Linde deja a los banqueros sin vacaciones para evitar sustos en los test de estrés

El Banco de España está preocupadísimo por los test de estrés y quiere evitar a toda costa sustos de última hora por no tenerlo todo atado y bien atado

El Banco de España está preocupadísimo por los test de estrés a que se va a someter el sector financiero el próximo otoño y quiere evitar a toda costa sustos de última hora por no tenerlo todo atado y bien atado. Tanto es así que ha advertido a las entidades de que este año se quedan sin vacaciones en agosto para prepararlo todo. Ya podrán descansar en noviembre, cuando el examen haya concluido y el BCE haya asumido su supervisión. Y si es muy tarde para ir a la playa, se pueden ir a esquiar.

Así que en los cuarteles generales de los principales bancos habrá equipos de cientos de personas trabajando todo el verano, con el directivo responsable del área al frente. Y los máximos dirigentes permanentemente contectados y dispuestos a volver a Madrid de inmediato si se detecta cualquier sorpresa. De hecho, toda esta gente lleva desde marzo echando horas sin cuento por culpa de esta preocupación... y del extremo rigor con que está realizando el ejercicio su máximo responsable, el BCE.

"El BCE está logrando su objetivo de ganarse el respeto del mercado con este ejercicio, porque el proceso está siendo enromemente complejo y preciso. Los bancos mandan la información y el BCE se la devuelve revisada y pidiéndoles explicaciones cuando algo no les cuadra. No es posible colársela", explica un experto del sector. El Confidencial ya informó de la enorme cantidad de información que hay que mandar y la complejidad de la misma, así como el ingente volumen de trabajo que deben realizar con las auditoras encargadas de revisar sus activos o la obligación de retasar de los activos inmobiliarios.

Es cierto que los test de estrés no van a ser excesivamente duros porque el escenario económica para España se ha relajado mucho respecto a las intenciones iniciales, y porque se va a suavizar la penalización de la deuda pública. Pero antes de llegar a los test, que realizará la EBA (Autoridad bancaria Europea), se está llevando a cabo la revisión de la calidad de los activos (AQR) que es la parte que le toca al BCE y la que está siendo durísima, según explican las entidades. Y en las tres últimas semanas de agosto llega el momento culminante: cuando el AQR empieza a 'hablar' con el test de estrés, lo que se denomina join-up.

En consecuencia, nadie se puede ir de veraneo. Además, el gobernador del Banco de España, Luis Linde, y el subgobernador, Fernando Restoy, han tenido que partirse la cara en Europa para que nuestro país no saliera perjudicado respecto a los grandes, con lo que no pueden permitirse ningún patinazo más allá de los que ya tienen previstos y que ya han reforzado sus fondos propios o están en vías de hacerlo con ampliaciones de capital, ventas de activos u otras emisiones computables.

Esta obligación de abrir por vacaciones no se había dado desde el verano de 2008 -ni siquiera en 2012, con los Drecretos Guindos-, cuando el entonces gobernador Fernández Ordóñez llamó a capítulo a todos los consejeros delegados ante la que se avecinaba con la quiebra de Lehman, para que le dieran informes exhaustivos de su situación. Unos informes que o bien no eran realistas, o bien MAFO no tuvo en cuenta, como las advertencias de sus propios inspectores, a la vista de todo lo que sucedió después.

El Confidente

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