Están cansados de verse. Los vip del puente aéreo entre Madrid y Barcelona coinciden día sí y día no a lo largo de la semana, mes tras mes, año tras año. Más que un momento para confraternizar y compartir confidencias, los 50 minutos de vuelo son para muchos el mejor momento del día para echar una cabezada o distraerse con las musarañas.
Ocurre a veces, como el pasado jueves, que los dos protagonistas con asiento en las filas uno y dos, entre las distinguidas como primera clase, se tienen más vistos que un tebeo. Tanto Joan Rosell, presidente de la patronal CEOE, como Antonio Brufau, presidente de Repsol, llevan años pisando moqueta en los salones del poder desde hace 20 años.
Esa tarde, en el vuelo de antes de las 19:00 horas, ninguno de los dos catalanes tuvo ganas de hacer migas en el viaje a Barcelona. Ni siquiera para compartir reflexiones o confidencias sobre el encuentro bilateral hispano-alemán en el que habían participado. Caras serias y cero complicidad, cada uno por su lado y con la mente puesta en El Prat.
La frialdad demostrada por ambos llamó la atención de algún pasajero perspicaz. Ni siquiera medió el formalismo de un saludo de cortesía, a pesar de los giros antinaturales que el de CEOE hacía en su asiento para hacerse ver ante el petrolero, que ocupó directo su sitio sin escrutar cuántos vip le rodeaban. Sólo importaba llegar pronto a casa.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
3neonato neocon 10/09/2012 | 14:29
Pues en un viaje del Puente los vi a los dos jugando al parchís y toda mi vida tendré la duda de quien hubiera ganado, ya que tuvieron que dejar la partida antes de llegar a destino. Precisamente en una de las tiradas Rosell le rozó disimuladamente el muslo a Brufau como aquel que no quiere la cosa.
2Julio Ruiz 10/09/2012 | 13:02
#1 Aparte de insustancial, el "perpicaz observador" pudo no haber sido testigo de conversaciones previas en salas VIP y similares, que vaciarían de contenido la noticia.
Lo que no cabría esperar es que se saludaran cada 10 minutos, o mantuvieran una conversación fluida delante de orejas indiscretas.