El emérito Juan Carlos y las escapadas con Vicente Boluda entre vinos y cacerías

En octubre de año pasado, ambos disfrutaron de una ruta otoñal por tierras y montes vitivinícolas entre Logroño y Álava

Foto: El rey Juan Carlos conversa con Vicente Boluda.
El rey Juan Carlos conversa con Vicente Boluda.

Con casi 80 primaveras, Juan Carlos de Borbón sigue disfrutando de los placeres de la vida tras haberse liberado del peso de la agenda regia. El mar, la caza, los viajes y los buenos restaurantes han formado siempre parte de la colección de aficiones del Rey emérito. En los últimos meses, además, ha encontrado en el naviero valenciano Vicente Boluda, otro reconocido trotamundos, un aliado para sus escapadas. En octubre de año pasado, ambos disfrutaron de una ruta otoñal por tierras y montes vitivinícolas entre Logroño y Álava. Boluda es propietario de una explotación de viñedos en una finca conocida como El Ciego, en la Rioja alavesa. En 2006 compró la antigua bodega de Palacios Sáez y la reconvirtió en Bodegas Fos (por su apellido materno). Empezó perdiendo dinero, pero el pequeño negocio ya factura casi 800.000 euros y no hay restaurante que no sirva una botella de Fos si quiere tener al empresario de comensal.

Aquella excursión del Rey emérito con su amigo Boluda fue algo improvisada, hasta el punto de que el empresario tuvo que anular a última hora su presencia en la misión comercial que el ‘president’ valenciano, Ximo Puig, organizó a Cuba con un grupo de empresarios y envió a La Habana a una de sus personas de confianza.

Desde aquel encuentro riojano, Juan Carlos y Boluda han repetido fines de semana y viajes, incluso acompañados de la nueva pareja del naviero, Esther Pastor, la que fuera asesora y persona de confianza de Alberto Fabra al frente de la Generalitat. La última de las escapadas se produjo hace poco más de dos semanas e incluyó jornada cinegética, la afición que el Rey emérito ha recuperado tras la polémica cacería de elefantes en Botsuana en 2012, que acabó en rotura de cadera y en aquel “lo siento mucho; me he equivocado y no volverá a ocurrir”.

Los problemas de movilidad —suele caminar ayudado por un bastón— y los achaques propios de la edad no parecen restar un ápice de ganas de sacar partido a su jubilación tras ceder el testigo a su hijo, Felipe VI. Y ha encontrado en el presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios un buen socio de aventuras. Pese a que no para de moverse por todo el mundo, Boluda también ha ganado algo de tiempo para sus aficiones desde que comenzó a ceder la gestión diaria de su imperio empresarial a sus hijos Vicente e Ignacio, al igual que hiciera con él su padre.

El Confidente

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