El combate entre Del Bosque y Puigdemont termina en empate

Este miércoles, el presidente de la Generalitat entregó un premio a Vicente del Bosque por su labor de desarrollo de Cataluña

Foto: Entrega de Puigdemont a Del Bosque del XIX Premio Blanquerna. (EFE)
Entrega de Puigdemont a Del Bosque del XIX Premio Blanquerna. (EFE)

Este miércoles por la mañana, Vicente del Bosque declaraba a la radio autonómica catalana que “la independencia de Cataluña sería un desastre para la Liga española”. Por la noche, recibía un premio de manos de Carles Puigdemont por su colaboración con el desarrollo y conocimiento de Cataluña (Premio Blanquerna). Los dos protagonistas del acto no coinciden en sus ideas políticas (ni de lejos), pero cada uno cree que este acto debía producirse. Y allí posaron para la foto antes de dirigirse cada uno a su rincón.

El combate entre Del Bosque y Puigdemont termina en empate

La velada tuvo lugar en el madrileño Museo Reina Sofía. Ambos púgiles deseaban que el otro cayera a la lona con su idea, porque en este asunto político, como en un combate de boxeo, solo puede quedar uno. No hubo puñetazos, sino buenas palabras: “Necesitamos que haya más Vicentes del Bosque y más Nueva Economía Fórum [el otro premiado de la noche], personas tolerantes, respetuosas, que aceptan la diferencia como valor enriquecedor y hacen de la palabra y el diálogo el mejor remedio para solucionar los problemas de la gente”, señaló Puigdemont. Da por hecho que Vicente diría sí al referéndum (otra cosa es lo que votase)... Normal que quiera muchos más Vicentes, y si puede ser en el Congreso, mejor.

Vicente y su idea de España

A Vicente le gusta España como está, con Barcelona y sus internacionales incluidos. No se equivoca la Generalitat al entregar este premio a una persona “tolerante y respetuosa”, pero Del Bosque también pega voces dentro del vestuario cuando considera que se tuerce algún tema.

¿Qué objetivo común tenían Del Bosque y Puigdemont? Quedar bien con el 'contrincante'… Con suma cordialidad, como dos púgiles antes y después del combate, durante esta noche aparentaron tener más puntos en común que diferencias. Es lo bonito del deporte, pese a que cuando suena la campana luchan por ideales distintos. Sonrieron y se dieron un apretón de manos mientras el político entregaba al deportista una escultura con forma de pelota. Desde fuera, también hacía gracia la imagen.

Hace unos años, Vicente fue uno de los culpables de arreglar el desaguisado que había en la Selección entre algunos futbolistas del vestuario del Madrid y del Barcelona. Su personalidad y enfoque hacia el objetivo común ganaron a la parte irracional merengue y culé. España levantó títulos y todos se fueron a celebrarlo contentos. En este caso, si España gana, será difícil que todos terminen en una discoteca juntos. Si en Cataluña hubiera más Vicentes del Bosque, habría mucho respeto, sí, pero en el referéndum saldría un no tan grande como el gol de Iniesta.

El Confidente

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