“Lo urgente es resolver lo importante”, pero, como en todo, la percepción sobre lo urgente y lo importante cambia con las personas. Hace unos meses, cuando comenzó la ofensiva soberanista catalana, producto de la exacerbación de los sentimientos y de la caja vacía (dejada por el Tripartito), yo pensé que sin dinero no habría proceso independentista. Es evidente que me equivoqué. Lo importante para el 45% de los catalanes -según la última encuesta publicada por La Vanguardia- es la independencia. Lo de los dineros ya se arreglará, porque España no les va a dejar en la estacada.
“Somos un matrimonio que nos queremos, sentimos gran cariño el uno por el otro, pero ya no podemos convivir bajo el mismo techo. Hay que buscar la mejor solución por los niños, por su futuro”. Este símil utilizaba un gran ejecutivo de una entidad financiera catalana para explicarme cual era el punto de “desafección con España” que los catalanes sufren actualmente. Este fin de semana hemos conocido que hasta la Iglesia católica entiende perfectamente este distanciamiento, y está dispuesta a otorgar la nulidad al matrimonio, siempre y cuando una de las partes pague las costas. Y como la cosa va de “príncipes” los de la Iglesia no ponen pegas, y los reales (vamos, Felipe de Asturias) tampoco.
Si el 45% de los catalanes cree que la independencia es la pócima que cura todos sus males, hay un 55% que considera, a día de hoy, lo contrario. En realidad, todo tiene matices, porque hay muchos que no ven la independencia como solución, pero sí como fórmula para “conseguir más” del “Estado opresor”, económicamente hablando.El Príncipe Felipe no solo no ve un problema en Cataluña y su ansia de independencia. El Príncipe Felipe está por buscar una “fórmula por arriba”, que permita la independencia, pero con la tutela de la Corona. Vamos, ser independientes del estado pero no de la Corona. Están en Zarzuela buscando una fórmula mixta que permita a los catalanes un estatus de semi estado libre asociado, pero con atribuciones de la Commonwealht.
Pero volvamos a los datos; si el 45% de los catalanes cree que la independencia es la pócima que cura todos sus males, hay un 55% que considera, a día de hoy, que no. En realidad, todo tiene matices, porque hay muchos que no ven la independencia como solución, pero sí como fórmula para “conseguir más” del “Estado opresor”, económicamente hablando. Ya piensan muchos españolistas que bien les saldrá la jugada si con este órdago consiguen una mejor financiación, la gestión de más empresas públicas (¿El Prat?), pero mantener la caja única de las pensiones en Madrid.
Desde el año 2010, las pensiones de los catalanes las paga la solidaridad del resto de España, fundamentalmente de Madrid, porque las cuentas catalanas son deficitarias. Como deficitario es el sistema de sanidad o salud catalán, cuyas nóminas está financiando el Estado español gracias a créditos puente y al invento del FLA (Fondo de Liquidez Autonómico), del que Cataluña es el máximo deudor.
Llegados a este punto, la solución podría ser el denominado ‘Federalismo Fiscal’, es decir, competencia fiscal entre las distintas comunidades autónomas. Si bien es cierto que en Europa lo que se busca es mayor unidad fiscal (a mi juicio un error), sí es posible defender un sistema en el que convivan Impuestos Federales de la UE, Impuestos Nacionales -para el gobierno de la Nación, que permitan una cohesión entre los ciudadanos en materia de educación, sanidad, defensa y política exterior-, y el resto de los impuestos que los recauden CCAA y Ayuntamientos.
De esta forma, un ciudadano podrá votar con los pies, en base a los impuestos del lugar en el que quiere estar empadronado o en el que quiere fijar la residencia fiscal de su empresa. Como la unidad fiscal en Europa tardará aún años -si es que llega-, en España la fórmula podría servir para evitar la ruptura. De esta manera se terminarían de un plumazo los “cupos” y todas las CCAA podrían competir en libertad.
Es dudoso que, a estas alturas de la película, una solución como esta satisfaga a los nacionalistas, pero es también evidente que la mera y simple segregación será un drama para todos los españoles y desde todos los puntos de vista. Desde el punto de vista económico, también.ARTÍCULOS ANTERIORES

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
46csc212 18/10/2012 | 14:33
#43 Estoy bastante deacuerdo con su comentario pero quiero darle dos puntualizaciones.
Nada de matrimonio... Cataluña ha sido desde siempre parte de España, antes de los romanos los iberos de cataluña se diferenciaban poco de los de andalucia.... con los romanos todos hispania, después con los godos más de lo mismo. Con el califato, idem de idem. Con la reconquista se seguía teniendo una idea de que se recuperaba hispania, lo único que los condes de la zona de cataluña repoblaron con franceses la "catalunya vella" y de hecho ellos eran en parte de familia francesa mezclada con lo que quedaba de condes godos.... y de pueblo hispanorromano. Con ellos es con quien entra la lengua algo diferente y aparece el catalan como un dialecto de la lengua de Oc. Pero esto es un accidente histórico que a mi modo de ver no justifica que se considere Cataluña una realidad diferente, cuando la mayor parte de su territorio se reconquista después. Además recordad que Fernando e Isabel eran primos.
Por otro lado los decretos de nueva planta no afectaron al derecho privado, y por eso se han mantenido hasta hoy regimenes diferentes en Aragón, Cataluña y Valencia. Que reconoce la constitucion del 78.
45Morsegon 17/10/2012 | 21:13
El Príncipe ya ha asomado la oreja diciendo que el problema no es Cataluña. ¿Cual es entonces el problema, porque esta claro que reconoce implícitamente un problema? ¿Tal vez el problema es España? Nos gustaría saber quién, que o donde está, en su opinión, el problema. Se le han olvidado las palabras de su abuelo cuando renunciando a sus derechos dio legitimidad dinástica a su padre: Por España, Majestad, todo por España. Por ese camino que le vayan preparando el Palacio de Pedralbes porque España mañana será republicana.
44Oscar Wilde 17/10/2012 | 19:20
Lo de la familia real, como la mayoría de los problemas, se arregla con la receta de Daniel Lacalle: diez minutos con un boli rojo.
Se tachan los €15M para la familia real del presupuesto del 2013, y ya pueden ser reyes de Cataluña, de Andorra o de las dos Sicilias.
Y por cierto, Urdangarín con la secesión pasaría a ser ciudadano catalán, que para eso vive allí y es duque de Barcelona.
Yo es que a esto de la independencia de Cataluña, cuanto más lo pienso más ventajas le veo...
43bertomeu 17/10/2012 | 19:11
#17 ¡Pero que fijación con Felipe V!
El matrimonio en el que los catalanes nos casamos con el resto de los españoles tuvo lugar muchos siglos antes.
El primer paso fue el matrimonio entre Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón.
El siguiente paso fue el matrimonio entre Isabel de Castilla y León y Fernando de Aragón.
Felipe V lo único que hizo fue cambiar las capitulaciones del matrimonio. Pasamos del régimen de separación de bienes al de gananciales. Y a nuestros antepasados no les fue tan mal, a la vista del desarrollo económico y cultural que consiguió Cataluña entre los siglos XVIII y XX.
Y las acciones de Felipe V quedaron anuladas en la Constitución de 1978 y el Estatuto de autonomía, por el que volvimos a la separación de bienes.
Así que de matrimonio forzado nada, noi. No hagas que los catalanes quedemos por mentirosos, anda, que bastante mala fama nos ponen nuestros políticos.
(Burgos,1971) En EEUU trabajó como editora en el Wall Street Journal Americas y fue responsable del Bureau de Conexión Financiera. Fue la primera mujer hispanohablante en trabajar como corresponsal en el NYSE y en el Nasdaq. En 1999 regresó a España dentro el equipo de Expansión Tv. Posteriormente ha ocupado puestos en Onda Cero como responsable de Economía. Hasta fechas recientes ha sido directora del 'Telediario I' de Intereconomía. Ahora es adjunta a la dirección en Telecinco en el programa 'El gran debate' y colabora en El Confidencial. Está casada y tiene dos hijas.