La secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, no ha comenzado con buen pie el nuevo curso político. Y no se trata, precisamente, de una alusión metafórica relativa al retorno a Génova 13 de Javier Arenas, quien a partir de ahora va a tener una dedicación exclusiva a las tareas internas del partido desde su cargo como vicesecretario general de Política Autonómica y Local. La presidenta de Castilla-La Mancha reapareció ayer en la sede nacional del partido con una leve cojera y con una tobillera en su pie derecho fruto de un percance campestre sufrido hace unas semanas.
A pesar de que ha pasado ya casi un mes de la caída, las consecuencias aún molestan a Cospedal, que sufrió el esguince el pasado 1 de agosto, durante su visita a la zona quemada por el incendio provocado en el Parque Natural del Alto Tajo. Al bajar de su coche, pisó mal sobre una piedra y acabó en el suelo, tal y como explicó ella misma explicó a los periodistas que siguieron su primera rueda de prensa en Génova tras las vacaciones. La falta de descanso y de un reposo adecuado, confesó, son los culpables de que aún no se haya repuesto por completo del suceso. Ya no necesita, eso sí, la muleta que tuvo que utilizar durante los primeros días de mes.
El esguince ha amargado un poco el estío de la número dos del PP, aunque no parece que esa dolencia le preocupe tanto como el papel que pueda desempeñar, desde esta semana, Javier Arenas, que, como publicó este diario, desembarca en Génova para ocuparse de un tema tan trascendental como la reforma del estado de las autonomías. Ayer le preguntaron a Cospedal sobre el papel que el andaluz va a desempeñar en la dirección del partido y ella se limitó a responder, lacónicamente, que sus funciones no van a cambiar y que seguirá haciendo lo que hacía hasta ahora como responsable territorial. No pareció que la pregunta le hiciera mucha gracia. Otro síntoma de que no está muy por la labor de ceder competencias a quien ha sido casi todo dentro del PP.
Cospedal reiteró, por lo demás, el discurso que el Gobierno ha mantenido durante los últimos días con el Caso Bolinaga y defendió que el Ejecutivo haya actuado conforme a las normas del Estado de Derecho, aunque estas supongan aplicar las leyes a “personas tan repulsivas” como el citado carcelero de Ortega Lara. Acto seguido se reunió en la planta noble de Génova con los tres vicesecretarios del PP y con Alfonso Alonso, José Manuel Barreiro y Jaime Mayor Oreja, quien ha sido, durante los últimos días, especialmente duro con la político antiterrorista aplicada por su compañero Jorge Fernández Díaz.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
10jeroba37 28/08/2012 | 17:15
Cospedal, como el resto del Gobierno incluidos Portavoces por su falta de calidad, dá la impresión que el Opus Dei, tuvo mucho que ver en su designación. De todas formas creo que este habrá sido un Gobierno efímero, no creo que les quede mucho crédito político. Si fueran inteligentes dimitirian antes de que los boten.
7Martes Carnaval 28/08/2012 | 13:31
Cospedal es uno de los errores graves de Rajoy. No porque no sea persona competente y capacitada, que muy probablemente lo pueda ser, por lo menos para lo que se estila. Hace tres años tuve ocasión de confrontar argumentos con ella en El Escorial y no tenía muy claro el concepto de deuda pública. Confío en que ya lo haya asimilado. A su favor he de decir que la considero persona simpática y dialogante, más de la imagen que da en los medios de comunicación.
Lo que no me parece de recibo es que sea simultáneamente Secretaria General del PP y Presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Los dos cargos son de dedicación exclusiva, pero sobre todo el último; primero, por la importante gestión a realizar, máxime en una época de crisis como ésta; segundo, porque es hacer de menos a los castellano-manchegos. En mi opinión es una ofensa hacia ellos el que no les dedique, al menos, todo el tiempo laboral, como se merecen, al igual que ocurre con los habitantes de las demás autonomías.
Lo de Arenas no deja de tener su gracia. Por eso dicen que del amor al odio no hay más que un paso.
Querida Dolores, un pequeño consejo: más ambición y menos codicia.