Domingo, 21 de abril de 2013

Los otros (y verdaderos) culpables de la crisis

14/10/2012 TAGS  >

Crisis

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Los economistas Robinson (Universidad de Harvard) y Acemoglu (MIT de Massachusetts) han escrito* un luminoso libro en el que explican por qué fracasan las naciones. Su tesis no es original, pero aplicada al caso español resulta esclarecedora.

Robinson y Acemoglu demuestran con buena información por qué unos países son prósperos gracias a contar con instituciones democráticas que procuran el bienestar general, mientras que otros -los más atrasados-, quedan en manos de élites políticas que sólo pretenden su propia satisfacción. La prosperidad de las naciones, vienen a decir, no depende de sus riquezas naturales, sino de la calidad de sus instituciones.

Ofrecen varios ejemplos. El más evidente se localiza en la enorme frontera que separa a México y EEUU. Al norte, un país rico con instituciones democráticas que funcionan de forma razonable. Al sur, una nación donde la corrupción política ha sido la norma general. Y ponen como paradigma la figura de Antonio López de Santa Ana, que fue presidente de su país en once ocasiones. Durante ese periodo, México perdió El Álamo y Texas y se desangró por una desastrosa guerra con EEUU. No fue un caso excepcional. Entre 1824 y 1867 hubo 52 presidentes en México, la mayoría de ellos después de un pronunciamiento al margen de la Constitución.

Hoy nada se mueve si no lo decide apenas un puñado de ejecutivos. Ellos son los que acompañan al rey en sus viajes comerciales, ellos son los que tienen hilo directo con Moncloa, y ellos son los que influyen de manera torticera y vergonzante en los principales medios de comunicación. La crisis ha provocado una concentración del poder económico sin precedentes inmediatos

EEUU, por el contrario, disfrutó en ese periodo de una gran estabilidad política gracias a contar con una arquitectura institucional democrática que permitía la separación de poderes e incentivaba la creación de riqueza. Sin duda, como consecuencia de los diferentes modelos de colonización. Mientras que la conquista española convertía a los indígenas en esclavos, los colonos ingleses que llegaron a EEUU cultivaban sus propias tierras. Como recuerdan Robinson y Acemoglu, el resultado fue que entre 1820 y 1845 sólo el 19% de los titulares de patentes en EEUU tenían padres que fueran profesionales o grandes terratenientes. Si un ciudadano era pobre pero tenía una buena idea, podía conseguir una patente, y ahí está el célebre caso de Edison.

El célebre inventor tenía muchas más ideas de las que podía poner en práctica. Llegó a disponer de 1.093 patentes registradas a su nombre en EEUU. Muchas se pusieron en marcha y otras no, pero en todos los casos había un sistema financiero que prestaba el dinero. Una idea sin un modelo de negocio no sirve para nada.

Una cuestión de agenda

El financiero mexicano Carlos Slim, antes de llegar a ser el hombre más rico del mundo, nunca patentó ni inventó nada. Pero tenía algo mucho más importante para ganar dinero en su país: una buena agenda de contactos. Network, que dicen ahora los modernos.

Slim se quedó con la telefónica de México -Telmex- pese a que no ofreció la mejor oferta durante la privatización. Incluso llegó a un pacto con el Gobierno para retrasar el pago de la compra, lo que le permitió adquirir la compañía con los dividendos que generaba la propia Telmex. Es decir, no puso un solo peso en la operación.

El otro hombre más rico del mundo, Bill Gates, por el contrario, ha amasado su fortuna gracias a la innovación, no a su agenda de contactos, y eso explica en parte los diferentes niveles de renta a un lado y a otro de la frontera. Mientras que en México un monopolio privado ha sustituido a un monopolio público, en EEUU la competencia y la apuesta por la innovación tecnológica ha creado gigantes como Apple o Google.

¿Cuál es la diferencia entres ambos países? Sin duda, la existencia de obstáculos de entrada al sistema productivo, lo que provoca una atrofia económica descomunal. Hoy ese el principal problema de la economía española. La existencia de un statu quo imperante que convierte a la economía en un coto cerrado, y que gira en torno a lo que pomposamente se denomina Consejo de Competitividad, una institución sin parangón en un país democrático que actúa a modo de grupo de presión. Y lo hace gracias a un sistema institucional que en lugar de incentivar los cambios sociales los enmudece.

Hoy nada se mueve si no lo decide apenas un puñado de ejecutivos. Ellos son los que acompañan al rey en sus viajes comerciales, ellos son los que tienen hilo directo con Moncloa, y ellos son los que influyen de manera torticera y vergonzante en los principales medios de comunicación. La crisis ha provocado una concentración del poder económico sin precedentes inmediatos. Y la creación de megabancos que controlan todo el sistema productivo, va en esa dirección. Una mirada al Ibex de hoy se parece como dos gotas de agua al Ibex de hace veinte años, cuando es evidente que la economía ha cambiado de forma dramática.

En ningún otro país con una arquitectura institucional sana se permitiría que ni uno solo de los primeros ejecutivos españoles haya pagado por la dimensión de la crisis, que también es la suya. Todos y cada uno de los gerifaltes del Ibex siguen ahí, en sus puestos, como si el hecho de que muchas compañías estén al borde la quiebra fuera ajeno a su gestión.

Probablemente, una de las asignaturas pendientes de la economía española es la calidad de sus altos ejecutivos. Estamos ante un selecto grupo inmune a los cambios sociales y económicos, y que, en muchos casos, se ha mantenido en el machito gracias a una generosa política de dividendos que en realidad ha provocado una descapitalización de sus compañías. ¿Alguien sabe dónde está el dinero que han ganado durante 20 o 25 años algunas grandes empresas que hoy están al borde la bancarrota?

Lo público y lo privado

Es curioso que siempre se culpe al sector público de todas las desgracias del país, olvidando que cuando se penaliza a la ‘marca España’ no sólo se saca los colores a los administradores públicos (con razón), sino también a los privados. Incluso se ignora que una parte muy importante de la descomunal deuda exterior que tiene este país -960.000 millones de euros- es de origen privado. Y en particular de algunas de esas grandes empresas que cacarean a los cuatro vientos la necesidad de que el Gobierno pida al rescate.

El gran problema de la economía española no es que entre en barrena el sector público -el 20% del PIB en términos de consumo-, sino que la crisis del Estado haya contaminado al conjunto del sector privado de tal manera que este sea incapaz de sobrevivir sin esa red clientelar que durante años ha protegido sus negocios.

Por supuesto que hay algunas anomalías históricas como Inditex o Mango, que han crecido sin mirar todos los días el BOE. Pero, ¿dónde están ahora esos grandes empresarios que se pavoneaban de sus negocios mientras se ponían sueldos estratosféricos ‘de mercado’, como el impúdico Cebrián? Los florentinos se han quedado desnudos, como el emperador, sin el paraguas del Estado. Son sólo farfolla con una deuda de más de 240.000 millones de euros,  tan sólo en el caso del Ibex.

El gran problema de la economía española no es que entre en barrena el sector público -el 20% del PIB en términos de consumo-, sino que la crisis del Estado haya contaminado al conjunto del sector privado de tal manera que este sea incapaz de sobrevivir sin esa red clientelar que durante años ha protegido sus negocios

No es un fenómeno nuevo. Parece seguir viva aquella gloriosa asamblea celebrada el 18 de junio de 1916 en el Hotel Palace, a un paso de Congreso. Los convocados fueron las ‘fuerzas vivas’ del país que protestaban porque el ministro de Hacienda, Santiago Alba, quería imponer una tasa por los beneficios extraordinarios que habían logrado algunos sectores económicos por la neutralidad española en la Gran Guerra. El naviero bilbaíno Ramón de la Sota ofició de maestro de ceremonias, mientras que Cambó, diputado en el Congreso por la Lliga catalana, defendió el derecho a la protesta de sus compatriotas. Como se ve, industriales vascos y catalanes a la vanguardia del progreso económico en el origen de sus fortunas. Aquel aquelarre -que se llevó por delante al propio Alba- fue definido por el periódico El Diluvio, de Barcelona, como la reunión de una ‘plutocracia absorbente y dominadora’. Y en esos estamos un siglo después.

Un país sometido a élites políticas y económicas que han llevado a España a la ruina en defensa de sus propios intereses. Sin duda porque las instituciones no han funcionado. Sin duda por un déficit democrático que convierte al aparato del Estado en una simple pantomima al servicio de los poderosos. Sin duda por una endogamia que lastra el crecimiento y que ha dejado al país sin modelo productivo.

*Por qué fracasan los países. Daron Acemoglu y James A. Robinson. Ediciones Deusto 2012.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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198gebroaldalcestolli 19/10/2012 | 10:32

#162 estoy de acuerdo con Vd., wen lo esencial.Otra causa del malestar y malvivir actual es "la Venalidad de muchísimos políticos que ,ocipando puestos de responsabilidad, para los qcualesa , generalmente ,no están preparados, creen aque ,además de vivir bien , tiene derecho a enriquecerse a costa de lo0 público ,ya que el dinero público, como es de todos ,no es de nadie y, ellos lo manejan protegidos por una legislación que garantiza su impunidad. Y aunque ahora ,el gobierno ha hecho el paripé de crear una ambigua Ley de transparecia , que a mi entender es un Ley inutil e ineficaz,porque permite mantener las situaciones de privilegio y no garantiza la devolución de lo "robado". El funcionariado debería ser ,exclusivamente, profesional, y los políticos, deberían tan sólo dedicarse a legislar, si es necesario, y ocupar los cargos, exclusivamente políticos para los que,en función de su preparación, sean deignados, sometiéndosese a los controles de los Secretarios de Ayuntamientos, Inspectores, Interventores,Jueces y Fiscales, etc., todos, profesionales de la función pública...Las leyes de impunidad, para la mala gestión pública, no deberían seguir existiendo ni un día mas.

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197Manolo2 17/10/2012 | 12:39

Muchos hablan de "necesarias" reformas estructurales". Se refieren siempre a las que signifiquen pérdidas de derechos para la gente normal. La reforma estructural que se necesita es aquella que garantice el cobro de impuestos; aquella que ataque la economía sumergida; aquella reforma que embride a la clase empresarial; que ponga la economía al servicio del bien común como dice la Constitución y no al servicio del especulador más audaz.

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196gebroaldalcestolli 17/10/2012 | 10:00

Al margen de la manipulación de la historia de España,siguiendo las falsedades de la de la "leyenda negra"; el artículo es esclarecedor en muchos aspectos,porque es cierta una gran parte de lo que denuncia: Los gestores políticos,casi todos,al servicio de los plutócratas,que mandan en los grandes bancos y poderosas compañías,son una parte del problema y son,también ,el obstáculo para que,las medidas anticrisis,sean eficaces.Efectivamente el obstáculo principal está formado por la poderosa plutocracia que apoyándose en la absurda partitocracia dirigen,realmente y al margen de la democracia,los destinos de España amparados,por absurdas leyes de impunidad para su mala gestión e incluso,para sus delitos,entre otros,cohecho,prevaricación,apropiación, etc.;los gestores públicos que,en ocasiones,ni siquiera se creen culpables cuando atentan contra los derechos de los ciudadanos,que confíaronen ellos,discriminándoles y pretendiendo engañarles con leyes ambiguas de transparencia pero que siguen sin penalizar la mala gestión,la prodigalidad,el cambio de destino de partidas económicas y manteniendo,de hecho,lo robado,en poder de los delincuentes,que siguen yéndose "de rositas"

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195extrafolario 15/10/2012 | 20:01

EE.UU y Mexico, curiosa comparación, es como comparar a El Pernales con J.P. Morgan. Uno robaba en casa y el otro fuera. El señor Edison tenía muchas patentes, es verdad, pero cuantas eran suya y cuantas robadas, por ejemplo a Nicolás Tesla?
No obstante en lo de España estoy de acuerdo con el artículo, esto es de Pernales, Vivillos, trabuqueros de partido, etc. Supongo que estamos esperando a que llegue Fernando VIII para "arreglarlo".

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194fiatlux 15/10/2012 | 18:50

"Sin duda, como consecuencia de los diferentes modelos de colonización. Mientras que la conquista española convertía a los indígenas en esclavos, los colonos ingleses que llegaron a EEUU cultivaban sus propias tierras."
Los ingleses no cultivaban sus propias tierras cultivaban las tierras que habían arrebatado a los "indios" a los que habían exterminado previamente. Véase cuantos "indios" hay actualmente en USA.
Si viaja a la América "hispana" vera que hay países con mayorías indígenas, otros con mayorías mestizas, los que son mas blancos se debe a que los criollos exterminaron a los indígenas, cuando se independizaron [Argentina]Las leyes de Indias protegían a los indígenas, por eso en un principio se pusieron del lado de los españoles en la guerra de independencia.
Es deprimente la ignorancia que hay sobre este tema y el poco conocimiento que tenemos de nuestra historia. Por cierto, si no había esclavos en USA ¿porque hicieron su guerra civil?
Por cierto estoy de acuerdo este es un país donde prosperas si tienes contactos, políticos sobre todo, es una pena que no se hayan creado las condiciones para que todo el mundo tenga oportunidades, pero eso no se consigue con subsidios

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Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español -Los Nuevos Amos de España y Dinero Fresco- y he trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es Director adjunto de El Confidencial.

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