Causa consternación, es decir, abatimiento, la falta de propiedad con la que se utilizan las palabras por las más altas magistraturas del Estado cuando se refieren a los delicados acontecimientos que están sucediendo en Cataluña. Si el presidente del Gobierno se refirió a la Diada como a una “algarabía” (confusión por griterío), el jefe del Estado, S. M. el Rey, en una comunicación emitida desde la página web de su Casa, dio ayer a entender que el independentismo que cientos de miles de catalanes parecen desear sería “perseguir una quimera”, esto es, una ilusión, una mera fantasía. Ambas expresiones no están a la altura de la gravedad de las circunstancias. Unas circunstancias que requieren: 1) un mensaje claro que llame a recuperar la unidad emocional entre unos y otros en torno a los principios constitucionales, 2) un llamamiento a la evidente necesidad de revisar situaciones -de Cataluña y de otras comunidades y, en general, derivadas del modelo de Estado- que plantean situaciones injustas o desequilibradas, 3) una reclamación de máxima responsabilidad por parte de los partidos políticos y las instituciones y 4) una explícita petición de que todas las instancias sociales de Cataluña con las del resto de España hagan un renovado esfuerzo de empatía.
No hay otra alternativa que intentar recomponer la situación, sin que quepa apelar -es un auténtico desatino- al artículo 8 de la Constitución, El rol de los reyes tiene una justificación plena en las democracias modernas cuando se producen coyunturas de máxima desestabilización. El día 25, Don Juan Carlos, desde el Palacio de Pedralbes, ha de hacer un gran discurso que remita al olvido la domestica nota que se publicó ayer en la recién estrenada web de su Casaque encomienda las Fuerzas Armadas la defensa de la integridad territorial de España, ni vociferar que se aplique el 155 del mismo texto legal, que habilita para, en determinadas circunstancias, suspender la autonomía, en este caso, de Cataluña. Estamos en el siglo XXI, somos miembros de una Unión Europea en la que algunos de cuyos Estados -Reino Unido, Bélgica- existen tensiones secesionistas y disponemos de capacidad de negociación y de entendimiento para encauzar la cuestión catalana si se emplea la dialéctica adecuada y la gestión de la alta política. Calificar lo que sucedió el 11-S en Barcelona como “algarabía” o como “quimera” es por completo inadecuado. Porque banaliza la importancia del asunto -un asunto de Estado-, porque podría humillar a muchos ciudadanos de Cataluña que ponen en su reclamación independentista quilates emocionales y políticos y porque ese lenguaje es impropio para la descripción del problema.
Los códigos de la auténtica política -tanto los gestuales como los comunicacionales- han de corresponderse con un espíritu de máxima responsabilidad. No hay que dramatizar lo que ocurre en Cataluña, pero sí aplicarle la semántica que le corresponde. El Rey viajará el día 25 a la Ciudad Condal, tras la Diada y después de la entrevista en Moncloa de Mas y Rajoy. El Jefe del Estado es una pieza -moderadora, arbitral, discreta y componedora- que ha de jugar un papel relevante en acercar posturas y salvaguardar los valores constitucionales. Si los que asesoran al Rey le escriben comunicados como el que ayer se publicó en la web de su Casa parece evidente que no son los mejores speech-writers para el monarca en la actual coyuntura. Olvidemos, pues, la altisonancia con exceso de testosterona política y los términos coloquiales que tratan de convertir en un problema menor lo que es un asunto de trascendencia histórica. Y sigamos la pista a Alberto II, Rey de los belgas, que hace no demasiados meses, a base de constancia, discreción, diálogo y paciencia, jugó un papel crucial en un momento delicadísimo, cuando valores y flamencos bordearon el abismo de la ruptura. El rol de los reyes -y bien lo sabe el nuestro, que rescató la democracia el 23-F- tiene una justificación plena en las democracias modernas cuando se producen coyunturas de máxima desestabilización y tensión. El día 25, Don Juan Carlos, desde el Palacio de Pedralbes, ha de hacer un gran discurso que remita al olvido la domestica nota que se publicó ayer en la recién estrenada web de su Casa.ARTÍCULOS ANTERIORES

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
184Arcano1964 20/09/2012 | 10:12
#182
Al responsable del foro:
¿Por qué me llega a mí por correo: "TADEO respondió a su comentario en Elconfidencial.com
TADEO escribió:
#176 Sus argumentos son un poco contradictorios. Por una parte es la sociedad civil la que se mueve, pero la manifa la encabezan los partidos. La sociedad civil se financia con subvenciones de los partidos que gobiernan, así que esos argumentos tan manidos no sirven de nada." Etc [no pongo todo, es una intervención larga], si el documento 176 fue escrito por otro forero?
Algo falla en la máquina
183peli 19/09/2012 | 23:14
#177 Procure Vd. buscar un buen acomodo para esperar 'la independencia'. Pues dicha espera va a ser larga, tan larga que ni Vd., ni yo, ni nuestros hijos o nietos la van a ver realizada. Aproveche el tiempo para pensar, para intentar despegarse de la marea manipuladora que nos invade [a todos, pero a Vds. de una forma especialmente vil] y reflexione sobre su porvenir y el de sus allegados y -por supuesto- jamás, jamás confie en nada que salga de la boca de un político...le aseguro que le irá mucho mejor en la vida.
Recuerde, sólo La Verdad nos hace libres [Saulo de Tarso, San Pablo]
Saludos cordiales a todos los foreros.
182puesyodiria 19/09/2012 | 22:53
Espero que Rajoy no ceda a los chantajes y amenazas catalanes. Esto acabará como tenga que acabar, que con seguridad será mejor para los españoles, pero se acabó la farsa y la cesión continua a los nacionalistas... Que el viaje a Itaca se los paguen ellos solitos... Y los divorcios son rupturas, nada de una relación interesada, digo amigable.
181Roentgendurchleuchtung 19/09/2012 | 22:30
#177 Fernandoasombrado, el parlamento de su país no puede convocar un referéndum porque es atentar contra los intereses más directos de la casta política española.
Piense Vd. que esa casta política ha conseguido arruinar todo un Estado, incluyéndole a Vd. [entiéndame] y deben, por tanto, venderse ahora esos políticos como los salvadores de esta terrible situación económica.
Dentro de esa estrategia de venderse ahora como salvadores de la nación está la de venderse, para reforzar su cínica posición, como garantes de la unidad de la patria que es de las pocas cosas que le quedan al español medio.
Por eso, para esa casta política es vital oponerse a algo tan justo y lógico como la independencia catalana, pues les permite presentarse ante un electorado muy dócil como lo que no son: la garantía de lo mejor para España.
José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.