Por qué ya no quedan 'agilistas' y la culpa es del BBVA

La transformación de Francisco González en la entidad ha barrido el mercado de consultores ‘agilistas’, expertos en metodologías de trabajo y técnicas de programación

Foto: El presidente del BBVA, Francisco González, en la sede central del banco. (EFE)
El presidente del BBVA, Francisco González, en la sede central del banco. (EFE)

Renovarse o morir. El viejo axioma está ahora a la orden del día en el seno de cualquier gran organización. La amenaza de la economía digital hace que hasta los gigantes del Ibex estén alerta, por muy consolidados que parezcan sus negocios, ya sean de hacer carreteras, generar electricidad o vender gasolina.

También lo sabe la banca, para la que las cláusulas suelo es el menor de sus problemas. En el caso del BBVA, esa adaptación a los nuevos tiempos, más allá de los cambios de consejero delegado, tiene que ver con la reinvención del propio banco, iniciada hace ya casi 20 meses con un proyecto desconocido de puertas afuera.

La transformación emprendida por Francisco González, abanderado del discurso más tecnológico entre los mayores del Ibex, está teniendo consecuencias inesperadas. Dado lo ambicioso del proyecto, BBVA ha barrido el mercado de consultores ‘agilistas’, expertos en metodologías de trabajo y técnicas de programación.

Esta contratación en masa ha disparado los honorarios hasta extremos insospechados. Tarifas que para sí quisiera McKinsey, como en los tiempos dorados de los noventa. No hay consultor español experto en esta modalidad que no haya participado en el proyecto del BBVA. Y dado el tamaño del elefante, el chollo ‘agilista’ va para largo.

El Confidente

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