Que no es la Diada, que no, que el problema mayor es una línea de pensamiento político que convierte en miembros del mismo partido a Sánchez Gordillo y a Artur Mas; y entre esos dos extremos, desde la derecha nacionalista a la izquierda marxista-leninista, un número creciente de dirigentes que, sencillamente, no consideran que las leyes tengan valor alguno en un Estado de Derecho. Unos roban carritos en el supermercado y otros quieren sisar las ganancias de un pacto fiscal, y lo que no les merece la más mínima consideración a unos y a otros es que sus acciones estén tipificadas en el Código Penal.
¿Quién habló de leyes y de medios legítimos cuando lo importante es el fin? Ése, verán, es el problema de fondo, que el desprecio sistemático de la ley en España se haya convertido en una parte irrenunciable de la estrategia política. Se puede considerar que un grupo político sostenga, legítimamente, que los beneficios de la empresa son “ofensivos”, como dicen, y se puede entender también que una comunidad autónoma pretenda avanzar en su autogobierno y que reclame mayores cuotas de independencia financiera, el ‘pacto fiscal’ que solicitan; ambos planteamientos se pueden comprender, debatir y considerar, pero los dos pierden toda legitimidad cuando para conquistarlos se pisotean las leyes y los principios, se abandona la cautela de cualquier sensato y se olvida la lealtad de todo demócrata.
Por eso, no es la Diada, la riada festiva con la que Cataluña ha cerrado de un pancartazo cualquier autocrítica por la quiebra de sus instituciones. No es ése el problema exclusivo, como hace unas semanas no era tampoco el chantaje ominoso del mundo etarra a favor de la excarcelación de Bolinaga, esa alimaña. No es la Diada como no era, en sí, el hecho de que el iluminado diputado de Izquierda Unida, Sánchez Gordillo, se haya puesto a robar carritos en los supermercados. Todos esos desmanes están unidos por la misma desconsideración de la legalidad, del Estado de Derecho, ya sean las leyes antiterroristas, el reglamento penitenciario, el Código Penal o la propia Constitución. Todos ellos defienden la ilegalidad, sin más; la ilegalidad como arma política en un Estado de Derecho que es sostén de todos ellos. Pero qué queda de un Estado de Derecho sin el respeto de las leyes, qué queda de una democracia sin la lealtad más elemental, la lealtad a las normas aprobadas por todos. Qué queda de la convivencia.
No es la Diada, no. Es una secuencia larga, sostenida, a la que desde hace años sólo le hemos prestado una atención parcial, limitada, sin detenernos a contemplar el conjunto. Nos fijábamos en el escándalo concreto, en la polvareda del día a día, en la trifulca reiterada. Le prestábamos atención sólo a los acontecimientos concretos sin reparar en que la gravedad de lo que ocurría era precisamente esto que vemos ahora, el precedente que se ha ido asentando según el cual la política de hechos consumados prevalece siempre sobre las limitaciones legales establecidas. Se lanzan esas invectivas de desobediencia, de insumisión táctica, y tras la pancarta se van colocando cientos o miles, en Bilbao, en Barcelona o en Sevilla, que, con cada grito, con cada consigna, se arrogan la representación de todo un pueblo. Artistas, anónimos, deportistas, convenidos y descerebrados dispuestos siempre a justificar el chantaje político. La España imposible de los robacarritos.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
10ciudadanomedio 13/09/2012 | 18:22
100% de acuerdo D. Javier. El poco respeto a las leyes es lo que nos hace ser un pais poco serio.
Y ademas, la impunidad de los que no respetan las leyes.
Saludos.
9ruizv 13/09/2012 | 18:22
#6 Lo primero que se te ocurre decir por escribir Catalunya con ny es que soy un payaso? Deduzco que debes ser el típico facha intolerante monotemático. Únicamente hago una reflexión, a lo que único que se os ocurre es decir a llorar? Me temo que quizás el nivel para discutir este tema aqui es bastante limitado. Yo no estoy de acuerdo con la independencia catalan, pero si estoy a favor del concierto económico. No ves lógico que se pidan mayor volúmen de inversiones estatales en la autonomia con mayor déficit fiscal de España? Que solución proponeis? Que todo siga igual? Oidos sordos y que los catalanes lloremos a les paules? esto lo único que provocará es una mayor tendencia hacia el extremismo. Y yo únicamente apoyo vias constitucionales...
8alatristre 13/09/2012 | 17:06
ya lo dijo un iluminado y taliban anterior presidente, "si el constitucional me derriba el estatut, habra que ver el camino para sortearla sentencia", esto es me la paso por.....y asi queremos que el resto de los españoles cumplamos las leyes
7montesquien 13/09/2012 | 13:54
#4 Cualquiera que al escribir la palabra Cataluña en español lo hace con "ny" es un payaso, que no sabe español y que siendo secesionista o no, les hace el juego a quienes sí lo son.
Así que a llorar a los paules estén en Segovia, en Gerona o en Lérida, que es como se llaman esas ciudades en español.
Esto es un divorcio no amistoso.
Ya les llamarán nuestros abogados.
6montesquien 13/09/2012 | 13:50
#4 Vaya por delante que para ser chantajista no hace falta ser independentista. Es más, con la secesión, la capacidad de chantaje, ¡bluf! ¡despaparece!...
Así que a llorara a los paules
Esto es un divorcio no amistoso.
ya le llamarán nuestros abogados
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En cuanto al artículo, sí y no. En los países civilizados y diotados de una buena gobernanza, las leyes se emiten para el bien común y los ciudadanos las cumplen, respetan y reforman de forma civilizada. Cuando en un estado normal las leyes son erróneas y/o injustas se cambian y a seguir remando.
Pero cuando unos cuantos, conocidos últimamente por estos lares como "la casta", se hacen con el control legislativo, ejecutivo y judicial y lo utilizan principalmente en su propio beneficio, el ciudadano de un país "libre" no tiene porque respetar las leyes. Es más, su deber es ejercer la insumisión y la desobediencia civil.
Y cuando ante los síntomas los responsables no reaccionan, termina muriendo el paciente. En este caso España muere como la conocemos porque la mayoría no estamos dispuestos a obedecer una leyes que sólo sirven a perpetuar esta inutil casta gobernante, cataluña incluida.
Matacán es el blog de Javier Caraballo en El Confidencial, desde donde abordará la actualidad política y social andaluza. A lo largo de las tres últimas décadas, Caraballo ha pasado por distintos medios de comunicación de prensa, radio y televisión, y en especial en El Mundo en Andalucía, donde ocupó el cargo de redactor jefe. En la actualidad, colabora con las tertulias de Onda Cero Herrera en la Onda y La Brújula.