Miércoles, 19 de junio de 2013

Javier Caraballo

MATACÁN

La ética de la política

15/01/2013
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Nada tendría que estar más claro en el ejercicio de la política que el concepto de ética, sus límites, las obligaciones que acarrea y, sin embargo, nada parece más difuso en la realidad. Lo vemos casi a diario, con ejemplos repetidos de comportamientos de dirigentes políticos que, nada más conocerse, provocan dos sensaciones contrarias. Muchos ciudadanos se sienten escandalizados y, por contraposición, los dirigentes políticos afectados, y sus organizaciones respectivas, se ven a sí mismos como dignos ejemplos de la ética política. Como si unos y otros avanzaran por el mismo sendero, pero en direcciones opuestas. Y cada vez más lejos de encontrarse, más lejos unos de otros.

Ayer mismo, por ejemplo, cuando se supo que Esperanza Aguirre había fichado por una empresa ‘cazatalentos’ de Cataluña. Ella había dicho, o eso se le entendió, que dimitía de la Comunidad de Madrid porque quería pasar “a una segunda línea”, para estar “con los suyos” y regresar a la plaza de funcionaria pública, de la que estaba en excedencia desde hacía treinta años. No puede pasarse por alto que Aguirre había ganado unas elecciones hacía poco tiempo y que con su decisión, que acaso ya rumiaba cuando se presentó como candidata, defraudaba las expectativas de quienes la votaron de forma masiva. ¿Pueden sentirse decepcionados los ciudadanos cuando comprueban ahora que ficha por una gran empresa y que, además, se mantiene como presidenta del PP madrileño? El Partido Popular contestó al instante que ese fichaje era no sólo ético, sino que iba más allá, también se trata de una decisión estética, a juicio de los populares.

No existe un camino más recto hacia la peligrosa aparición de un movimiento político reaccionario y demagogo que la ignorancia del malestar evidente que siente el personal por sus representantes democráticosOtro ejemplo con otro expresidente de una comunidad, Manuel Chaves. Dejó la presidencia de la Junta de Andalucía, y más tarde la vicepresidencia del Gobierno, para ver pasar los días, como ahora, desde su escaño del Congreso. En un programa de Canal Sur lo sorprendieron el otro día con un puñado de preguntas incómodas. “¿No cree que su sueldo es una provocación para un parado que cobra 426 euros?”, le preguntó un espectador alarmado de que la actividad parlamentaria de Chaves se haya limitado en un año a ocho preguntas, entre escritas y orales, lo que, si se divide por su sueldo de diputado, arroja una cifra llamativa: cada pregunta sale a más de 20.000 euros.

Luego le preguntaron también por la subvención de seis millones de euros que le concedió a la empresa en la que trabajaba su hija de apoderada. Chaves, cuando se concedió la subvención, podría haberse ausentado del Consejo de Gobierno, porque incluso así lo dictan las propias normas que aprobó el PSOE en el Parlamento andaluz, pero no lo hizo. Ese comportamiento le extrañaba al espectador, pero no a Manuel Chaves: “Esa subvención no sólo es legal, sino ética y moral”.

No sólo ético, sino además estético, contestan en el PP tras el fichaje de Esperanza Aguirre. No sólo ético, sino que además es moral, contesta Chaves sobre lo suyo. Siempre dos tazas. Lo cual nos sirve para medir con precisión la distancia que separa a la clase política de la sociedad española, como se demuestra de forma persistente en todas las encuestas que se realizan y en las que se pide una valoración de los políticos españoles. La distancia es evidente, sí, y lo peor de todo es que cada vez que se resaltan estas contradicciones, esta diferencia en lo esencial que se le exige a un servidor público, la reacción corporativa de la clase política se limita a acusar a los demás de estar promoviendo una campaña antidemocrática contra la clase política: arribistas y demagogos en una oscura alianza. Sin embargo, es al contrario, porque no existe un camino más recto hacia la peligrosa aparición de un movimiento político reaccionario y demagogo que la ignorancia del malestar evidente que siente el personal por sus representantes democráticos.

En la antigua Grecia, y luego en Roma, no existía en los filósofos otra exigencia más sobresaliente que la ética para el ejercicio de un cargo público, para el gobierno de un pueblo. “Los que gobiernan un Estado no tienen mejor medio para ganarse fácilmente la benevolencia de la multitud que la moderación y el desinterés” de la riqueza, de los privilegios o de los favores, aconsejaba Cicerón a los políticos en su tratado Sobre los deberes. A la inversa, para ganarse la antipatía y la desconfianza de la sociedad, sólo es necesario mostrar crispación, sectarismo y una retahíla continua de casos de corrupción. Si la clase política en su conjunto no es capaz de reflexionar seriamente sobre la gravedad de lo que está ocurriendo en su entorno, no habrá de sorprendernos que la calidad de la democracia se deteriore tanto que, algún día, nos parezca irreconocible tras unas elecciones. 

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COMENTARIOS

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15mortelius 16/01/2013 | 13:25

#11 Exacto.Pero siempre puede decidir no ir a comprar fruta podrida y perder mi dinero en ello.Lamentablemente en este país, los fruteros son corruptos y malintencionados, lo vemos a diario, ¿o no?.Saludos cordiales.

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1425Aries 16/01/2013 | 13:20



Hola, buenas.

En el REino de España solo hay ejemplos, diarios, de una absolutamente falsa "oculta compensación", sin existencia real, no ya de extrema necesidad, sino de simple necesidad personal. Y, por si fuera poco, y lo que es más grave, sin responsabilidad pecuniaria-personal alguna, ni judicial, por tanto desmán y latrocinio.





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13scéptika 16/01/2013 | 11:42

Tuve la malajá de ver el programa de preguntas a Chaves. Con un público semidomesticado y en el que me temo, me temo, que no pocas preguntas están consensuadas de antemano.

Voy a referirme a un tema recurrente. En las declaraciones de renta y/o patrimonio, este para mí, impresentable suele declarar que tiene un piso, un coche con 20 años y una cuenta corriente nunca con más de seis mil euros.

Nunca le he considerado un portento neuronal -ni sus compañeros tampoco- pero es una ofensa que todo vaina infiere a los demás: los considera más tontos que él mismo.

Para mí, como referencia ética es paradigmático. Solo acarrea preguntas: ¿Mantiene Chaves a una barragana oculta a la que pasa un dineral todos los meses? ¿Está bajo la presión de algún chantaje y se ve obligado a pagar un silencio con alto precio? ¿En qué gasta los 100.000 euros -estoy segura d quedarme corta- que viene a ganar cada año. Dijo amar los viajes y el cine, que había dado estudios a sus hijos, pero estos al parecer ya comen solos: Iván tiene fama de buen comisionista y Paula está bien colocada.

Entró de diputado en el 77 y desde entonces chupa de la ubre gorda. ¿En qué gasta tanto?

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12hans krankl 16/01/2013 | 09:01


Buenós días, felicitar a Caraballo.

Un artículo sobre un tema "candente".

En este caso la ética [lo honesto, la honradez] y lo estético [lo agradable a la vista o, al menos, que no sea repulsivo] es un plus que es exigible a todos aquellos que han estado en cargos públicos.

Es legal que transcurrido el tiempo de incompatibilidades reanude las actividades profesionales, pero siendo legal no es ético ni estético que Güemes "fiche" por los laboratorios beneficiados por su política en materia sanitaria.

Tampoco es ético que Esperancita [la libérrima] deje plantado a sus votantes [la eligieron a ella, no a González] y fiche por una empresa de "cazatalentos" cuando lo que pone es su "agenda de contactos", aunque sea legal.

Lo legal lo determina una norma positiva que se plasma en un diario oficial, lo ético y lo estético es personal, pero cuando es esas conductas o percepciones son mayoritarias se corresponde con la moral social.

Definitivamente: lo de Güemes y Esperancita va en contra de lo que socieda, la moralidad imperante, demanda en estos momentos.

Saludos.

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11Aviraneta 16/01/2013 | 06:44

#8 Bueno, tendría usted razón si no fuera el caso, que es el que es, de que sólo hubiese una frutería. Si sólo hubiese una frutería, volvería a comprar y tendería a pensar que es "normal" que haya manzanas y naranjas podridas entre las fruta.

Aquí se sigue comprando a la casta política porque no hay otra opción. Si hubiese otra opción, seguramente decrecerían hasta desaparecer los usuarios de esa "frutería".

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Matacán es el blog de Javier Caraballo en El Confidencial, desde donde abordará la actualidad política y social andaluza. A lo largo de las tres últimas décadas, Caraballo ha pasado por distintos medios de comunicación de prensa, radio y televisión, y en especial en El Mundo en Andalucía, donde ocupó el cargo de redactor jefe. En la actualidad, colabora con las tertulias de Onda Cero Herrera en la Onda y La Brújula.

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