El pasado día de la Hispanidad dio para mucho. Por un lado, quedó demostrado que la infanta Elena ha sido apartada del palco de autoridades, aunque el marrón real sea el de su hermana Cristina. Por otro, las fuerzas militares demostraron que la austeridad también va con ellos, ya que ese viernes 12 de octubre ofrecieron un desfile por el Paseo de la Castellana mucho más modesto que en ocasiones anteriores.
Así las cosas, la troupe institucional que acude a la ceremonia desde la tribuna oficial tuvo más tiempo para hacer corrillos en la posterior recepción del Palacio Real. Antes del vino y los canapés, el protocolo del besamanos al Rey congrega al Gobierno en pleno, a buena parte de las autoridades del Estado, a un selecto ramillete de empresarios de postín y a una destacada selección de embajadores y representantes diplomáticos de países amigos.
En ocasiones, la mayoría de los asistentes procura resolver esa cita de la manera más aseada posible. La solución pasa por juntarse con los suyos, compartir algunos comentarios chistosos y volver a sus aposentos lo antes posible aprovechando que es día festivo. El otro bando claramente identificado es de los conspiradores, que intentan sacar tajada aprovechando la ocasión de pisar alfombras reales, ignorando lo vergonzoso de la situación.
Este año, sin embargo, ha tenido lugar un tercer fenómeno, poco frecuente, protagonizado por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. El político jienense, armado de los arrestos del mismísimo Cristóbal Colón, inauguró la diplomacia colombina con uno de los invitados, el embajador de Finlandia en España, Markku Keinänen, a quien agarró por banda para agradecerle la generosidad de su país en estos delicados momentos.
La habitual sorna del recaudador mayor del Reino brilló por su ausencia. Montoró interpeló al representante finlandés en un tono crítico, al que recriminó la falta de memoria histórica de su país a la hora de justificar sus objeciones a las ayudas a España. Si Finlandia es el mejor país del mundo para vivir (Newsweek) y Helsinki la mejor ciudad del planeta (Monocle) algo tendrá que ver su pasado e historia compartida como miembro de Europa.
El chorreo fue tal que llamó la atención de alguno de los asistentes. Pocos daban crédito al contemplar el corajudo cara a cara que Montoro sostuvo con el embajador finlandés. Por si el primer ministro de Finlandia no salió convencido de su encuentro hace unas semanas con Mariano Rajoy, el titular de Hacienda se encargó de cantarle las cuarenta a su hombre en España, que habrá dado buena cuenta del sermón recibido en el cable de turno a su gobierno.
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COMENTARIOS
10hartodelacasta 19/10/2012 | 21:52
#9 Si nos toca los h...., con excusas peregrinas y revisiones técnicas varias se paran todas las ventas de Nokia en España. Son unos cuantos millones cada año. Y verás que rápido espabilan.
9pepitoforero 19/10/2012 | 21:00
yo pensaba que montoro era atracador pero esto ya es demasiado, pobre finlandés, es capaz de haberse suicidado, como hacen todos por allí