No hay mal que cien años dure, ni crisis económica que acabe con la fortuna personal de los señores del ladrillo. Lo saben muy bien algunos de los próceres del negocio inmobiliario español que durante los años del boom se encaramaron a lo más alto de la lista Forbes. Aunque han desaparecido de la faz de la tierra empresarial, este verano ha sido posible verles disfrutar de algunas licencias estivales propias de su antigua condición de ricos.
Aunque apartados de la Costa Brava o de Mallorca, algunos integrantes de la familia Sanahuja (Sacresa / Metrovacesa) han disfrutado este agosto de los servicios de un imponente yate por las aguas de Cerdeña. Puede que los lujos del avión privado pasasen a mejor vida, y para volar hasta la isla italiana bien vale un vuelo en low cost, pero el buen gusto no desaparece y menos si el bolsillo es todavía capaz de costear las vacaciones a bordo de un señor barco.
Otros señores del ladrillo tuvieron que cortar de raíz estos caprichos de nuevos ricos. Francisco Hernando, El Pocero, el recordado creador de Seseña, tuvo que vender su majestuoso yate, un juguete que también se permitió durante los años de euforia el temperamental Rafael Santamaría (Reyal Urbis). Otras de aquellas estrellas, como Fernando Martín (Martinsa Fadesa), no dispusieron nunca de tantos oropeles, aunque no por ello evitaron deslumbrarse.
En cualquier caso, ejemplos como el protagonizado por los Sanahuja hacen pensar que los verdaderos perdedores con la crisis inmobiliaria han sido otros y no sus principales protagonistas, algunos de los cuales ganaron mucho dinero durante los años de bonanza. Tras cinco años desde el pinchazo de la burbuja, los bancos y cajas siguen digiriendo la inmensa bola de ladrillos existente en sus balances gracias al dinero público… es decir, a los contribuyentes.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
3csc212 05/09/2012 | 11:33
Vaya asco de noticia... Populachera y de relleno.
Al menos podrían informarse un poco más estos "periodistas"....
Simplemente indicar que hay diferencias entre el llamado "pocero" y la "familia sanahuja", más que nada en antiguedad de la riqueza y diversidad de negocios....
Idem con el amigo de Martinsa, ¿a que el sr. de Fadesa no lo esta pasando tan mal como él?
2gsamsa 05/09/2012 | 11:02
¡¡¡Vaya demagogia barata, señor Confidente!!!
¿Qué significa eso de que los más perjudicados por la crisis del ladrillo no han sido sus verdaderos protagonistas?
La crisis del ladrillo tiene muchos protagonistas. Los constructores son sólo una parte de ellos. Y por supuesto que han perdido mucho pero también ganaron legítimamente mucho en el pasado y están en su derecho de disfrutarlo. No pretenderá usted que se vistan con harapos y se vayan a vivir debajo de un puente. Son gente que ha ganado dinero y viven de manera acorde a su posición económica.
Algunos hubieran deseado que el estallido de la burbuja arruinara a todos los promotores hasta dar con ellos en los comedores de caridad. En fin, siento que no se hayan cumplido sus deseos y la ruina total sólo haya acontecido a unos pocos que cometieron el gravísimo pecado de dedicarse a construir en un país en el que la gente quería comprar vivienda.
1pisitofilos_creditofagos 05/09/2012 | 10:55
LOS PRÉSTAMOS A SOCIEDADES ANÓNIMAS PROMOTORAS ESTÁN EN MORA PORQUE EL DINERO ESTÁ QUIETO EN PODER DE LOS PROPIETARIOS ORIGINALES DE LOS SUELOS.-
Con otras palabras, la insolvencia de bancos y Cajas de Ahorros no sería tal si el dinero prestado para que las promotoras compraran carísimo los últimos suelos estuviera creando riqueza, invirtiéndose en lo que fuera, compensando el descalabro.
Las burbujas inmobiliarias es lo que tienen. Dan lugar a una acumulación de capital fragmentada, idiota y parasitaria; además, de generar expectativas usureras del tipo "ya le saco", "ya me dan", "exprimo el bicho", etc. O sea, EMPRESA = CERO.
Ya lo sabíamos, no obstante. Recuerdo una conversación en 1989 en el Ministerio de Economía y Hacienda en la que se escuchó lo siguiente:
- "Esto de hacer ricos a constructores, promotores e inmobiliarios, además de triste, al final, se volverá contra el país, porque este tipo de gente no sabe hacer otra cosa".
Ahora necesitamos emprendimientos y, primero, ya no queda dinero crediticio para ello; y segundo, no hay ganas de emprender nada toda vez que no hay negocio más cojonudísimo que el inmobiliario, ya sea vender, si se consigue, o alquilar.