¿Ser o no ser? Sin Chaves no habría fraude

Ser o no ser, en el año del centenario de Shakespeare, como pregunta final del mayor fraude que se ha conocido en España. ¿Es Chaves, al igual que Griñán, responsable penal o solo político?

Foto: El expresidente andaluz Manuel Chaves, a la salida de los juzgados de Sevilla. (EFE)
El expresidente andaluz Manuel Chaves, a la salida de los juzgados de Sevilla. (EFE)

Tanto tiempo esperando el momento y cuando llega, un puñado de metros los separa. Era justo este miércoles de marzo cuando tendría que haberse producido el cara a cara más ansiado del inmenso fraude de los ERE: la jueza Mercedes Alaya y los expresidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán, frente a frente. Este miércoles era el día señalado, pero no se han visto las caras porque Chaves y Griñán han ido a declarar al juzgado y Mercedes Alaya, la jueza de sus desvelos, ya no está en ese tribunal, ni siquiera estaba en el Palacio de Justicia de Sevilla, porque se fue a impartir una conferencia jurídica en la Facultad de Derecho en la que fue alumna y que está apenas a un kilómetro de distancia de los juzgados que guardan el inabarcable sumario de los ERE. Tanta expectación ha levantado la conferencia de Alaya, que serán varios cientos las personas que se queden sin poder escuchar la voz de esta jueza, siempre firme, hierática y silenciosa camino al juzgado arrastrando el 'trolley'.

Cuando Mercedes Alaya era la instructora del escándalo, sobre el que actuó siempre como un tenaz martillo pilón, dibujó en los actos judiciales que iba dictando una pirámide de responsabilidades en la trama de los ERE. En la base de esa pirámide, estaban los beneficiarios más groseros del fraude, los intrusos que accedieron a cuantiosas prejubilaciones sin haber puesto nunca un pie en la empresa que se había declarado en quiebra y que recibió las subvenciones de la Consejería de Empleo andaluza.

¿Ser o no ser? Sin Chaves no habría fraude

Más arriba, en los estratos superiores de la pirámide, estaban los intermediarios, ya fueran agencias o particulares bien relacionados con el poder andaluz. Junto a ellos, las empresas beneficiadas por las subvenciones y los sindicatos, que también participaban en el proceso. Finalmente, en la cúspide, Mercedes Alaya colocó a la cabeza política de aquella trama. Directores generales, consejeros y presidentes de la Junta de Andalucía. Ahí es donde estaban Chaves y Griñán en los 10 años que duró el escándalo de los ERE, y lo que nunca logró hacer Mercedes Alaya, aunque lo intentó siempre y les invitó incluso a que pudieran declarar en su juzgado con figuras jurídicas controvertidas como la de ‘preimputados’, fue tenerlos al otro lado de la mesa para hacerles la pregunta clave de la que depende la responsabilidad penal de ambos: ¿conocía usted el fraude de los ERE?

En realidad, la pregunta ya se la han hecho a los dos expresidentes andaluces en una sede judicial, cuando fueron a declarar ante el Tribunal Supremo, y en una sede parlamentaria, la comisión de investigación del Parlamento de Andalucía, y siempre han contestado con evasivas. Defienden la creación de un fondo, mediante transferencias de financiación que se aprobaban en el Gobierno que ellos presidían, como una fórmula administrativa legal para agilizar la concesión de subvenciones a empresas en crisis, pero desconocen, incluso condenan, que ese mismo sistema, el llamado ‘fondo de reptiles’ por su opacidad, hubiera degenerado en actuaciones fraudulentas.

El que ha llegado más lejos ha sido Griñán, que dijo que su Gobierno no había diseñado ningún plan para cometer un fraude, aunque es evidente que el fraude se había cometido. “No hubo un gran plan, pero sí un gran fraude. Fallaron por tanto los controles”, aseguró Griñán cuando fue a declarar al Parlamento. Chaves ni siquiera admite eso: “Los gobiernos que yo he presidido no han cometido, ni planificado ni impulsado o amparado ninguna ilegalidad”, repite una y otra vez.

Ni Chaves ni Griñán firmaron ninguna orden, pero si no hubieran ideado un sistema opaco de concesión de ayudas públicas, lo demás no hubiera sido posible

Mercedes Alaya sostenía en sus autos, sin embargo, que esa vinculación, por haber creado y nutrido anualmente el ‘fondo de reptiles’, era suficiente para soportar la imputación penal de ambos por varios delitos, pero el Tribunal Supremo lo rebajó a una mera prevaricación administrativa. ¿Son responsables de la inmundicia de los ERE aquellos que diseñaron el sistema de concesión de subvenciones? Ser o no ser, en el año del centenario de Shakespeare, como pregunta final del mayor fraude que se ha conocido en España. ¿Es Chaves, al igual que Griñán, responsable penal o solo político? Y si no se han beneficiado ellos del fraude cometido, ¿deben ser exculpados de ambas responsabilidades?

En el ser o no ser de los ERE, solo podría consensuarse una evidencia, tras siete años de investigación judicial. Ni Chaves ni Griñán firmaron ninguna orden o decreto que les comprometa directamente en el proceso penal, y mucho menos se enriquecieron personalmente, pero si no hubieran ideado un sistema opaco de concesión de ayudas públicas, todo lo demás no hubiera sido posible. Las exigencias legales que se saltaron en sus gobiernos, que exigían transparencia, concurrencia y publicidad en la concesión de las subvenciones de Empleo, no eran trámites administrativos menores sino garantías legales contra la discrecionalidad, el sectarismo y el fraude. Al eliminar las barreras, se coló la corrupción. El fraude es una consecuencia de sus actos, aunque nunca hubieran pretendido ese final; sin Chaves ni Griñán, sin su forma de gobernar, los ERE no hubieran existido. Con lo cual, con permiso de Shakespeare en su centenario: “Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma, sufrir los golpes y las flechas de la Justicia o tomar las armas contra un mar de adversidades y, uniéndose a ella, encontrar el fin?”.

Matacán

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