La razón última y fundamental por la que ayer compareció Mariano Rajoy ante los medios de comunicación -insólita iniciativa en un emboscado presidente del Gobierno- disponía de una aplastante racionalidad política: insistir que, pese a padecer una prima de riesgo superior a 500 puntos básicos y caer la Bolsa por el efecto Bankia y demás entidades bancarias, el Gobierno no va a pedir el rescate del sistema financiero español. El Ejecutivo y su presidente están soportando una fortísima presión para que España reclame ayuda del Fondo de Rescate de la UE (también sería posible del FMI) para sanear una parte del sistema financiero en pésima situación de solvencia y necesitado de una inyección de recursos público cuyo cálculo, aunque varía, se situaría en el entorno de los cien mil millones de euros.

Pero “un rescate del sistema financiero en las actuales condiciones amortizaría al actual Gobierno, no es seguro que mejorase la prima de riesgo y restaría todavía más soberanía al Ejecutivo y al propio Parlamento” aducen fuentes de la Moncloa. El término “amortizar” se emplea para evitar el de “extinguir” la vigencia del actual equipo gubernamental. En otras palabras: un rescate haría saltar a los ministros económicos -Luis de Guindos y Cristóbal Montoro- y dejaría herido de enorme gravedad a Rajoy. “No se es demasiado consciente de lo que implicaría”, insisten las fuentes citadas, y “no afectaría parcial sino globalmente a la gobernanza de nuestra economía”.
Por otra parte, todavía no ha entrado en funcionamiento el ESM (acrónimo en inglés del Mecanismo Europeo de Estabilidad) que lo hará en el mes de julio “y que es un recurso más suave que el rescate puro y duro” insisten estas fuentes. La situación que provocaría un rescate del sistema financiero sería de tal calibre que el propio Alfredo Pérez Rubalcaba se ha alineado con Rajoy: no lo cree ni necesario, ni aconsejable. Porque el secretario general del PSOE sabe que ni su partido sería una alternativa, ni la autonomía de decisión se restringiría sólo para el Gobierno, sino para el conjunto del sistema político. De ahí que los socialistas apoyen esa parte de la tozudez de Rajoy que ha cumplido escrupulosamente con las indicaciones de la troika que ya en julio del año pasado enviaron a Rodríguez Zapatero sus instrucciones. El periodista Mariano Guindal en su libro “Los días que vivimos peligrosamente” revela -es el único que lo ha hecho- el contenido de esa carta (que le fue leída por un ministro del Gobierno) y que resume así los pasos que España debía dar:
1) Reforma de la negociación colectiva que implique una efectiva descentralización de la negociación salarial
2) Abolición de las cláusulas de indexación de los salarios con la inflación.
3) Adopción de medidas especiales para alentar la moderación salarial en el sector privado.
4) Creación de un contrato de trabajo excepcional con un coste de despido muy bajo durante un período de tiempo delimitado (para poner en práctica durante sólo dos o tres años)
5) Eliminación de todas las restricciones a la concatenación de los contratos temporales
6) Puesta en práctica de medidas adicionales de consolidación fiscal del orden del 1% del PIB para garantizar el cumplimiento del objetivo de terminar 2011 con un déficit del 6%, comprometido en el Plan de estabilidad.
7) Implementación estricta de los controles sobre los presupuestos de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos y
8) Introducción de una nueva reglamentación del gasto que limite su incremento al crecimiento tendencias del PIB español.
Rodríguez Zapatero cumplió en parte las instrucciones -en especial, la reforma del artículo 135 de la Constitución- y convocó elecciones el 31 de julio para el 20 de noviembre porque no podía hacer frente a la reforma laboral que sí ha aprobado el Gobierno de Rajoy. De ahí que el presidente estime que él ha cumplido su parte, que no es responsable de buena parte del exceso de déficit de 2011; y que ahora el turno es del BCE inyectando un nueva tanda de liquidez que afloje la prima de riesgo para evitar que la financiación de nuestro endeudamiento no ahogue más aún la economía española.
Este planteamiento no lo va a variar Rajoy en el corto plazo por más que, como ha hecho Alain Minc, economista, consejero que fue de Sarkozy, le haya acusado desde las páginas de El País del pasado viernes de incurrir en “el pecado de orgullo”, aconsejándole así en un demoledor párrafo: “¿Qué obstáculo impide esta actuación tan sensata (el rescate)? El exceso de orgullo del Gobierno de Rajoy, que afirma en voz muy alta que España es capaz de superar por sí sola la crisis de su sistema bancario. Eso es engañarse a sí mismo: lo saben todos los expertos y todos los profesionales. La elección es sencilla. O el Gobierno controla su pecado de orgullo y negocia ya un acuerdo con los socios y las instituciones europeas (…) o el deseo de salvarse por su cuenta perdurará y dentro de tres meses será necesario hacer una operación de urgencia. Será más difícil y más penalizadora, porque los europeos querrán hacer pagar a Madrid su ilusoria y costosa decisión de actuar por su cuenta.”
Durísima advertencia a Rajoy que ayer contestó, quizá con el apoyo de José Manuel González Páramo, consejero español del Banco Central Europeo que, en el mismo periódico, declaraba el domingo que “todo sigue bajo el control de las autoridades españolas. No tengo constancia de que haya habido fuga de depósitos. El Gobierno español decidió, con acierto, complementar las valoraciones públicas de los activos del sistema bancarios con otras externas. Hasta que no las conozcamos no se sabrá si hay más necesidades de capital ni de donde saldrán. El debate sobre rescates o fugas de depósitos son ruidos que se escuchan en otras plazas financieras, pero me sorprende oírlo en España.”
Es obvio que Rajoy está ganando tiempo esperando: a) que entre en vigor el Mecanismo Europeo de Estabilidad, b) que, antes, el BCE inyecte liquidez y relaje la presión sobre la deuda soberana, c) que el Gobierno disponga de la tasaciones de las carteras crediticias y d) que Bruselas acepte suscribir la ampliación de capital de Bankia, y eventualmente de las cajas gallegas y Caixa Catalunya mediante títulos de deuda pública. Por eso aguantará hasta lo imposible. Como lo ha hecho casi siempre en su carrera política, dotada de un cierto autismo para el elogio y para la denigración. La alternativa consiste en enterrar un gobierno con sólo cinco meses de vida y su gestión demediada con una España sometida al dictado de la troika más aún de lo que ya lo está. ¿Qué es lo mejor? Rajoy se la juega y todos con él. Más vale que acierte.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
64Fernan Gonzalez 29/05/2012 | 20:34
Todos los que estamos aquí estamos de acuerdo hace tiempo pero virtualmente no se soluciona.
Los mecanismos en democrácia son :
Recogida de firmas hasta 500.000 por internet parece más rápido pero los contadores pueden jugar a bajar por arte de la técnica
Recojer firmas en plazas y mercados hasta conseguir llamar la atención de los medios.
Salir a la plaza a que nos cuenten las cabezas como borreguitos no funciona.
Si Rajoy tuviese co..nes diría mañana mismo:
Señores el café se ha terminado.
A dar ejemplo y a abrir empresas.
63disidente 29/05/2012 | 20:22
Sr. Zarzalejos:
Rajoy está desbordado, va a la deriva, ni él ni su equipo de incompetentes tienen ni Plan A ni Plan B. Llegaron al poder engañando y haciendo una oposición tan desastrosa que empeoraron la ya escasa credibilidad económica de España.Cayeron ellos y los que les votaron en el pensamiento mágico e infantil de creer que su sola presencia solucionaría los problemas. Terrible error.
Yo, y muchísimos españoles, sólo esperamos que la agonía de este [des]gobierno dure poco, que tengamos coj... para salirnos del euro y que metan a la cárcel a muchísimos banqueros y a muchos políticos [entre ellos, por supuesto, a este gobierno cómplice en pleno] por haber participado en una estafa que ha condenado a España al atraso y a las generaciones más jóvenes a la precariedad y al exilio económico.
Y no, Rajoy no va a acertar, porque ha demostrado en cinco meses que es difícil hacerlo peor y que es el presidente más ridículo y patético de la historia de la Segunda Restauración Borbónica.
Rajoy está gobernando muy por encima de sus posibilidades [intelectuales].
Ah, y por favor, contésteme Sr. Zarzalejos: ¿de verdad no siente vergüenza de ser tan pelota con gente tan mediocre?
62kokorokoko 29/05/2012 | 18:45
Desde hace siglos en la inmortal España, grandeza de Occidente, garante de la verdadera religion, y de los espiritus libres, siempre han mandado los peores que tienen es su haber haber provocado la evolucion de una nueva especie de homo, el Homo ovis hispanicus, que cuenta en la actualidad con unos efectivos de alrededor 18 millones de cabezas.
Aunque al parecer quedan aun efectivos de Homo sapiens sapiens.
Se ruega hacerse reconocer en caso de pertenecer a esta ultima especie.
Razon: Palacio de la Zarzuela.
60caremabe 29/05/2012 | 16:27
#57
Sí, si tuviera que elegir entre Rajoy, o culquier español elegido en las urnas, y Wolfgan Schauble por ejemplo, no lo dudo, me quedo con los míos.
Por eso defiendo la soberanía nacional como eje imprescindible de la acción de gobierno. Aquí decidimos los que pagamos el guateque, aunque nos cueste sudor y sangre. Lo decidimos ENTRE TODOS los españoles, no una cúpula política elgida en fraude electoral por ocultar precisamente lo que está haciendo. Se sacan las cuentas claras y se vota en referéndum hasta la última coma. Ya se buscarán fórmulas para hacerlo factible, si la voluntad hace milagros.
José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.