Nada parece suficiente para el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián. Según información remitida esta semana por la editora de El País a la CNMV, el factótum del grupo de medios se embolsó a comienzos de marzo más acciones de la sociedad, de la que ya atesora casi el 1%. Todo en atención al plan de retribuciones de la firma. La cuantía que se ha apuntado esta vez tampoco es baladí. Se trata de 1,64 millones de títulos, a 0,67 euros cada uno, es decir, un paquete valorado en casi 1,1 millones de euros. Una cifra que, en todo caso, palidece ante los 8,2 millones que percibió el año pasado –acciones y metálico-, meses en los que la compañía registró unas pérdidas netas de 451 millones de euros tras acometer importantes provisiones.
Esto es, que para Cebrián no hay crisis. Sigue empeñado en jugar en las ligas de Alfredo Sáenz o Ignacio Sánchez-Galán. En lo que a sueldo se refiere, claro. Porque otra cosa es la gestión de la compañía, con problemas de tesorería que han obligado a actuar a los principales accionistas y cuya deuda no deja de crecer pese a las desinversiones. Al punto que hace apenas diez días el grupo remitía una comunicación a sus trabajadores en la que alentaba las excedencias voluntarias, los permisos no retribuidos, la ampliación de las vacaciones o los fines de semana largos en unas condiciones más que ventajosas. Todo con el fin de ahorrar. No parece ser el espíritu de contención el que alienta al Consejo, que sin inmutarse ha celebrado alguno de sus últimos cónclaves en Chile o Nueva York.
Lo del salario del consejero delegado es especialmente paradójico. Recibió el año pasado 1,2 millones en metálico, “como compensación extraordinaria por el resultado de la recapitalización y refinanciación de la compañía”. Un agujero que él mismo ayudó a crear. Y es que era Cebrián quien estaba al frente de la empresa cuando ésta lanzó en 2008 una opa por el 100% de Sogecable, operación que elevó la deuda de la sociedad por encima de los 5.000 millones. Después de tres años de penurias y negociaciones con los bancos, pactaba la entrada en el capital de los hedge funds y firmas de inversión de la sociedad americana Liberty para paliar el desaguisado. Eso sí, dejaba a los Polanco sin la mayoría del capital. Un esfuerzo por el que recibe un bonus millonario mientras termina de cerrar la salida de 2.500 trabajadores vía ERE.
Y no sólo percibió ese millón largo de euros. “Asimismo, durante el ejercicio 2011, el consejero delegado ha percibido 5.014.286 euros mediante entrega de acciones (1.350.000), conforme a un valor de referencia de 2,08 euros/acción. Esta compensación extraordinaria vinculada al éxito de la recapitalización de la sociedad descrita anteriormente fue objeto de comunicación a la CNMV al tiempo de su entrega”, reza la propia información de la compañía. De hecho, ni corta ni perezosa también le abonó acciones “por su compromiso de permanencia en el cargo”. Claro que, desde un cierto cinismo, no cabría crítica al consejero delegado, capaz de vender como un éxito providencial la gestión de la miseria. Lo que se preguntan más de uno en la casa –y muchos de los que ya han salido- es dónde han estado los Polanco todos estos años. Y dónde siguen.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
7madiano dajoy 19/03/2012 | 14:34
Malvado Cebrian!!!
Mira que enriquecerse!!! ni que fuera banquero o empresario!!! Cualquiera diria que vive en un sistema capitalista !!!
Ah, que vive en un sistema capitalista!!!
4Thera 19/03/2012 | 11:06
¡Ale..!. Este el creador de aquel Manual de Etica y Estilo de EL PAIS..., el que mordió la mano de quien le dió de comer..., el que se atreve a dar consejitos de política en este país..., cuando él no entiende política, sino de PODER. La política es PODER, y ya va siendo hora de ver al rey desnudo. Y de que los tontos abducidos por un color político vean las cosas como son, PODER GROSERO.
3beechclub 19/03/2012 | 10:00
Muchos de los lectores y "periodistas" de El País, supongo que no todos, son unos sectarios trasnochados, que siguen viviendo en el planeta de Derecha mala - Izquierda buena y han aplaudido con las orejas el retorcimiento moral, las mentiras y manipulaciones sin fin de ese otrora gran periódico. Me alegro mucho por ellos. Con su pan se lo coman.
El pobre sr. Cebrián no ha hecho más que cumplir literalmente con la letra de la Internacional:
"Arriiiibaaa, parias de la tieeerraaa....."