada y otros la adelanten". Esto me decía esta semana alguien de la dirección del PP en relación con Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid. Y es que en los últimos días su nombre ha sonado mucho en los medios de comunicación, ha ocupado muchos titulares, y eso no ha sido del agrado de todo el mundo en el PP.

Lo consideran un desafío en un momento, dicen, "en el que lo que hace falta es cerrar filas y respaldar a Rajoy". Y no es que Cristina Cifuentes no respalde a Rajoy, pero ha empezado a mostrarse como un verso suelto, casi como una 'outsider' dentro del PP. Algo parecido a lo que, en efecto, ya hizo en su día Ruiz-Gallardón. Y con un mismo y ambicioso objetivo: liderar el PP. Y con una estrategia similar: ganarse al electorado de centro-izquierda. La diferencia es que Cifuentes cuenta con una ventaja añadida: manda y va a seguir mandando en la principal agrupación del PP, es decir, la de Madrid. Gallardón tuvo siempre enfrente a Esperanza Aguirre cortándole las alas desde el partido en la comunidad.

Alberto Ruiz-Gallardón conversa con Esperanza Aguirre. (EFE)
Alberto Ruiz-Gallardón conversa con Esperanza Aguirre. (EFE)

Pero Cifuentes es mucha Cifuentes: detrás de ese aspecto angelical se esconde una mujer de mucho carácter, ambiciosa y con las ideas muy claras en cuanto a lo que quiere y cómo lo quiere. Pero, en efecto, puede que la prisa haya sido mala consejera y se hayan juntado cuatro momentos en un corto espacio de tiempo que han puesto en alerta a sus potenciales adversarios, o enemigos, dentro del partido. A saber:

La enmienda "un militante, un voto" a la ponencia de estatutos que se va a debatir en el próximo congreso del PP en febrero. El vicesecretario de Organización y próximo coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, había incluido en la ponencia una propuesta de consenso a medio camino entre las primarias puras y duras y el modelo de compromisarios, con la idea de que al margen de la siempre recurrente enmienda de Enríquez de Luna, nadie con ‘peso’ se atreviera a desafiar al partido con una propuesta de primarias. Y va Cifuentes y lo hace. Y como pueden imaginarse no ha hecho mucha gracia en Génova 13.

Nadie con ‘peso’ se atrevía a desafiar al partido con una propuesta de primarias. Y va Cifuentes y lo hace. Y esto no ha hecho mucha gracia en Génova

Como tampoco la ha hecho el que después de tanto esfuerzo como desplegó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por el éxito de la Conferencia de Presidentes, el resumen de la misma haya sido el enfrentamiento entre Madrid y las demás comunidades socialistas, especialmente Andalucía, a cuenta de los impuestos. Dio la sensación –incluso algo más que eso– de que Cifuentes buscaba la confrontación con Susana Díaz, como si se estuviera anticipando a otra mayor por la presidencia del Gobierno dentro de unos años, siendo cada una cabeza de cartel de su partido. ¿Creen que eso pasó desapercibido? En absoluto…

Ni pasó desapercibida, coincidiendo con unos días en los que se buscaba el protagonismo del Gobierno y de su presidente, su “descarada” –a decir de fuentes de Génova 13– entrevista en el programa de Risto Mejide 'Chester in love'. Cristina desbordó encanto, simpatía, saber estar, modernismo… De todo un poco y quizá demasiado para quienes desde el partido y, sobre todo, desde el Gobierno, observaban con lupa la entrevista. Iba más allá, dicen, "era la entrevista a una futura candidata" y no a la presidencia de la Comunidad de Madrid, precisamente.

Cristina desbordó encanto, simpatía, saber estar, modernismo… Y quizá demasiado para quienes desde el partido observaban con lupa la entrevista

La última que ha caído en Genova como un jarro de agua fría ha sido convocar el congreso de Madrid para el fin de semana del puente de marzo –17 al 19–, robando unos días a los que los estatutos del PP dicen que deben transcurrir entre la celebración del congreso nacional y los regionales. La gestora, que preside Cifuentes, afirma que en la dirección nacional ya lo sabían, pero lo cierto es que desde Génova 13 se cree que la presidenta se ha dado demasiada prisa.

¿Coincidencias? Puede ser, pero en política no suelen existir. En el PP se insiste en que es muy pronto para hablar de la sucesión de Rajoy, que esta legislatura va a ser larga y que vaya usted a saber lo que decide el propio Rajoy cuando llegue el momento. Quizás por eso la propuesta de primarias de Cifuentes tiene especialmente alterado al entorno del líder, porque en una elección del candidato tan abierta podría pasar cualquier cosa…

Algo que tiene, también, especialmente molesto a quien todo el mundo señala como el sucesor natural de Rajoy: Alberto Núñez Feijóo, que se ha opuesto contundentemente a la propuesta de Cifuentes y ha respaldado la oficial. Pero no es el único, porque en esa línea de sucesión hay más nombres, y al menos dos de ellos también de mujer. Cifuentes lo sabe, y quizá por ello ha empezado a enseñar sus cartas. ¿Demasiado pronto? El tiempo lo dirá

Dos Palabras

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