Sábado, 13 de julio de 2013

Javier Caraballo

MATACÁN

Aznar, de Bram Stoker

28/05/2013 TAGS  >

José María Aznar

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De todas las diferencias ideológicas y morales -más de las segundas que de las primeras- que se puedan encontrar entre la actual derecha y la izquierda de las sociedades democráticas occidentales, ninguna será tan influyente en el caso español como el manejo de los tiempos y de la imagen cuando un partido u otro está en el Gobierno. Vamos, que, hasta ahora, la maestría, el oficio que ha demostrado el PSOE cuando ha ejercido el Gobierno de la nación no se le ha visto al Partido Popular más que en contadas ocasiones. Si comparamos las etapas históricas de la democracia quedan muy claras las diferencias en cualquier campo que se analice porque ante cualquier problema, sea de la índole que sea, la izquierda siempre reaccionará como una sola voz, disidencias que se diluyen al poco, mientras que en la derecha siempre se encontrará a alguien dispuesto al tiro en el pie, broncas que se espesan en el aire y agrian el ambiente.

La derecha insatisfecha, se diría, frente a la izquierda complaciente. Será por cultura de partido, inexistente en la derecha, o por cualquier otra razón que se quiera añadir, pero la realidad es esa: cuando ha gobernado el PSOE en España las disidencias internas han sido siempre irrelevantes, mientras que la derecha parece que plantea sus disputas a vida o muerte. A cara de perro. Ahí esta el ejemplo reciente de Zapatero, que disfrutó hasta el final de sus días como presidente del Gobierno de sucesivos comités federales en los que no se alzaba ni una voz critica, por muchos disparates que cometiera el Gobierno ni por evidente que fuera la deriva que tomaba España. Sólo al final, cuando la debacle electoral era inminente, cuando todo el edificio zapaterista comenzó a desmoronarse, algunos marcaron distancias con el presidente, pero aquello obedecía ya al instinto de supervivencia, tan desarrollado en la política.

La cuestión es otra, las intenciones son otras. Igual es que, como van diciendo, Aznar ya se ha desengañado del todo de su discípulo Rajoy y ha comenzado a promocionar a su nuevo tapado, también sentado en el Consejo de MinistrosJusto el polo opuesto a la permisividad demostrada por el PSOE durante la etapa de Zapatero es, por ejemplo, lo que se manifiesta ahora con la irrupción abrupta de José María Aznar contra el Gobierno de Mariano Rajoy. Ha aterrizado el expresidente Aznar en los platós de televisión, en las tertulias de la radio y en las portadas de todos los periódicos como un espectro cabreado; una aparición bíblica, como el custodio de las esencias de la derecha española que viene a regañar a sus discípulos por haberse salido del camino marcado. Este Aznar, que parece de Bram Stoker, se le ha plantado a Rajoy en el salón del Consejo de Ministros con hambre de sangre fresca. ¿Y por qué? Pues esa es la cuestión, que el expresidente puede mantener las diferencias que quiera con la política del Gobierno de su partido, pero la sobrexposición con la que ha actuado denota que son otros los motivos y que son otros los fines; un mar de fondo que sólo utiliza la subida de los impuestos o de los recortes en el modelo de Estado como excusa.

Lo de Aznar, tal como ha sucedido, no se corresponde con el malestar que pueda existir entre los votantes del PP por los engaños del Gobierno en materia fiscal, ni tiene que ver, tampoco, con una supuesta inquietud en el seno de ese partido por la falta de liderazgo de Mariano Rajoy, entre otras cosas porque el propio Aznar debería tener presente su propia experiencia como líder del Partido Popular. Hasta que empapó en el electorado español su estrategia de 'lluvia fina' pasaron muchos años, primero en la oposición y luego una legislatura entera. Sólo faltaba que Aznar se pusiera de ejemplo de liderazgo arrollador, como si alguna vez él hubiera sido ese tipo de líder. Aznar completó como presidente una primera legislatura magnífica, quizá una de las mejores de la democracia española, y luego tiró por la borda de la soberbia casi todo lo conseguido en ese primer mandato. Que un líder así, como Aznar, le plantee a Rajoy, con el gesto agrio, una enmienda a la totalidad, sin haber llegado siquiera al ecuador de su mandato, no puede, de ninguna forma, deberse a las diferencias que puedan existir en la política económica. Que no, que si Aznar ha decidido moverle la silla a Rajoy sólo puede obedecer a cuitas internas que no se manifiestan abiertamente, acaso porque tampoco pueden expresarse. Ya sea la Gürtel, la boda pomposa del Escorial o el propio endiosamiento de Aznar, tan evidente desde que ganó unas elecciones por mayoría absoluta.

La política económica de Mariano Rajoy merece muchos reproches, tantos como incumplimientos de promesas electorales y tantos como cálculos fallidos en la recuperación de la economía española, pero ese debate no tiene nada que ver con el que plantea Aznar, aunque lo parezca. Y en cuanto al liderazgo político, como queda dicho, también se le pueden poner a Rajoy todas las pegas que se quieran por este año y medio de presidente, pero Aznar, precisamente Aznar, no parece la persona más indicada para impartir doctrina al respecto. Todo eso, ya digo, se puede criticar y se debe debatir, pero no es el caso. La cuestión es otra, las intenciones son otras. Igual es que, como van diciendo, Aznar ya se ha desengañado del todo de su discípulo Rajoy y ha comenzado a promocionar a su nuevo tapado, también sentado en el Consejo de Ministros. Ya se verá. La cuestión, por el momento, es que estas cosas sólo pasan en la derecha cuando gobierna. Han hecho bien algunos en parodiar su aparición y compararla con las de Drácula. Porque eso parece. Aznar, de Bram Stoker.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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21Confi-sil 28/05/2013 | 22:48

"El mundo ¿es un gran escenario'", donde siempre se orquesta "la ceremenia de la confusión". Relevantes estos párrafos: "Todo personaje público se construye potenciando una serie de rasgos reconocibles: tenemos así al malvado, al payaso... Otros se crean a propósito para desprestegiar a alguien: el perroflauta, el terrorista, el mafioso...", "Hay mucho ruido en la sociedad, muchas causas por las que luchar, pero la mayor parte son causas vacías, ruido hueco, controversia estéril y que no van a la raiz de las cosas". Entiendo que no haya visto conveniente dejar estos dos enlaces:
http://teoriamal.blogspot.com.es/2013/05/la-ceremonia-de-la-confusion.html
http://teoriamal.blogspot.com.es/2013/05/el-mundo-es-un-gran-escenario.html
Un saludo,

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20luisoncete 28/05/2013 | 20:14

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19luisoncete 28/05/2013 | 20:07

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18Peli 28/05/2013 | 18:03

Los juicios de intenciones son siempre complicados. ¿Cual es la 'intención' de Aznar? ¿Cual es la 'intención' del autor de este artículo?.
Parece como si al autor le molestara la disidencia y la protesta, quizá añora los tiempos del Tío Adolf o del Tío Josif, donde no disentía nadie....so pena de destierro y/o muerte.

Aznar ha dicho verdades como puños, pues estamos en manos de un presidente frivolón, pasmado e innane. Necesitábamos un Churchill y nos ha salido un Nicolás Salmerón [que solía decir: 'yo no mando ni en mi casa...']. Así nos va y así nos va a ir en la que se avecina [segunda fase del desastre].

¿Las intenciones de Aznar? Ni idea, pero viva la disidencia, la protesta, y el hablar claro. Al autor de este artículo le gustaría que siguiéramos [en famoso chiste de Forges] llamando al pan 'zusf' y al vino 'frolo'.

Hablar claro no evita el desastre, pero permite que nos preparemos, si finalmente se nos viene encima.

Saludos a todos.


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17Confi-sil 28/05/2013 | 18:01

Hay que ver lo vivos, despiertos y perspicaces que han estado usted y el señor Casado descubriendo las motivaciones ocultas de Aznar. Después de cinco días de intenso debate nacional a nadie se le hubiera ocurrido. Podría decirse que cuando ustedes van, Aznar ha ido y ha vuelto diez veces. Y mientras se habla mal de la figura de Aznar, no se habla de lo que hace mal Rajoy, que es lo realmente importante y lo que debería preocuparnos a todos. Pero no, encima sirve para disculparlo. Podría entender que se despreciase su intervención si la gestión de Mariano fuese mínimante aceptable, pero no lo es. Alucino con las perlas y titulares dedicados: "Acabado", "El peor presidente de la democracia", "Resentido", "Drácula" [es Mariano quien chupa la sangre de todos, no Aznar], ¿Tendrá que ver esto con "la maldición de los años bobos"?. Si cualquier ciudadano, cualquier periodista por acabado que esté, con sus resentimientos o motivaciones para decir esto o aquello, tiene derecho a opinar y a decir en voz alta lo que hace mal este gobierno, un ex-presidente, tiene el mismo derecho a no callarse si hay verdad en lo que dice, a pesar de los berrinches y rabietas de los periodistas.

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Matacán es el blog de Javier Caraballo en El Confidencial, desde donde abordará la actualidad política y social andaluza. A lo largo de las tres últimas décadas, Caraballo ha pasado por distintos medios de comunicación de prensa, radio y televisión, y en especial en El Mundo en Andalucía, donde ocupó el cargo de redactor jefe. En la actualidad, colabora con las tertulias de Onda Cero Herrera en la Onda y La Brújula.

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