
El poder también se expresa en la degeneración. Cada período de corrupción en España ha tenido un epílogo triste y sórdido de corrupción; un marasmo de intereses, sobornos y cohechos que se destapa en el ocaso de todo gobernante, de todo gobierno. Es entonces cuando aquellos que, hasta hace pocos días, se pavoneaban por las alfombras del poder luciendo prepotencia aparecen desnudos, sucios, en un relato de llamadas teléfono grabado por la policía. Es el instante final, el poder se desmorona y a medida que pasa el tiempo todo el mundo acaba comprendiendo que, en realidad, aquellos episodios de corrupción no eran sino el anuncio abrupto de un poder moribundo. Pero es sólo la exhalación, el descubrimiento de un mal generado durante años y que irrumpe en el ocaso para certificar algo que ya estaba podrido desde mucho tiempo atrás.
Las primeras ramificaciones de la corrupción del poder alcanzan siempre a los círculos de cercanía que intermedian con los gobiernos. Empresas amigas o asesores amigos que entablan una relación privilegiada con los boletines oficiales; mediadores de favores que muy pronto son conocidos y aceptados, tácita y cínicamente, como únicos interlocutores válidos. Cualquiera podría señalar en su entorno a alguno de esos mediadores ocasionales del poder, ya sea local, autonómico o nacional, que se han beneficiado de la relación con el gobernante.
Pero es la corrupción familiar la que, en muchos casos, determina el final de una etapa, la evidencia más palpable de la podredumbre de un sistema político devenido en régimen clientelar. Ocurrió, por ejemplo, con el felipismo, cuando el caso Juan Guerra acabó destapando el entramado de comisiones ilegales que se organizó en torno a Filesa. El hermano del vicepresidente era la constatación última de una práctica institucional que estaba viciada.
Ahora, con este escándalo incipiente que ha comenzado a levantar la Hacienda pública con el hijo de Jordi Pujol, Oriol Pujol, lo que se pone de relieve es, quizá, esa etapa terminal de un sistema, las miserias del poder autonómico. El mismo sistema caciquil, las mismas prácticas de nepotismo que en su día se descubrieron en la Junta de Andalucía con los hijos del que fuera presidente, Manuel Chaves, se reproducen ahora, como una simetría de vicios paralelos, en la Generalitat de Cataluña.
Los escándalos en los que se han visto envueltos los hijos de dos presidentes tan longevos en sus mandatos como Jordi Pujol y Manuel Chaves viene a certificarnos la degeneración sufrida por muchas comunidades autónomas. Y no es casual, no puede ser casual, que justo en este momento en el que muchas autonomías están al borde del abismo de la quiebra, echemos la vista atrás y podamos unir la coincidencia de esos dos apellidos manchados por una cadena de favores.
“No es lo mismo que te llame el hermano del vicepresidente del Gobierno que cualquier otra persona”, llegó a confesar entonces el alcalde de Barbate, Serafín Núñez, cuando comenzó el ‘caso Guerra’. No hay forma más nítida de expresar la esencia de un tráfico de influencias. Es así, no hay más, y lo más frustrante para el ciudadano es la dificultad de demostrar luego ese tráfico de influencias en un juzgado y otorgarle alguna relevancia penal. Lo que a todos nos parece evidente, tiene luego, porque así se ha demostrado en multitud de casos, una compleja resolución judicial.
El caso de Oriol Pujol es probable que acabe en nada en los tribunales de Justicia, como ocurrió con los hijos de Manuel Chaves. Ya se verá si la figura de “colaborador necesario” que el informe de la Agencia Tributaria detecta en Oriol Pujol tiene relevancia penal, porque también existían evidencias del papel de “comisionista” de Iván Chaves y nada sucedió después. Ocurrirá lo que tenga que ocurrir en los tribunales, pero de momento lo que nos queda es la certeza de que esos dos casos nos están señalando una malformación. El poder también se expresa en la degeneración. Ésta es la degeneración de la saga autonómica.
ARTÍCULOS ANTERIORES

23/05/2013
23
21/05/2013
25
16/05/2013
20
14/05/2013
31
09/05/2013
9
07/05/2013
14
02/05/2013
5
30/04/2013
35
25/04/2013
17
23/04/2013
23

LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
29
COMENTARIOS
29hans krankl 08/08/2012 | 16:12
#28
Shabu, se le olvida la 2ª parte de su estribillo: y cuando seamos independientes ayudaremos directamente a las regiones del "restospaña" a progresar.
Estoy desternillado de risa desde que lo leí en el foro hace 10 o 15 días.
Pero si añade que la ayuda será desinteresada o sin ánimo de lucro, me estaré desc.j.n..do hasta Navidades o Reyes.
28Shabushabu 08/08/2012 | 14:00
#26
No se preocupe.
Tan pronto seamos un país independiente lo primero que haremos será ir a buscar a Oriol Pujol al paraiso fiscal y castigarlo por todos los crímenes y atrocidades que ha cometido impunemente.
Como hizo el Mossad con Eichmann, para que usted lo entienda.
27csc212 08/08/2012 | 13:46
#25 jajajajajaja..... me parto.
Coincido en que no son más corruptos que en el resto de españa... pero en lo demás son como en el resto de españa, de vez en cuando se condena a alguno para dar una buena imagen, y los hooligans de cada partido político votan lo que toca.
Ni mejores, ni peores, como todos los españoles. Y como muy bien indica como todos los europeos [yo incluiria también a los nordicos] e incluso iría más lejos, como todo el mundo.
Eso sí, mal de muchos consuelo de tontos. A ver si de una vez nos ponemos todos realmente críticos con los políticos y no les sale tan barato delinquir.
26Miramiron 08/08/2012 | 11:34
Hay que eliminar a esta familia infecta, irremediablemente, de los Pujol.
Ya empezó el patriarca con la Banca Catalana, luego con Petrocat, luego con Casinos, luego el 3% de comisión, luego ...
Luego aterrizó su mujer Marta, robando a diestro y siniestro con sus juegos florales, plantas y demás, que incluso puso en un brete al "Barça", entonces de Nuñez, motivando lesiones a jugadores y, por tanto al patrimonio, por su cesped catact´rofico, luego...
Luego vino uno de los hijos Pujol [creo que Jordi], también robando a diestro y siniestro en negocios ilícitos e irrealizablesa y, cuando estaba a punto de ser juzgado y condenado, va y le salva el Javier de la Rosa, delincuente y estafador internacional sin igual. En agradecimiento, el Pujol le nombró "Empresario del año, modélico y estupendo", al poco tiempo daba con sus huesos en la cárcel por estafas múltiples...
Luego, otro hijito, el Oriol, actualmente parlamentario y Presidente del Grupo parlamentario de CiU. Con el grito de "A robar", que son cuatro días, se ha metido en una atrocidad de estafas, blanqueos, y todo tipo de robos que sirvan a toda la familia para retirarse a un paraíso fiscal, sin extradición que valga.
25guifre ell pilos 08/08/2012 | 09:03
Sr.Matacán:
Ud. si ha visto alguna vez el mar, habrá sido por Motril, que no por Palamós.
La corrupción de la era Pujol [padre] se destapó con los Prenafeta y compañía y, a diferencia de cualquier otro lugar en España, en Catlunya fueron a la carcel, incluso por muchísimo menos de lo que han robado sus amigos del PP.
La [presunta] corrupción de Pujol [hijo] nada tiene que ver con una saga familiar, sino con los actos de un político concreto que, no lo dude, si es culpable, irá a la carcel, como siempre hacemos en Catalunya.
En Catalunya no hay ni más ni menos corrupción que en cualquier otro lugar de España o de Europa [a excepción de los países nórdicos que, con tanto frío, se les quitan las ganas de delinquir]. Pero lo que sí hay es una demanda social de transparencia que obliga a las organizaciones sociales [gobierno, partidos, etc] a identificar a los chorizos y llevarlos frente a los tribunales, que son quienes deben condenarles.
No somos más honrados, ni mucho menos. Tampoco somos más chorizos claro está, pero, eso sí, tenemos una potente "governance" social que impide perpetuar el choriceo, al contrario de en otros lugares y con otros partidos.
Matacán es el blog de Javier Caraballo en El Confidencial, desde donde abordará la actualidad política y social andaluza. A lo largo de las tres últimas décadas, Caraballo ha pasado por distintos medios de comunicación de prensa, radio y televisión, y en especial en El Mundo en Andalucía, donde ocupó el cargo de redactor jefe. En la actualidad, colabora con las tertulias de Onda Cero Herrera en la Onda y La Brújula.