Lunes, 13 de mayo de 2013

Montoro y el método Al Capone para acabar con el fraude

16/12/2012 TAGS  >

Cristóbal Montoro Fraude fiscal

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Ironizaba hace algún tiempo un fino historiador económico sobre el abuso en la utilización del término revolución. Se habla de la revolución tecnológica, de la revolución sexual, de la revolución de la mujer y hasta de la revolución silenciosa.

Algo parecido sucede con la expresión reformas, un término acompañado en la mayoría de las ocasiones con el vocablo estructurales. No hay Gobierno que no presuma de ser reformista.  

Zapatero decía que con su ley de economía sostenible, el país sufriría una profunda renovación del sistema productivo (sic). Y enmarcaba tan célebre ley en un conjunto de reformas económicas -como lo leen- destinadas a mejorar la competitividad, la sostenibilidad medioambiental, la normalización del sector de la construcción, la innovación  y hasta la transformación de la formación profesional para impulsar los sectores emergentes.

Es ocioso recordar cómo dejó al país el único leonés nacido en Valladolid. Y cuyo empeño en obviarlo recuerda a aquella placa que colgó un alcalde en su pueblo harto de que el escritor Antonio Gala dijera que había nacido en Córdoba. Gala lo ocultaba probablemente por el hecho de que debía parecerle zafio haber venido al mundo en una población de nombre tan humilde como Brazatortas. "Aquí nació el insigne escritor cordobés Antonio Gala. Brazatortas (Ciudad Real)", rezaba la inscripción.

Es indudable que el Ejecutivo ha tomado infinidad de medidas; pero reformas, lo que se dice reformas, más bien pocas. Ahí están intactos, por ejemplo, el aparato administrativo del Estado, el entramado de las relaciones laborales, el decimonónico sistema judicial o el modelo tributario, que sigue incólume como si se tratara de una maldición bíblicaEl actual Gobierno habló desde el primer día de reformas. Y hasta el presidente Rajoy llegó a decir que una semana tras otra el Consejo de Ministros aprobaría medidas de calado, como si las reformas verdaderamente importantes pudieran improvisarse: una cada siete días. Y es verdad que el Gobierno -independientemente de la valoración que merezcan- ha aprobado muchas: la reforma laboral, la que afecta al sistema financiero y, posiblemente, la de mayor enjundia, la que afecta al control de las cuentas públicas, que supone una nueva lectura de la Constitución en clave recentralizadora. Las regiones han perdido hoy su autonomía financiera y son un mero apéndice del Ministerio de Hacienda en términos de gasto.

El último que se ha incorporado al festín reformador ha sido el ministro Ruiz-Gallardón, quien ha sugerido que la oposición del mundo del derecho y de muchos ciudadanos con sus leyes tiene que ver que él es un adelantado a su tiempo y que los españoles no le comprenden. El ministro de Justicia, de esta manera, confunde que una cosa es hacer reformas y otra es que vayan en la buena dirección. Lo importante no es hacer cambios legislativos para inscribirlos en el BOE, sino que las reformas supongan, de hecho, un salto cualitativo respecto de la situación anterior. O dicho en otros términos: a los gobiernos se les juzga no por la cantidad de medidas que toman, sino por el grado de transformación  de la realidad que incorporan las reformas. O sea, por la calidad.

Reformas, ¿qué reformas?

Y casi un año después de que Rajoy llegara a la Moncloa, es indudable que el Ejecutivo ha tomado infinidad de decisiones; pero reformas, lo que se dice reformas, más bien pocas. Ahí están intactos, por ejemplo, el aparato administrativo del Estado, el entramado de las relaciones laborales, el decimonónico sistema judicial o el modelo tributario, que sigue incólume como si se tratara de una maldición bíblica.  

Y no es que Montoro haya fracasado en su intento de mejorar la eficiencia en la recaudación. Al contrario. Nadie como el ministro de Hacienda se ha empeñado con tanto vigor y energía en acabar con esa lacra que es el fraude fiscal, aunque tenga en su gestión un lunar como es la ‘amnistía fiscal’. Pero no es Eliot Ness -el fiscal que perseguía de forma implacable a Al Capone- ni hace falta que lo sea.

Más razonable que luchar sólo contra el fraude por la vía de la represión es que el Gobierno presente en un plazo razonable una reforma en profundidad del sistema impositivo que vaya más allá que simples medidas recaudatorias. Sobre todo cuando el modelo actual -basado en las rentas del trabajo- ya no da más de sí. Los agujeros son clamorosos y provocan una huida hacia adelante obligando a elevar de manera insensata los impuestos para sostener la recaudación.

Algunos economistas han sugerido la idea de caminar hacia un sistema fiscal menos procíclico, como el que existen en EEUU, donde los presupuestos federales se nutren apenas un 10-15% del impuesto sobre la renta. En su lugar, se ha optado por anclar buena parte de los ingresos en rentas de la propiedad, más insensibles al cambio de ciclo. Los efectos del pinchazo de la burbuja inmobiliaria en España -con sus repercusiones letales sobre las cuentas públicas- son la mejor lección que puede aprender el país.

Algunos economistas han sugerido la idea de caminar hacia un sistema fiscal menos procíclico, como el que existen en EEUU, donde los presupuestos federales se nutren apenas un 10-15% del impuesto sobre la renta. En su lugar, se ha optado por anclar buena parte de los ingresos en rentas de la propiedad, más insensibles al cambio de cicloMás conocida es la idea de ir sustituyendo paulatinamente una parte importante de la financiación de las pensiones vía cotizaciones sociales por impuestos indirectos que no penalizan la contratación. Como sugería esta misma semana un fiscalista, algo tendrá que ver que España sea el país con una tasa de desempleo más elevada y, al mismo tiempo, se encuentran a la cabeza de quienes gravan más el factor trabajo mediante elevadas cotizaciones.

Probablemente, este cambio cualitativo -y no meramente el represor de las conductas fraudulentas- sería más eficaz para ensanchar las bases imponibles de la Hacienda pública.

No es un asunto menor. La encuesta que realiza anualmente el Instituto de Estudios Fiscales sobre la opinión  y el comportamiento de los contribuyentes españoles pone de relieve varias cosas. La primera, que la opinión pública considera que la impunidad de los defraudadores es la principal causa del fraude fiscal en nuestro país en 2011. Pero, al mismo tiempo, la población encuestada ese año considera que, junto a éste, existen otros tres factores con una importancia decisiva en la persistencia del fraude.

Uno de índole administrativa: “no es eficaz la lucha contra el fraude”, el otro de índole económica: “los actuales impuestos son excesivos” y un tercero de índole ético: “falta de honradez y conciencia cívica”. Es decir, una realidad compleja que no puede ventilarse sólo con más inspección. Sin duda necesaria. Habría que pensar en reinventar el IRPF para que todos paguen de forma efectiva, aunque sea muy poco, lo cual favorecería la cultura tributaria

Como suele decirse. Es mejor que paguen muchos pocos impuestos que pocos muchos impuestos, algo que es, en realidad, el problema principal desde un punto de vista tributario. Al menos, se evitaría caer en aquello que contaba el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, sobre los europeos. 'Ustedes', comentaba con sorna a un ilustre profesor español, 'cuando ven que el perro tiene un problema, le cortan primero el rabo; luego, una pata; luego, otra..., en vez de hacerlo sanar'.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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47tiken 17/12/2012 | 22:19

#45 Disculpe Usted amigo mio.
Cuando se tributa al 27% del IRPF por unos dividendos ya primeramente la empresa ha pagado el impuesto de sociedades al 30%. Menos demagogia, por favor, no manipulemos las cosas.
Garnar un euro siendo empresario [teniendo tu sociedad anonima o limitada] es una extorsión en toda regla.
Primero pagas el 30% de sociedades y despues del restante 70% tienes que pagar hasta el 27% o sea que en total ya estoy pagando el 48,9% ponderado.
Y todo eso con el riesgo que es ser empresario, ya que eres el ultimo que va a cobrar y cuando sobre.
No amigos mios, así solo un suicida vendra a crear empresas en España.

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46xxavier 17/12/2012 | 20:24

Ese ambiente de 'persecución fiscal' es muy desfavorable para la inversión. Si se pretende fomentar la inversión, y reducir así el paro, hay que seguir otras políticas.

Es verdad que en el sector de las pymes el fraude fiscal es enorme, y que habría que poner orden con medidas durísimas, incluso encarcelando a los gestores responsables, pero no sin antes bajar radicalmente los impuestos. No se puede seguir con unos tipos altísimos fijados en esos niveles para compensar el fraude, y al tiempo perseguir a unos empresarios que no pagan lo que deberían sencillamente porque no pueden...

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45Ramius 17/12/2012 | 12:32

Mientras las rentas del trabajo tributen a un tipo variable creciente y las rentas del capital a un tipo fijo, las grandes fortunas están tranquilas, esto es no un paraiso fiscal pero si un lugar de vacaciones fiscal.
Ejemplo:si ganas 60.000 euros de rendimiento del trabajo, tipo 45%.
si ganas 100000 de rendimientos del capital, tipo 28% como máximo.
No es casual, no es un error, y todo ello con la última subida, antes el tipo maximo de rentas del capital era el 21%.
En resumen, el tipo medio de la renta de un director de sucursal de un banco era mayor que el del presidente del banco.
A esto lo llaman "un sistema tributario equilibrado y justo"

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44winstonarcher 17/12/2012 | 09:10

#31 Ya ve que no funciona.
Los grandes empresarios equivalen en organizacion al TOPTEN del crimen organizado.

Solo se dejan infiltrar por los Servicios secretos.
Recutan su personal con metodos invasivos y tienen una jauria de negreros para escudriñar y esclavizar el personal.

Tienen una guardia pretoriana impenetrable.
Los del mas bajo escalon, son tan asustadizos y transparentes que no pueden mover ficha
Es el personal medio que siempre ha descubierto hilos y ha denunciado.

Las denuncias ,luego no prosperan, pues los empresarios tienen colegas en hacienda...y el ejecutivo traidor...escarmenta,despedido.

Solo una cadena de casualidades suele desatascar este sistema...CASUALIDADES cultivadas con paciencia .

Nada es espontaneo ni solitario.
¿
¿Y ,como va a serlo si estan leyendo todo esto, aqui y ahora?

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43Todoesmejorable 16/12/2012 | 19:40

En definitiva, lo que haría falta es publicar también la lista de los millones de golfos que viven, muchos de ellos como marajás, de los impuestos de los demás, por el mero hecho de ser más "listillos" que los capullos que se levantan todos los dias a las 6 de la mañana. El problema es que harían falta kilometros cuadrados de papel para apuntarlos a todos.
Y con esto, por supuesto que no defiendo a los defraudadores. Pero reclamo las dos listas, ya.

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Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español -Los Nuevos Amos de España y Dinero Fresco- y he trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es Director adjunto de El Confidencial.

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