Sábado, 15 de junio de 2013

José Antonio Zarzalejos

NOTEBOOK

Diada 2012, ¿ante el fin del catalanismo?

12/09/2012
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En Barcelona no se produjo ayer una “algarabía”, como quiso relativizar el presidente del Gobierno. Fue una manifestación -con unas dimensiones cuantitativas sin precedentes- de carácter independentista en la que se reclamó un ‘Estado propio para Catalunya’. Cierto que no todos los manifestantes acudieron a la concentración por similares razones. Junto a los soberanistas, estuvieron presentes los nacionalistas que gobiernan la comunidad, los militantes en el catalanismo cultural, los miles y miles de ciudadanos dominados por un cabreo sordo ante la recesión del bienestar en sus propias vidas, y en las ajenas, y los que pedían un pacto fiscal, es decir, la caja y la llave de la caja de una agencia tributaria propia. Pero, sea cual fuere la motivación por la que tantos cientos de miles de catalanes acudieron al llamamiento de la Asamblea Nacional de Catalunya, la verdad es que el independentismo ha ganado allí la batalla ideológica sobre el nacionalismo moderado y el autonomismo, como se felicitó ayer en la Sexta el diputado de ERC Joan Tardá. Para los republicanos independentistas ha sido un éxito arrastrar a la manifestación al líder de UDC, Duran Lleida, y a un sector del PSC, cuyos cuadros dirigentes evitaron secundar, con el PP y Ciudadanos, la que ha sido una arrolladora convocatoria.

El Gobierno de Artur Mas se introduce con su apoyo a esta manifestación en una dinámica que le puede devorar, porque si su pretensión consistía en que la riada humana que ayer recorrió el centro de Barcelona sirviese para respaldar su reclamación de un pacto fiscal con el Estado, similar al Concierto vasco y al Convenio navarro, parece seguro que las aguas han ahogado esa pretensión, a la que se ha sobrepuesto la reivindicación independentista. CiU sabe -como otras instancias catalanas, en particular las de carácter empresarial y social- que el independentismo representa un grave problema para España, pero no menor para Cataluña. En el mejor de los casos para las tesis de los independentistas, sólo el 50% de los ciudadanos de Cataluña estaría por la secesión. Cifra insuficiente.

Sea cual fuere la motivación por la que tantos cientos de miles de catalanes acudieron al llamamiento de la Asamblea Nacional de Catalunya, la verdad es que el independentismo ha ganado allí la batalla ideológica sobre el nacionalismo moderado y el autonomismo

Saquemos alguna conclusión adicional, pero importante, de la Diada de ayer. No es convincente ya acudir a la historia para legitimar o desmontar el independentismo; tampoco parece factible conciliar con ecuanimidad cuánto de real y cuánto de victimismo converge en las reivindicaciones del independentismo catalán; ni, a estas alturas, se admitiría en Cataluña que su política y el relato de su momento histórico son frágiles porque están trenzados con grandes contradicciones. Seguramente, tampoco el resto de los españoles están-estamos dispuestos a reconocer que, respecto de Cataluña, se han cometido muchos y repetidos errores. En mi muy modesta opinión, siendo muy serio el reto que Cataluña plantea al Estado, tiene mucho más calado el que la propia Cataluña se plantea a sí misma, a su pluralidad, a su convivencia y a su propio futuro. Lo que ocurrió ayer en Barcelona es un hito para España -signada siempre por el fracaso de su cohesión territorial- pero es un descomunal desafío para los catalanes y para el nacionalismo, que ha llegado prácticamente a sus planteamientos programáticos máximos pero a empellones propinados por las fuerzas políticas y los movimientos sociales con tesis tradicionalmente alejadas de los de la federación nacionalista gobernante. CiU ha sufrido un proceso de fagocitación.

El independentismo catalán ha jugado siempre con una baza: la advertencia-reclamación de la secesión provoca en el resto de España una ola de irritación. Quizás haya llegado el momento de asumir que Cataluña es una pieza sustancial del Estado y de España que desea quebrar la unidad constitucional. España no ha de tener miedo a su propia realidad -sólo hay que tener miedo al miedo, como propugnada Franklin D. Roosevelt- y debe abordar como otros Estados con graves tensiones internas (Canadá con Quebec; Reino Unido con Escocia; Italia con Lombardía; Bélgica con Flandes y Valonia…) la cuestión catalana, sobre la base de que ha de intervenir la alta política y permitir a los catalanes que, después de la enorme y expresiva manifestación de ayer, gestionen su propia energía soberanista en dos marcos jurídico-políticos que le circundan: el español y el europeo. Y si el reto español es enormemente complicado, lo es aún más el europeo en una coyuntura de Gran Recesión como la actual.

No es preciso, en momento tan grave, tan convulso y tan triste para muchos, entre los que me cuento, ir más allá. Acaso apuntar que el catalanismo -admirable por tantas razones- ha dejado de significar lo que venía significando, porque el independentismo ha ganado la batalla ideológica en Cataluña, y por lo tanto ese paraguas que acogía la muy plural identidad catalana -mayoritariamente compatible con la española- ya no será lo que era: transversal e integrador. Y una coda, también lamentable: muchos españoles -más de los que podría pensarse- están por la independencia de Cataluña. La ruptura, me temo, es recíproca para tantos miles de españoles como ciudadanos catalanes se manifestaron ayer en la ciudad Condal. Recomponer este entuerto -si posible fuera- es tarea de estadistas. Y no se sabe ni quiénes son ni dónde están. Vuelven a campar en España sus viejos demonios familiares.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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146ivangaragu 14/09/2012 | 10:35

#145 ¿esta usted diciendo que con Franco se vivia mejor?

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145desmond 12/09/2012 | 23:42

#143 En el fondo sois unos cachondos los españoles. O sea, os subvencionamos con un montón de dinero [9-10% de lo recaudado no vuelve] y lo utilizaís para comprar nuestros productos, por lo que deberíamos estaros agradecidos.
Es cierto que el sistema es injusto también para Madrid, el sistema de reparto prima la equidad sobre la eficiéncia.
Pero eso ya se concentra de sobras con las ventajas artificiales de la centralidad: todas las multinacionales y empresas importantes tienen central en Madrid y allí pagan el IS, las carreteras, vías de tren por un designio divino convergen en Madrid, los funcionarios, las inversiones directas, etc. ¡ Así ya se puede ser solidario ¡
Por cierto, todas las propuestas de pacto fiscal incluyen una cuota de solidaridad. Leer un poco antes de opinar. Del 3 o 4%, no del 9 que es expolio.

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144mik 12/09/2012 | 22:50

#138, Las masas son [somos] volubles, y actuamos de forma impredecible.

El fervor nacionalista de hoy es mañana algo casposo y "demodé".

Un nuevo fondo y luz cenital en el set de televisión en el que aparece el político de turno, un nuevo mantra inyectado de forma sibilina en la sociedad, una nueva moda en las formas de expresión política proveniente de USA [o de Italia, da igual]... y, de repente, todo parece haber cambiado.

Las cosas ocurren a borbotones. Y cuesta controlarlas mucho más de lo que parece.

Esto, claro, lo saben los políticos. Así que vamos a asistir durante meses a más episodios litúrgicos, [muy a pesar de CiU, creo adivinar].

Un día Mas se hará un lifting, o la imagen de Forcadell será percibida como irritante, o a Navarro se le caerá el pelo y no acertará con las gafas adecuadas. Y, de repente, la gente empezará a ver las cosas de otra forma. Y votará de otra manera. O no votará. O a saber qué.

Vivir en permanente enfrentamiento cansa: la gente quiere vivir tranquila. Sin una gran amenaza común que comprometa vidas y/o haciendas no lograrán ustedes más que perder el tiempo. Y que los demás también lo perdamos.

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143niloancestral 12/09/2012 | 22:26

4º. Tras recibir un superávit comercial de +25.000 millones gracias a lo que el resto de España le compra. Tras estar recibiendo más fondos proporcionalmente por el sistema de financiación que Madrid o Valencia, quitando fondos a estas para su sanidad y educación. Tras recibir un superávit por SS al ser la 1º en pensionistas y 2º en parados. Ahora estos tios quieren el "pacto fiscal", es decir quedarse con todo lo que recaudan del resto y que les paguemos sus gastos, igual que Vascongadas y
Navarra.

El pacto fiscal sería un atentado económico en toda regla que destrozaría y arruinaría al resto de regiones con un impacto de 4 veces el vasco-navarro. Ningún gobierno sensato puede ceder ante algo así. Es mejor la independencia de Cataluña que este expolio gigantesco

Lo que hay que hacer es acabar con los conciertos de Vascongadas y Navarra, no extenderlos más. Si se eliminasen, las CCAA aportadoras verían aumentados sus recursos disponibles. Ese debería ser el camino.

El pacto fiscal de Cataluña: la visión de Ángel de la Fuente, Dr Economía miembro CSIC

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142niloancestral 12/09/2012 | 22:25

3º. Debido a la nefasta gestión del nacionalismo, y a un aumento de los pensionistas y parados, Cataluña desde hace años vendría teniendo superávit fiscal y no déficit fiscal. Es decir no genera suficiente para pagar sus gastos.

En Cataluña hay 1.604.955 pensionistas, la CA con más pensionistas de España Pensión media:859,25€. Por el número de pensionistas: 19.306 mill/año.
A su vez es la 2º CA con más parados: 821.600, a un coste medio de 600€: 7.000mill/año.

Pensiones+Desempleo: 19.300+7.000= 26.300 mill/año, cuando por cotizaciones sólo genera unos 21 mil mill.

Asimismo el pres. de gasto de la Generalidad para 2012 es de 30.000 mill. Estimando en 12.500 mill mínimo el gasto del Estado por sus competencias en Cat, hacen 42.500 de gasto. La recaudación en Cat en el 1ºSemestre ha sido de 14.353 mill. Para todo el año sería 28.706, menor que 42.500 de gasto por lo que tendría superávit fiscal necesitando fondos del resto, como ya apuntan algunas noticias
Cataluña tuvo superávit fiscal en 2009

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José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

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