Podemos y la Virgen

Les han tenido que explicar que las imágenes religiosas forman parte del pueblo y que cuando se aspira a representar a un pueblo tienen "que aprender a respetar”

Foto: José María González Santos, 'Kichi'. (EFE)
José María González Santos, 'Kichi'. (EFE)

Rectificar es de sabios, y rectificar haciendo el ridículo es de acomplejados. Qué pequeña es la línea que separa una conducta de otra y qué distintos son los resultados; pueden aplaudirte o pueden reírse de ti, ya ven la diferencia tan abrupta, aunque en los dos casos suponga una rectificación y un acierto objetivo. En Podemos, está visto que no saben rectificar sin acabar enmarañados en sus propios complejos, lo cual es una pena porque se desangran en cada ridículo que van haciendo en esos episodios. Les acaba de ocurrir con la Virgen en Cádiz, a la que el alcalde ha concedido una medalla, pero puede sucederles de la misma forma en otras de sus muchas ‘ideas fetiche’ que no pasan de la enumeración del eslogan.

Un día será el apoyo infame al encarcelamiento de presos políticos en Venezuela y otro día será la defensa de los caracoles que se consumen en las terrazas de verano. ¿Y por qué se meten en esos charcos absurdos, inexplicables, cuando tendrían por delante un recorrido inmenso para construir una nueva izquierda? Nadie puede explicarlo; sencillamente piensan que al defender Venezuela, son de izquierdas; que al atacar a una Virgen, son de izquierdas; que al defender a los caracoles, son de izquierdas.

Se trata de asertos que tienen establecidos en su ideario, como dogmas de fe antes que como ideologías o pensamiento, y que pueden repetirse sin cesar en algunos ámbitos asamblearios, pero que provocan graves contradicciones en cuanto entran en contacto con la realidad. Es lo que tienen las consignas, que se repiten tanto que acaban desgastándose y perdiendo toda realidad. Cuando se tropiezan por la acera con la realidad cotidiana y se ven obligados a rectificar, balbucean tres palabras de disculpa, improvisan dos excusas que suenan a consignas para disimular, y acaban embarrados en un ridículo clamoroso.

Kichi, durante la penitencia de la procesión del Nazareno. (EFE)
Kichi, durante la penitencia de la procesión del Nazareno. (EFE)


He seleccionado tres de las explicaciones que se han dado estos días por parte de algunos de los dirigentes de Podemos para justificar que el alcalde de Cádiz, José Manuel González, 'Kichi', haya aprobado la concesión de la medalla de oro de la ciudad a la Virgen del Rosario, patrona de Cádiz. Kichi, que no solía acudir a la procesión de la patrona, en octubre, sino que mandaba a alguno de sus concejales, no ha podido negarse, como alcalde, a concederle la medalla a una imagen aclamada por los gaditanos, como lo son todas las imágenes veneradas en la mayoría de las ciudades de España.

Ha actuado bien como alcalde, de acuerdo con sus vecinos, pero al hacerlo han crujido todas las estructuras mentales de Podemos. Atentos a lo dicho. Explicación de Ramón Espinar, portavoz de Podemos en el Senado: “Cuando me enteré de que 'el Kichi’ le había dado una medalla a una Virgen, me quedé un poco 'flipao'. Pero cuando te lo explican y te explican qué construcción de sociabilidad hay en torno a determinadas cofradías y en torno a esa Virgen en Cádiz, pues uno entiende también que cuando uno gobierna una institución, la institución no pertenece solo a su ideología”.

Explicación de Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía: “Es que esta medalla tiene que ver con la gente, y eso es algo distinto a la jerarquía religiosa. Tiene que ver con la tradición, con los niños entregando nardos a la Patrona, y trasciende lo religioso. Tiene que ver con cómo la gente siente y respira. Y nosotros no somos diferentes del pueblo al que queremos representar”.

Admito que cuando me enteré, no entendía nada y tuve que llamar a Kichi para que me lo explicara. Para alguien de Madrid suena raro

Explicación de Pablo Iglesias, secretario general de Podemos: “Admito que cuando me enteré no entendía nada y tuve que llamar a Kichi para que me lo explicara. Para alguien de Madrid, suena raro y no encajaría en otros ayuntamientos que gobernamos, pero él me convenció. Me habló del carácter de dignidad popular que significaba esa Virgen y que en una ciudad como Cádiz, con esa tradición anarquista y liberal, esa Virgen, tan vinculada a las cofradías de pescadores, no va unida al conservadurismo que nos podría parecer desde fuera. Yo creo que Kichi lo ha manejado de una manera muy laica, en el sentido de que se trata de una muestra de respeto a los sentimientos populares demostrando que hay que convivir con distintos pareceres y tradiciones. Los urbanitas de izquierda tenemos que aprender a respetar esas tradiciones tan arraigadas”.

Algunas frases merecen inscribirse en la antología del disparate (“de una manera muy laica” o “construcción de la sociabilidad”) y de la torpeza, como esa displicencia innecesaria hacia los gaditanos como si tuvieran costumbres tribales que los urbanitas de izquierda de Madrid contemplan como un exotismo. Pero, bueno, si no se enroca en el dislate, Podemos tendría que extraer grandes lecciones para el futuro de este incidente en Cádiz.

Les han tenido que explicar lo evidente, que las imágenes religiosas forman parte del pueblo, de sus costumbres y de sus anhelos

Les han tenido que explicar lo evidente, que las imágenes religiosas forman parte del pueblo, de sus costumbres y de sus anhelos, y, sobre todo, que cuando se aspira a representar a un pueblo tienen "que aprender a respetar” porque “una institución no pertenece solo a la ideología de quien la gobierna”. Con que se hayan enterado de eso, habrán avanzado. ¿Hace falta ser ateo para ser de izquierdas? ¿Y renegar del cristianismo, y perseguir y condenar todo lo que tenga que ver con la Iglesia católica? Evidentemente, no, pero centrémonos hoy en lo fundamental; para otro día dejaremos la importancia que ha tenido históricamente el cristianismo en la izquierda. Lo esencial ahora es que hagan suya, en todas sus facetas, esa muestra de tolerancia y de civismo que Podemos ha descubierto de manera inesperada por medio de la medalla a una Virgen. En palabras de Norberto Bobbio: “He aprendido a respetar las ideas ajenas, a detenerme ante el secreto de cualquier conciencia, a intentar comprender antes de discutir, a discutir antes de condenar”. Amén, que se diría.

Matacán

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