
La marea que reclama cambios en el PSOE es de una intensidad desconocida desde el trienio negro de Joaquín Almunia (1997-2000) y, en un clima de abatimiento y depresión, se extiende ya al núcleo de la mayoría que se ahormó en torno a Alfredo Pérez Rubalcaba en el congreso de febrero. “Esto ya no se sostiene. El liderazgo de Alfredo es irrecuperable”, reconocen en privado miembros de su Ejecutiva que le apoyaron entonces, aunque en público se atengan al discurso oficial.
Sólo su círculo de hierro, con Elena Valenciano a la cabeza, cree que aún es posible encauzar la crisis abierta por las derrotas electorales del domingo. “A nadie en su sano juicio se le ocurre plantear que el secretario general del PSOE, elegido hace ocho meses, tenga que irse por una derrota en Galicia y en Euskadi”, sostiene su guardia de corps. Esgrimen un dato cierto: los resultados del domingo se enmarcan en la horquilla en la que históricamente se ha movido el PSOE en ambas comunidades. La excepcionalidad fueron los resultados del PSE en 2009, cuando se vio favorecido por la ausencia de los proetarras y Patxi López se convirtió en lehendakari sin haber ganado las elecciones (con apoyo del PP); y los del PSdG en 2005, cuando Emilio Pérez Touriño alcanzó la presidencia de la Xunta en el apogeo de Zapatero, también sin ganar las elecciones (con apoyo del BNG). Pero la dinámica de los tiempos presentes es ajena a la perspectiva histórica y hay una variable nueva de alcance impredecible: el avance de los nacionalistas y la izquierda radical en detrimento del PSOE.
Las facciones en liza quieren un cambio de rumbo, de líder o las dos cosas
Por ello, ni siquiera los colaboradores más cercanos de Rubalcaba se atreven a vaticinar el devenir de los acontecimientos cuando pase “la tregua catalana”, cuya necesidad es asumida por todos. Rubalcaba, con el interesado beneplácito del PSC, aprovechará la convocatoria del 25 de noviembre en Cataluña para intentar ganar tiempo. Mientras, pedirá “menos navajazos” y “más aportaciones de ideas”. Su hoja de ruta es convocar después, si es que no se ve forzado a hacerlo antes, a todos los secretarios generales, para seguir con el Comité Federal y la Conferencia Política. “Y después ya se verá”.
Pero hay quien cree que esa Conferencia debería celebrarse ya sin Rubalcaba al frente y ser sustituida directamente por un congreso extraordinario. El parte de guerra en la familia socialista refleja tres facciones: partidarios de cambiar el rumbo, partidarios de cambiar el líder y partidarios de cambiar ambas cosas. Los defensores de Rubalcaba se alinean en la primera facción y creen que puede bastar con acelerar la renovación del proyecto, que, según opinión generalizada, habrá de tener tres pilares: estructura territorial, reforma fiscal y modelo de partido. Pero otra facción cree que el cambio de proyecto debe llevar inexorablemente aparejado el cambio de líder y una tercera es partidaria de empezar por el cambio de líder.
Esta disparidad de posiciones anticipa otro frente de batalla. Hay partidarios de que el problema de liderazgo se resuelva con un congreso extraordinario, que podría reducir las primarias para elegir candidato a un mero trámite por falta de alternativas (como ocurrió con Zapatero); partidarios de cumplir la hoja de ruta prevista eligiendo al candidato electoral antes del verano de 2014, con el riesgo de bicefalia si Rubalcaba se presentase y el de tener que hacer después un congreso extraordinario si perdiera; y los que abogan por resolver los dos trámites en uno, con la elección del secretario general en primarias, la fórmula que menos gusta a los aparatos porque el modelo se tendría que implantar en toda la organización.
La Ejecutiva intenta ganar tiempo con la “tregua catalana” para aplacar la marea
El pulso Rubalcaba-Griñán
Mientras estas opciones se decantan, el teatro de guerra socialista presenta a dos contendientes principales, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Antonio Griñán, con otros dos, Carme Chacón y Eduardo Madina, velando armas. Y, además, Patxi López se ha convertido en “un problema”, un jarrón de esos con los que nadie sabe qué hacer.
Rubalcaba y Griñán libran desde hace meses un pulso soterrado para determinar quién marca el paso en el PSOE, con muchos roces y desencuentros que no han trascendido. Griñán es, a priori, partidario de cumplir los calendarios internos previstos, pero reclama un cambio de rumbo. De las declaraciones en las que el lunes anticipaba su propósito de exigir más influencia andaluza en la política federal del PSOE se mutiló el vínculo que establecía con el avance electoral de los nacionalismos y su inquietud por el problema territorial y el peso de Andalucía, económico y político, en el conjunto de España. También reclama una política federal de entendimiento con Izquierda Unida, el socio que le sostiene en el Gobierno, un pacto con el Gobierno sobre la política ante Europa y más dureza en la oposición, con propuestas concretas, en educación, sanidad y política laboral. Ninguno de estos planteamientos ha sido, a su juicio, suficientemente atendido por Rubalcaba.
El entorno de Rubalcaba, a su vez, sostiene que ha sido Griñán quien ha puesto freno a una política de oposición más agresiva y que Rajoy no ha querido ningún pacto; le recuerda que le hizo presidente del partido después de apoyar a Chacón en el congreso de Sevilla y ahora pretende ejercer ese cargo con un poder que no se acomoda a la tradición del PSOE, y hay hasta quien le atribuye la ambición de sustituir a Rubalcaba.
Fuentes próximas a Griñán reconocen su propósito de forzar un cambio de rumbo e incluso de algunos miembros de la Ejecutiva (no de Rubalcaba) y rechazan que tenga otra ambición que asentar su gobierno en Andalucía. En cuanto a la posible renovación de su apoyo a Chacón, el mensaje es tan preciso como ambivalente: “Lo que ella quiera, tendrá que ganárselo”. Y lo mismo con Rubalcaba: “Él sabrá lo que tiene que hacer” (algunos opinan que, antes o después, Rubalcaba dirá que se va, pero muchos creen que lo hará como una finta para recabar adhesiones).
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
171galdames 27/10/2012 | 09:06
Hay algunos comentarios que sorprenden por lo sectarios, uno y otro partido han hecho muchas cosas mal y algunas bien, pero lo cierto es que estamos mejor que hace 25 años La situacion de PSOE es un problema para todos pues es necesario igual que lo es el PP, guste o no.
170compromiso 25/10/2012 | 18:27
#168 Lo vuestro es muy fuerte, me refiero a la extrema derecha, hace 75 años que yo sepa este país estaba hundido en la mas absoluta de las miserias, los años del hambre se le conoce a esa fechas, yo naci un poco después y no pase hambre porque ya la pasaban mis padres para quitármela ami, y luego llegamos los socialistas y pasamos de una España en blanco y negro a una España a todo color, de la radio a la tele, al Internet y del seiscientos a toda la gama de coches, pero claro los que solo contamos con nuestra capacidad de trabajo no debemos tener derecho a estos LUJOS.
Soy socialista y no estoy contenta con lo que esta pasando en mi Partido, y se que hay gente que no deberia estar aqui, pero tengo claro que el progreso lo hemos traído los socialistas y que cada vez que gente de tu ideología a gobernado hemos retrocedidos y para muestra un boto, en 8 mese hemos retrocedido décadas, y dentro de 2 o como mucho de 3 meses más estaremos en esa década que tanto añoras en m937, ¿2012 - 75 = 1937], buen año según tu. Salud
169halbert 24/10/2012 | 23:16
Parece que la Sra. Chacón ya está " aunando voluntades " para ser la "lideresa" de lo quede del PSOE.
Pues sin que se deba entender como ofensa a la integridad moral de esa Sra., eso sería, en estos momentos del ataque secesionista a la integridad de España, como "poner a la zorra a organizar el gallinero".
Lo único que nos faltaba, la Sra. Chacón defendiendo la unidad de España y si necesita una manita.... que llame a Zapatero.
Todo este esperpento digno de una película de Buñuel, por lo sub-realista.
s intentando optar colocarse en la parrilla de salida para ver
168Span 24/10/2012 | 22:45
El psoe le ha hecho más daño a España en los últimos 75 años, que el resto de partidos y demás asociaciones, sindicatos, etc, juntos. Son ladrones, desleales, traidores, mentirosos, manipuladores, sectarios, farsantes y podía seguir así hasta septiembre. Son sencillamente repugnantes. Ya están bien calados por la sociedad, no les veo mucho futuro.
167nestor antonio 24/10/2012 | 21:48
Ya sabemos lo que quiere el PSOE: el PODER y con PRISA.
Pero el PSOE debe tener PACIENCIA y SENTIDO DE ESTADO, pero después de tanto años de poder ¿podrán tener esto? sinceramente creo que no.
A falta de estadistas en el PSOE deberían elaborar una estrategia con sentido de Estado [ tiene un modelo a quien imitar : fijense en Rosa Diez] para tener un discurso similar al de Rosa Diez , el PSOE precisa una catarsis similar a la que obligó Felipe Gonzalez cuando dimitió porque no se le aceptó la desligazón del marxismo.
Es preciso que digan que ESPAÑA quieren [modelo de Estado] , que se respondan como mantener el Estado de Bienestar, no pueden entrar en continua lucha con las reglas de juego de la economía occidental cuando están en la oposición , para luego cuando están en el poder hacer lo mismo que haría el PP o incluso mas sumiso al poder de los banqueros
Licenciado en Ciencias de la Información. Comenzó su actividad profesional en Radio Cadena Española, en 1982. Cronista político y parlamentario, ha desempeñado esta labor en Otr/press, Diario 16, ABC y Público, donde desde 2007 escribía una crónica dominical bajo el título "Interiores". Ha sido también redactor jefe de Nacional de El Sol, especialista en información de la Unión Europea y enviado especial a diversos países. Premio Luis Carandell de cronista parlamentario. Autor de "El Relevo", que narra cómo José Luis Rodríguez Zapatero conquistó el liderazgo del PSOE.