El ministro Margallo casi quita el sueño a los miembros de la delegación olímpica española. Tras su intervención en el Congreso para hablar de Gibraltar, y sin apenas tiempo para nada, el ministro de Asuntos Exteriores tomó un vuelo, de Iberia como no podía ser de otra manera, rumbo a Buenos Aires para apoyar la candidatura de Madrid 2020 en su sprint final. Se subió al avión y se colocó en el asiento J1 tras saludar a otros compañeros business como Carlos Herrera.

Más atrás, en la fila 7, la infanta Pilar, hermana del Rey, siempre a la última, no se cansaba de leer en su e-book. Al lado estaba su hija Simoneta Gómez- Acebo. Pasadas las dos de la madrugada, la sobrina del Rey realizaba algunos movimientos de gimnasia en su asiento, dominada por el insomnio.

Entre tanto invitado ilustre, Margallo se convirtió en el gran protagonista por un despiste. Nada más sentarse en su sitio, se dio cuenta de que había olvidado un instrumento importantísimo que acostumbra a llevar en todos sus desplazamientos: la trompa de la máquina del sueño. Se trata de un utensilio que permite conciliar el sueño en óptimas condiciones a quienes padecen de apnea. Y él no quería molestar.

De hecho, no es ningún secreto. Es el propio ministro quien evita a menudo los vuelos comerciales e intenta siempre viajar en los oficiales para evitar que le vean con el aparato por una cuestión meramente estética, ya que es algo muy aparatoso.

Tras infructuosos intentos, que incluyeron llamadas al embajador y a su esposa Maribel, el ministro decidió contactar directamente con su compañero de Ejecutivo, José Manuel Soria, quien le comentó que tenía previsto viajar hoy jueves a Buenos Aires. Así que al final, su gozo en un pozo. Sin la trompa de la máquina del sueño, Margallo se cambió de asiento para, en palabras suyas a un miembro de su equipo, "dejar dormir a los que tengo al lado".