El Congreso no adelanta el pleno y el cabreo aumenta porque no da tiempo... ni a comer

En marzo se anunció un acuerdo para comenzar los plenos del Congreso en horario de mañana. Ha quedado en agua de borrajas. Siguen comenzando a las tres de la tarde

Foto: La bancada socialista, durante el pleno de los Presupuestos Generales. (EFE)
La bancada socialista, durante el pleno de los Presupuestos Generales. (EFE)
Era el mes de marzo y el Congreso anunciaba un acuerdo para adelantar el comienzo del pleno de los martes a las 12 de la mañana, en lugar de hacerlo a las tres de la tarde como sucede ahora, para evitar que las sesiones se alargaran hasta bien entrada la noche como venía sucediendo… y al mismo tiempo que otras actividades parlamentarias —como la junta de portavoces de los distintos grupos— no se ‘pisaran’ con el arranque de los plenos.

Pero aquel supuesto acuerdo ha quedado en agua de borrajas y nunca mas se ha vuelto a saber de él. Este martes, sus señorías volvían a comenzar la sesión cuando el reloj daba las tres en punto de la tarde, entre quejas de algunos diputados y muchos periodistas por no tener tiempo apenas ni para comer.

La ‘pelea’ por el cambio de horario lleva meses discutiéndose en la Mesa del Congreso —órgano de gobierno de la Cámara—. Aunque la hora de comienzo de los plenos es una competencia de la presidenta, Ana Pastor quería que estos cambios se lleven a cabo con el mayor consenso posible, ya que obligaría a adaptar los horarios de otras actividades parlamentarias. Los partidos nuevos son los más proclives a adelantar la agenda, que obligaría a la Mesa a reunirse a las nueve de la mañana y a la junta de portavoces a hacerlo a las 10 y media, frente a las 10 y las 12 de la actualidad. Pero el consenso no termina de llegar y fuentes conocedoras de la situación insisten en que diputados, fundamentalmente del PP y del PSOE, son partidarios de mantener las cosas “como están”.

El bipartidismo, según cuentan, no cree que sea buena idea adelantar los horarios, máxime aquellos que viven fuera de Madrid y que tendrían que llegar a la capital el lunes para cumplir con sus obligaciones el martes por la mañana. Problemas graves donde los haya.

La conciliación en las actividades parlamentarias es, en efecto, una cuestión controvertida en el Congreso, ya que muchos diputados de otras ciudades prefieren que los plenos acaben tarde para concentrar su actividad en la capital entre los martes, los miércoles y la mañana de los jueves. Además, las mañanas de los martes son aprovechadas para convocar reuniones internas de los grupos parlamentarios y sesiones de comisiones que, en caso de adelantar el pleno, tendrían que celebrarse otros días.

Aquel acuerdo, anunciado a bombo y platillo, no contó con una fecha concreta para su entrada en vigor. Se especuló con que el primer pleno en horario de mañana podría celebrarse antes de Semana Santa… pero llegará el verano y las cosas no habrán cambiado.

El Confidente

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